¡ MADRE DE LAS MERCEDES, BENDITA SIEMPRE BENDITA !

Mar Humano de Fe y Amor a “La Mechita”

24 de septiembre de 2017 (Oficina de Prensa).- Hoy, día en que celebramos la Solemnidad de Nuestra Señora de las Mercedes, Patrona de nuestra Arquidiócesis y de las Fuerzas Armadas del Perú, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura, presidió dos Eucaristías, la primera en la Basílica Catedral de Piura con las Fuerzas Armadas del Perú y la segunda en la ciudad de Paita con la preciosa imagen de “La Mechita”. En ambas celebraciones estuvieron presentes las principales autoridades políticas, judiciales, diplomáticas, universitarias, civiles y militares de la Región.

Condecoración San Miguel Arcángel

Al culminar la Santa Misa en la Basílica Catedral de Piura, nuestro Arzobispo rindió un justo y sentido homenaje a los miembros de nuestras Fuerzas Armadas, Policía Nacional y Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Perú, por su destacada y abnegada labor durante la reciente emergencia que nuestra Ciudad y Región de Piura vivió a consecuencia de las fuertes lluvias e inundaciones que hemos padecido por el llamado “Fenómeno del Niño Costero”. Se dio lectura e hizo entrega de la distinción más alta que brinda el Arzobispado de Piura, se trata de la condecoración “San Miguel Arcángel” en medalla de oro, la cual fue entregada a los comandantes generales y colocada en las Banderas de Guerra de la Primera División de Ejército, Primera Zona Naval, Ala Aérea N° 1, Primera Macro Región Policial Piura – Tumbes, y Primera Comandancia Departamental del Cuerpo Bomberos Voluntarios.

Posteriormente, y ante una multitudinaria presencia de devotos, nuestro Arzobispo celebró la Santa Misa de Fiesta en la explanada de la Parroquia San Francisco de Asís de Paita, hasta donde miles de peregrinos llegaron desde tempranas horas para rendirle un homenaje de amor filial a su Madre y Señora, Nuestra Señora de las Mercedes, cariñosamente llamada por sus hijos “La Mechita”. 

Viaje Apostólico del Papa Francisco al Perú

En ambas celebraciones Eucarísticas nuestro Arzobispo pidió que recemos insistentemente a nuestra Madre para que el Viaje Apostólico del Papa Francisco al Perú redunde en muchos frutos de santidad y apostolado. Posteriormente exhortó a los miles de peregrinos de Nuestra Señora de las Mercedes y del Señor Cautivo de Ayabaca a que peregrinen a Trujillo a encontrarse con el Santo Padre, quien viene a traernos unas palabras de aliento y esperanza frente a los trabajos de la reconstrucción moral y material que tenemos por delante.

A continuación publicamos el texto íntegro de la homilía pronunciada por nuestro Arzobispo en esta importante fecha:

HOMILÍA

Solemnidad de Nuestra Señora de las Mercedes

Basílica Catedral de Piura

Nuestra Señora de las Mercedes, Patrona de las Fuerzas Armadas

“Madre de las Mercedes, bendita siempre bendita, entre todas las mujeres y en los designios de Dios”. Con estos bellos versos tomados del Himno a Nuestra Señora de la Mercedes de Paita, rendimos hoy emocionado homenaje de amor filial a nuestra querida “Mechita”. Ella ostenta los significativos y hermosos títulos y grados de “Patrona de los Campos del Perú”, “Patrona de las Armas de la República”, y “Gran Mariscala del Perú”. Por ello muchos consideran a Nuestra Señora de las Mercedes como la Patrona de nuestra Patria. Estos títulos y grados evidencian como Ella ha estado siempre presente en nuestra vida nacional desde sus albores, cuidándonos y guiándonos con su amor maternal, porque una madre nunca se olvida del hijo que ha dado a luz y que amamanta (ver Is 49, 15).    

De manera especial hoy los miembros de nuestras queridas Fuerzas Armadas le rinden homenaje a Nuestra Señora de las Mercedes, ya que nuestros soldados, aviadores, y marinos militares, la tienen por su Madre y Señora. Le pedimos a María, Madre de todas las Mercedes, que los cuide y proteja en unión de sus familias, y que los ilumine y fortalezca en cada una de las misiones que realizan en favor del engrandecimiento de nuestro amado Perú.

Tengo el convencimiento que durante la reciente emergencia que vivimos en Piura por el Fenómeno del Niño Costero, Ella estuvo a vuestro lado, cuidando de cada uno de ustedes, que visten el uniforme de la Patria, y sobre todo estuvo inspirándolos y animándolos para que a lo largo de esos días en que la desgracia y el dolor se volcaron sobre nosotros, ustedes fueran capaces de realizar cada una de las delicadas misiones de auxilio con mente despierta, con corazón resuelto, con un alto sentido del deber y del honor, y lo más importante con la firme decisión de incluso estar dispuestos a dar la propia vida para que nosotros sus compatriotas pudiéramos vivir.  

