“EN LOS PROBLEMAS Y DIFICULTADES, DIOS NOS AMA Y SE PREOCUPA POR NOSOTROS”

Santa Misa Dominical

13 de agosto de 2017 (Oficina de Prensa).- La mañana de hoy, nuestro Arzobispo, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., presidió la Santa Misa correspondiente al XIX Domingo del Tiempo Ordinario en la Basílica Catedral de Piura.

Al iniciar su homilía y reflexionando en el mensaje del evangelio nuestro Pastor dijo: “El pasaje evangélico de hoy (ver MT 14 22-33), es una teofanía, es decir una manifestación de Jesús como Dios. El dominio del Señor sobre las aguas y sobre los vientos, elementos de la naturaleza creada por Dios; el apropiarse el nombre de Dios en el Antiguo Testamento: «Yo Soy»; y la postración y exclamación de los discípulos: «realmente eres el Hijo de Dios», así claramente lo revelan”.

“Pero además -continuó Monseñor Eguren- el pasaje evangélico de hoy está lleno de un rico simbolismo: la barca zarandeada por los vientos y por las aguas encrespadas es símbolo de nuestra vida y de la Iglesia sometidas a menudo a problemas, dificultades, y desafíos. Nos sucede como a los apóstoles que a pesar de remar duramente tenemos el viento en contra, no avanzamos y más bien retrocedemos. Jesús acercándose a los suyos caminando sobre las aguas nos manifiesta claramente que el amor de Dios nunca nos abandona, ni siquiera en los momentos más difíciles y que con su amor no hay adversidad que no podamos vencer”.

“En la escena evangélica de hoy, una vez más sobresale la figura de Pedro quien le pide al Señor ir hacia Él caminando sobre las aguas. Pedro creía tener una fe clara y suficiente en Cristo pero empezó a hundirse. Jesús extendiéndole la mano le salvó de morir ahogado. Así también nos pasa a nosotros cuando en vez de mirar a Jesús y mantener fija nuestra fe en Él, nos dejamos asustar por los problemas de la vida. Nuestra fe no nos va a ahorrar los problemas y dificultades. Más bien, nuestra fe en Jesucristo nos da la fortaleza y la esperanza para llevar las contrariedades con alegría y hacer de ellas una ocasión para madurar y crecer en nuestra vida cristiana tanto a nivel personal como comunitario”, acotó nuestro Arzobispo.

Finalmente Monseñor Eguren exhortó a los presentes a nunca dudar del amor de Dios: “Queridos hermanos, miremos siempre fijamente a Jesucristo. En los problemas de la vida tengamos la certeza de que su mano siempre está extendida hacia nosotros lista para salvarnos. Nunca dudemos de que realmente Él nos ama y se preocupa por nosotros. Jamás caigamos en desánimo ni en desesperación, más bien reavivemos nuestra confianza en Él. Sigamos el ejemplo de María Santísima que en los peores momentos de su vida, ella con más autoridad que San Pablo, pudo exclamar: «yo sé de quién me he fiado» (ver 2 TIM 1-12)”.

 

domingo 13 agosto, 2017