“SEAMOS LUZ EN EL SEÑOR”

31 de marzo (Oficina de Prensa).- En el Domingo IV de Cuaresma, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., Arzobispo de Piura y Tumbes, celebró la Santa Misa en la Basílica Catedral de Piura, contando con la participación de gran número de fieles, entre ellos un grupo numeroso de voluntarios que tuvieron a su cargo la organización de la reciente Marcha y Festival por la Vida de Piura realizada el pasado sábado 22 de marzo.

En su homilía Monseñor Eguren reflexionó sobre las enseñanzas del Evangelio del ciego de nacimiento (Jn 9, 1-41): “Queridos hermanos, el Evangelio de hoy nos da una importante y hermosa lección. Jesús se apiada, siente compasión y cura a una persona que durante toda su vida ha sufrido de ceguera física. Todos nosotros nos hemos de ver reflejados en este hombre ciego que es curado por el Señor, porque también Jesús con inmenso amor se compadece de cada uno de nosotros y desea curar la ceguera espiritual que nos aqueja, la cual es mucho peor que la ceguera física porque nos aleja del camino de la salvación”.

 Luego agregó: “Vemos también cómo la actitud sencilla del ciego que ha sido curado y que lo lleva a ir abriendo su corazón a la luz de la fe en Cristo, contrasta con la actitud orgullosa de los fariseos y de los escribas, quienes veían perfectamente con los ojos del cuerpo pero cuya soberbia los lleva a estar ciegos en su corazón y por eso rechazan al Señor Jesús. El pecado los ha ofuscado de tal manera que viven en tinieblas y no son capaces de acoger el don de la luz de la fe, ni tampoco pueden descubrir que Cristo es el Mesías del cual hablan las Escrituras”.

“Esta actitud de los fariseos y escribas también la viven hoy muchos hombres y mujeres en nuestra sociedad, y por ello vemos cómo el pecado les impide descubrir la verdad evidente en las cosas más lógicas y naturales. Así por ejemplo muchos que están ofuscados en su razón y en su corazón por el pecado no ven el valor de la vida humana desde la concepción, y por ello promueven el aborto y luchan para que éste sea legalizado en nuestro país. A otros el pecado les impide ver el valor y la verdad natural de lo que es el matrimonio constituido por un hombre y una mujer y sobre el cual se funda y surge la familia, y por ello buscan promover y legalizar las uniones entre homosexuales. Hermanos, Dios no lo permita y tampoco nosotros”.

 Al finalizar Monseñor Eguren dijo a los presentes: “Agradezcamos al Señor el don de la fe, dejémonos iluminar cada día por la luz de Cristo, la luz de la fe. Y que nuestra fe sea una fe viva: una que fe viva que nos impulse al encuentro con Cristo en la oración y los sacramentos en su Iglesia y a esforzarnos por llegar a ser como Él, una fe viva que nos lleve a vivir lejos del pecado, pues como nos dice el apóstol San Pablo «antes erais tinieblas, pero ahora sois luz en el Señor», una fe viva que nos lleve a dar testimonio de Cristo, a quien seguimos y amamos, en quien está nuestra salvación y felicidad”.

lunes 31 marzo, 2014