“MANTÉNGANSE SIEMPRE UNIDOS EN AL AMOR DEL SEÑOR Y DE LA MADRE”

Arzobispo celebra Fiesta Mariana en el Bajo Piura

16 de julio de 2018 (Oficina de Prensa).- Con gran devoción una multitud de fieles se congregaron la mañana de hoy en el frontis de la Capilla Nuestra Señora del Carmen de la Parroquia “San Silvestre” del Distrito de La Unión en el Bajo Piura, para participar de la Santa Misa de Fiesta en honor a nuestra amada Madre, la Virgen María, en su advocación de Nuestra Señora del Monte Carmelo que fue presidida por Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura, y concelebrada por el P. George Kurian Vellaringatu, C.M.I., Párroco del lugar y el P. Sebastian Karottu Emparayil, C.M.I., Vicario Parroquial. Estuvieron presentes en la celebración el Señor Walter Ayala Antón, Alcalde de la Municipalidad Distrital de la Unión, los miembros de la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen, así como una gran cantidad de familias, estudiantes, madres con sus bebés en brazos y jóvenes devotos que se reunieron para participar del 111º Aniversario del inicio de esta hermosa Fiesta Mariana en el Bajo Piura.

En su homilía, nuestro Arzobispo destacó que: “Un 16 de julio de 1251, la Virgen del Carmen se le apareció a San Simón Stock, Superior General de la Orden Carmelita. Ella regaló sus hábitos y el santo escapulario, y ese regalo nos ha llegado a todos nosotros. Vestir el santo Escapulario, ya sea en su forma de tela o de medalla, debe ser para todos un recuerdo de la promesa que la Virgen nos ha hecho, de que todos aquellos que llevemos su santo escapulario y a través de él le profesemos filial devoción a Ella, no moriremos sin la gracia de los sacramentos; y si nuestra alma el día que muramos va al purgatorio, Ella misma se ha comprometido, como Madre nuestra que es, en ir a buscarnos al sábado siguiente al día de nuestra muerte para conducirnos y llevarnos a la plena comunión de amor y de vida con su Hijo Jesucristo en el cielo. Vestir el santo Escapulario significa que nos reconocemos hijos de María, necesitados de su ayuda y protección, porque somos pecadores y por lo tanto necesitamos de la gracia misericordiosa de Dios para morir al pecado y poder llevar una vida cristiana auténtica, una vida de santidad. El color marrón que distingue esta hermosa devoción mariana significa penitencia, llamado a la conversión. Ella quiere ser honrada con el corazón, con el esfuerzo de sus hijos de llevar una vida de amor fraternal y lejos del pecado. Ella es la Madre de La Unión y es bajo cuyo manto protector debemos aprender a querernos, a respetarnos, a servir y ser solidarios, pero sobre todo a sentir una predilección por los más pobres y necesitados. Queridos hermanos, he ahí la importancia de llevar el santo Escapulario con fe y amor, como signo de nuestra pertenencia a María. Tenemos que honrar a la Madre, y por medio de Ella a nuestro Señor, con una vida santa e inmaculada, no solamente con ocasión de la fiesta sino todo el año”.

“Pero esta devoción nos habla también de salvación y de vida eterna. Esta debe ser nuestra principal preocupación. La Virgen del Carmen nos recuerda que hay un Cielo que nos ha sido ofrecido, que se nos regala, pero hay que merecer ese Cielo con una vida de penitencia y de conversión, de fidelidad y de santidad. Por lo tanto esta fiesta nos hace mirar hacia arriba. La Virgen nos exhorta a que aspiremos a los bienes de allá arriba donde está Cristo. Es importante que cuando vayamos al encuentro del Señor, lo hagamos con el corazón en su gracia, en su amor, cargados de buenas obras. Delante de la Virgen del Carmen les pregunto ¿Tu vida te está conduciendo al cielo?, ¿Te esfuerzas todos los días por estar en la gracia del Señor y cumplir con su voluntad? Esta fiesta tiene que ser un llamado a un examen de conciencia muy profundo, para que entonces como fruto de ese examen podamos tomar las decisiones de vida que den un cambio de timón a nuestra existencia y aseguren nuestros pasos hacia el Cielo. Nadie tiene seguro el mañana, solo el hoy, por eso la urgencia de convertirnos ahora. La Virgen del Carmen nos recuerda ese horizonte de trascendencia, pidámosle a Ella por nuestras intenciones y necesidades, muy especialmente por las del pueblo de La Unión, que es conocido como el corazón del Bajo Piura, para que honren siempre el hermoso nombre que tiene este distrito, Unión en el amor del Señor y de la Madre”, acotó Monseñor Eguren.

lunes 16 julio, 2018