“MARÍA, ENSÉÑANOS A SER DISCÍPULOS FIELES DE JESÚS”

Celebración Dominical en la Catedral de Piura

10 de junio de 2018 (Oficina de Prensa).- Gran cantidad de fieles se congregaron la mañana de hoy en la Basílica Catedral de nuestra ciudad para participar de la Santa Misa correspondiente al X Domingo del Tiempo Ordinario. La Eucaristía fue presidida por nuestro Arzobispo Metropolitano Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., y fue especialmente ofrecida en acción de gracias por el XXXI Aniversario de creación de la Diaconía para la Justicia y la Paz del Arzobispado de Piura.

Al iniciar su homilía nuestro Pastor destacó la importancia de este tiempo litúrgico que estamos viviendo: “Después de concluída la Pascua y la celebración del Corpus Christi, retomamos el Tiempo Ordinario, tiempo en el cual la Iglesia mantiene viva su esperanza y reaviva su compromiso evangelizador hasta el final de los tiempos, y lo hace como Santa María, haciendo memoria de los gestos, dichos y hechos de la vida de Jesús, para sacar de ellos luz y fuerza para su misión apostólica. El Tiempo Ordinario es una hermosa ocasión para profundizar y crecer en nuestra condición de discípulos-misioneros del Señor Jesús y de Su Iglesia”.

En otro momento y reflexionando en el mensaje del evangelio, Monseñor Eguren dijo: “El Evangelio de hoy (ver Mc 3, 20-35), nos presenta tres reacciones diversas ante el Señor Jesús. Recordemos que Jesús ha regresado a Nazaret donde se crió. La primera reacción es la de la gente sencilla que en gran número se aglomeran en torno al Señor a tal punto que no lo dejan ni siquiera comer. Es la reacción de la gente humilde y sencilla, hambrienta de Dios, que ve en Jesús la presencia vida de Dios, y a Aquel que puede saciar su nostalgia de infinito. Cuánto de verdad hay en lo que Jesús dirá más adelante: «Te bendigo, Padre y Señor de Cielo y tierra, porque esto que has ocultado a los sabios y entendidos se lo has revelado a la gente sencilla» (Mt 11, 25). Y es que para descubrir el misterio de quién es Jesús y acoger su Palabra, la humildad es absolutamente necesaria. La segunda reacción es la de sus parientes que quieren llevárselo porque consideran que está trastornado, fuera de sí. Jesús utilizará esta reacción para enseñar que su misión supera a las relaciones familiares: «Mi alimento es hacer la voluntad de mi Padre» (Jn 4, 34), pero el Señor añade una frase llena de ternura y consuelo para nosotros: «Quien cumpla con la voluntad de mi Padre, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre». Y la voluntad del Padre es que creamos en Jesús como Aquel a quien ha enviado para darnos vida eterna (ver Jn 6, 40). Por tanto aquel que como nosotros cree en Jesús, y no se avergüenza de Él delante de los hombres, adquiere un parentesco profundo con Jesús en el orden de la gracia: Se vuelve, se transforma en su hermano, y así adquiere una relación estrecha e íntima con Jesús”. 

“La tercera reacción -continuó nuestro Arzobispo- es la de los escribas que lo consideran poseído por el demonio. Así como a Jesús, también nos sucede eso a nosotros cuando nos mostramos ante los demás abiertamente como sus discípulos, predicamos el Evangelio, y anunciamos la Verdad. Nos tildan de locos, conservadores, exagerados, intolerantes, etc. Nos calumnian y nos difaman. Cuando ello nos ocurra, ánimo, a Jesús le dijeron cosas peores pero Él siguió fiel a su misión, proclamando la Verdad de Dios, de la Iglesia y del Hombre”. 

“Finalmente no podemos dejar de mencionar a María, quien también se hace presente en la escena. Ella es la Madre de Jesús, y junto con los humildes y sencillos que rodearon al Señor, cree, espera y ama a su Hijo. ¿Cuál es su actitud frente al Señor? Creer en Él con todo su ser: mente, corazón y acción. Por eso además de ser la Madre de Dios es la perfecta discípula, porque supo oír, acoger y vivir en pĺenitud la Palabra de Dios, que es su mismo Hijo. María, enséñanos a ser discípulos fieles de Jesús con la palabra valiente y con la vida coherente”, concluyó Monseñor Eguren.

Diaconía, XXXI años promoviendo una cultura de Paz 

Antes de concluir la Santa Misa, nuestro Pastor felicitó en la persona del Ing. Otón García Jave, Secretario Ejecutivo de la Diaconía para la Justicia y la Paz, a todos y cada uno de los miembros de esta gran familia, que está celebrando su XXXI Aniversario de creación, así como a los voluntarios de la Oficina Provida “San Juan Pablo II” y de la Pastoral Carcelaria. A ellos les agradeció por la labor que vienen realizando y los animó a continuar esta hermosa misión.

La Diaconía fue creada el 08 de junio de 1987 por impulso de Monseñor Oscar Cantuarias Pastor, como una iniciativa de la Iglesia que sale al encuentro de los más pobres, desprotegidos y vulnerables, para garantizar el respeto a los derechos fundamentales de la persona y su dignidad. Desde entonces no ha cesado en su esfuerzo de promover la justicia y el desarrollo de una cultura de paz entre quienes menos tienen. Nuestro Arzobispo, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., continuó impulsando está obra de bien que actualmente viene brindando los servicios de consultoría jurídica y psicológica gratuita a víctimas de violencia en Piura y las provincias de Paita, Sechura, Sullana y Talara. También a través de la Oficina “San Juan Pablo II”, promueve la defensa de la vida desde su concepción hasta su fin natural. Busca además contribuir a una adecuada resocialización de los internos de los centros penitenciarios de nuestra región, a través del trabajo que realiza la oficina de la Pastoral Carcelaria y los centros productivos “Luz de Esperanza”. Asimismo cuenta con un Centro de Asistencia para familias que estén pasando por una crisis y aspiren a vivir la reconciliación.

domingo 10 junio, 2018