Por eso al final de esta Eucaristía honraremos a las Banderas de Guerra de la I División de Ejército, del Ala Aérea N° 1, y de la Primera Zona Naval, con la Condecoración de la Arquidiócesis Metropolitana de Piura, “San Miguel Arcángel en Medalla de Oro”, la cual haremos extensiva a las Banderas de Guerra de la I Macro Región Policial de Piura y Tumbes, y de la I Comandancia Departamental de Piura del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Perú. A todos ustedes nuestra eterna gratitud por el abnegado y heroico trabajo que cumplieron expresado en sacrificadas acciones de rescate, alimentación, sanidad, transporte, limpieza, fumigación y seguridad, sólo explicable por el gran amor que le tienen al Perú, a Piura, y sobre todo a sus compatriotas, especialmente a los más pobres y humildes.

Que Nuestra Señora de las Mercedes les conceda ser siempre fieles a su misión de garantizar la independencia, soberanía e integridad territorial del Perú, así como contribuir al orden y a la seguridad interna de la Nación, siguiendo siempre el brillante ejemplo, de sus ínclitos patronos, Don Miguel Grau Seminario, Francisco Bolognesi Cervantes, José Abelardo Quiñones Gonzáles, Mariano Santos Mateo, Antonio Alarco Espinosa, y de muchos compañeros de armas que a lo largo de nuestra historia hasta nuestros días han dado sus vidas por el Perú cumpliendo su deber con dignidad.

La Mechita, los ricos símbolos de fe y de amor de su imagen

Además de ser la Patrona de nuestras Fuerzas Armadas, Nuestra Señora de las Mercedes es la Patrona de la Arquidiócesis de Piura, y la Madre y Reina del Norte del Perú. Hoy todos los piuranos, y especialmente los paiteños, le renovamos la ofrenda de nuestro corazón, en gratitud por tantas gracias y mercedes recibidas de su amor maternal a lo largo de estos siglos hasta nuestros días.

La imagen de Nuestra Señora de las Mercedes no sólo es hermosa sino que posee una serie de símbolos muy profundos que nos invitan y ayudan a comprender mejor las exigencias de nuestra vida cristiana. Así por ejemplo su traje de blanco lino nos recuerda que desde el bautismo estamos llamados a ser santos, es decir que todos nosotros los bautizados estamos convocados a vivir en plenitud la realidad del amor de Dios, a pesar de las dificultades de la historia y de la propia existencia, siguiendo el modelo y ejemplo de vida del Señor Jesús, el camino, la verdad y la vida (ver Jn 14, 6).

Como solía repetir San Juan Pablo II: “Un santo es en su vida y en su muerte, traducción del Evangelio para su país y su época”. Con sus brazos abiertos y extendidos hacia nosotros pareciera entonces que Nuestra Señora de las Mercedes nos dijera: “¡No tengáis miedo ante esa palabra, santidad! ¡No tengáis miedo ante la realidad de una vida santa!”.

De otro lado en su vientre aparece el escudo de nuestra Patria el Perú, como diciéndonos nuestra Madre: “Ustedes son mis hijos, mis hijos muy queridos frutos de mi gran fe. Realmente los he concebido en mis entrañas y los he dado a luz para la salvación. El Perú ha estado bajo mi guía y resguardo desde sus orígenes. He compartido con ustedes sus alegrías y dolores como Nación y les seguiré prodigando mis cuidados y mi amor maternal hasta el final de los tiempos”. El que el escudo del Perú este en el vientre de María de las Mercedes, es señal del amor hondo y misericordioso de la Virgen Madre de Dios por los peruanos en general, y por los piuranos y paiteños en particular.

Asimismo Nuestra Señora de las Mercedes lleva en su mano izquierda los grilletes o esposas y en su mano derecha su cetro de majestad. Los grilletes sostenidos en su mano izquierda, simbolizan que Ella es refugio de pecadores, auxilio de los cristianos, consuelo de los afligidos. Que Ella es el camino para hallar a Cristo, el único libertador del hombre, el único capaz de liberarnos de la esclavitud del pecado y de reconciliarnos en la verdad y el amor, y así llenar nuestras vidas de auténtica libertad y felicidad. Sí hermanos, Santa María es el camino más seguro para hallar a Jesús, la misericordia encarnada, y en Él la victoria sobre el pecado y la muerte.     

El cetro de majestad que sostiene en su mano derecha se relaciona con la corona que tiene ceñida en su cabeza y que nos habla que Nuestra Señora de las Mercedes es María Reina. Pero, “el título de Reina no sustituye, ciertamente, el de Madre. Su realeza es un corolario, una consecuencia, de su peculiar misión materna, y expresa simplemente el poder que le fue conferido por Dios para cumplir dicha misión maternal…Esto lo destaca muy bien San Germán de Constantinopla, que piensa que ese estado de realeza asegura la íntima relación de María con su Hijo, y hace posible su intercesión en nuestro favor. Dirigiéndose a María, añade: «Cristo quiso tener, por decirlo así, la cercanía de tus labios y de tu corazón; de este modo, cumple todos los deseos que le expresas, cuando sufres por tus hijos, y Él hace, con su poder divino, todo lo que le pides» (Hom 1: PG 98, 348)”.[1]

Pero la imagen de Nuestra Señora de las Mercedes que veneramos en Paita tiene dos particularidades que no tienen otras imágenes de esta devoción que se veneran en el Perú y en el mundo, y que son únicas de nuestra “Mechita”: La herida en su cuello y el título de “Reina de la Fe y Estrella de la Evangelización” que San Juan Pablo II le confirió en su histórica visita a Piura, el 04 de febrero de 1985. 

La herida en su cuello fue producto del pirata inglés George Anson quien asoló el puerto de Paita entre el 13 y el 15 de noviembre de 1741. En un acto blasfemo, el corsario quiso decapitar la imagen de nuestra Madre, mas sus esfuerzos fueron vanos ya que su espada se debilitaba y desafilaba a cada golpe, infringiéndole sólo la herida que hoy en día contemplamos en su cuello.

Esta herida en el cuello de la Mechita es un símbolo poderoso de que Ella comparte con los piuranos y los paiteños, no sólo nuestras alegrías y triunfos, sino también nuestros, dolores, sufrimientos, desafíos y frustraciones. La herida en su cuello nos habla que Ella es la Madre Dolorosa que, “junto a la Cruz lloraba mientras el Hijo pendía, cuya alma, triste y llorosa, traspasada y dolorosa, fiero cuchillo tenía”.[2] Unida de modo intenso y misterioso a la misión dolorosa de Cristo, Ella se convierte en la fiel cooperadora de su Hijo para la salvación del género humano, y así se hace capaz de comprender y acoger en su corazón traspasado, todos nuestros sufrimientos para aliviarlos trayéndonos el consuelo divino. 

San Juan Pablo II le dio a “La Mechita” el título de “Reina de la Fe y Estrella de la Evangelización”, ya que gracias a su guía maternal la fe llegó por Piura al Perú entero en 1532. Por eso el día de hoy le pido a Nuestra Señora de las Mercedes que acompañe a la Iglesia que peregrina en Piura y Tumbes, para que cada día sea una Iglesia más evangelizadora y misionera que comparta con todos, pero especialmente con los más alejados y descartados, la alegría del Evangelio. Le pedimos que aliente y sostenga a su pobre obispo, a sus sacerdotes, consagrados y consagradas que se esfuerzan diariamente por entregar sus vidas a la causa de Cristo y a la extensión de su Reino. Que suscite nuevas y santas vocaciones sacerdotales y consagradas. Que ayude a nuestros laicos a que impregnen todos los ámbitos de la vida social con el espíritu del Evangelio. Que bendiga a las familias, fortalezca a los esposos en su matrimonio, apoye los esfuerzos de los padres por educar cristianamente a sus hijos, y que con amor maternal alivie el dolor de los sufren en su cuerpo, en su mente o en su espíritu. Que conforte a cuantos padecen pobreza, soledad, marginación, o carcelería, especialmente a los miles de damnificados que hay en nuestra Región, y a que inspire a nuestros gobernantes nacionales, regionales y locales para que según las exigencias de la justicia y el respeto de la dignidad de cada persona humana, desde su concepción hasta su fin natural, hagan realidad la ansiada reconstrucción moral y material que Piura necesita urgentemente. Finalmente le consagramos a nuestra Fuerzas Armadas, con la certeza que “La Gran Mariscala del Perú” acompañará siempre al soldado, al aviador, y al marino peruano en los tiempos difíciles y de paz, así como en las misiones de desarrollo y ayuda humanitaria que realizan.

“Bendita Madre nuestra, Señora de las Mercedes, no dejes solos a tus hijos de las Fuerzas Armadas durante su peregrinar en esta vida. No los dejes entregados a sus solas fuerzas, ya que sin tu maternal intercesión desfallecerían en el camino.

“Madre del Señor Jesús y Madre nuestra, obtenles de tu Hijo Jesús la fuerza del Espíritu que anime y fortalezca sus pasos. Nuestra Señora de la Mercedes, nuestra queridísima Mechita, ayúdalos a dar valiente testimonio de vida cristiana y a ser generosos en el servicio de amor a los hermanos. Amén”.

San Miguel de Piura, Domingo 24 de septiembre de 2017.

Solemnidad de Nuestra Señora de las Mercedes 
Patrona de Piura y de las Fuerzas Armadas del Perú

[1] San Juan Pablo II, Audiencia General, 23-VII-1997.

[2] Stabat Mater, Versión de Lope de Vega.

domingo 24 septiembre, 2017