“Rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies”

Jornada vocacional30 de Abril (Oficina de Prensa).- Con ocasión de la XLIV Jornada de Oración por las vocaciones convocada por el Santo Padre Benedicto XVI, hemos visto oportuno ofrecerles una entrevista con los formadores y seminaristas del Seminario Mayor San Juan María Vianney de Piura.

ENTREVISTA

Al Pbro. David Mendoza Tapia
Rector del Seminario San Juan María Vianney

Prensa: ¿La vocación es un llamado? ¿Cómo se puede escuchar la voz del Señor en medio del mundo?

Pbro. David: La vocación es ante todo un don de la gracia de Dios, un encuentro con Jesucristo Resucitado, quién invita a dejarlo todo y a seguirlo para estar con él y ponerse a su servicio y al de sus hermanos.

Esta voz se escucha en la Iglesia, es ahí donde encontramos la certeza inequívoca de que Dios es quien llama, quién nos elige. Fuera de ella no es tan fácil distinguirla.

Prensa: Algunos dicen que hay crisis de vocaciones y otros dicen que más bien hay una crisis de respuesta a la vocación ¿qué diría usted? ¿Por qué?

Jornada vocacionalPbro. David: Ante todo es importante tomar conciencia de que vivimos en un mundo que está cambiando a pasos acelerados y muchas veces no logramos ver estos cambios y transformaciones, lo que nos hace difícil la percepción de lo esencial con respecto de lo accesorio.

El Señor continúa llamando, pero hay algo que dificulta el poder escucharlo y seguirle, hay una enormidad de “ruidos” en el mundo, es decir esta sociedad de consumo, esta globalización nos hace otras propuestas, cuyos modelos de vida y valores se alejan del Evangelio. Se va dando un individualismo creciente.

Por otro lado, un factor importante en la vocación es el papel que desempeña la familia; los seminaristas proceden de familias de Piura y Tumbes, así como de otros departamentos del Perú y muchos de ellos han experimentado un deterioro de la célula familiar. La familia también se ve afectada por los retos que impone la sociedad actual a los padres en la educación de los hijos. Es bueno preguntarnos ¿está educando verdaderamente la familia a los hijos? Y si lo está haciendo ¿en qué los está educando?.

Por otro lado, en grandes sectores de nuestros jóvenes se percibe una juventud que se valora poco, que tiene baja autoestima de sí mismo y es cada vez menos feliz y cada vez más dependiente; por ello se da una gran dificultad para comprometerse toda la vida. Aspiran a una profesión que tenga prestigio, algunos jóvenes creen que el ser sacerdote es una profesión poco útil para la sociedad.

Prensa: ¿Cuántos seminaristas se encuentran actualmente en el Seminario?

Pbro. David: Actualmente el seminario cuenta con 47 seminaristas.

En Filosofía 31 seminaristas
En Teología 16 seminaristas (Callao)

Seminaristas en oraciónPrensa: Algunas personas creen que son muy jóvenes o muy mayores para responder al llamado de Dios ¿Hay alguna edad particular para el ingreso al seminario?

Pbro. David: El Señor llama en diversos momentos de la vida del hombre, a semejanza de la parábola de los obreros que son contratados para trabajar en la viña; a unos los llama a primera hora, otros a la hora tercia u hora sexta… Es decir a unos los llama siendo niños, a otros cuando son adolescentes y a otros cuando son jóvenes adultos.

Prensa: ¿Qué implica o qué significa el optar por la vida sacerdotal? ¿En qué consiste la formación de los seminaristas?

Pbro. David: Todo comienza por una llamada que se manifiesta en personas concretas, quienes son instrumentos de la gracia de Dios, son quienes nos acompañan y nos ayudan a través de un seguimiento vocacional en el seminario, disciernen si es un verdadero llamado de Dios en nuestras vidas y nos acompañan hasta que estemos preparados para dar un “sí” incondicional al Señor, no son nuestras fuerzas sino ayudados por la gracia de Dios.

La formación consiste en un “enamoramiento fuerte de Cristo y de estar abiertos a las orientaciones de los formadores quienes trabajan con el Obispo”.

Ser sacerdote es ser un hombre de Dios. Son aquí también válidas y aplicables a la formación de los futuros sacerdotes aquellas palabras de San Ireneo: “Dios hizo al hombre y el hombre se dejó hacer”.

No olvidemos que el verdadero protagonista de la formación sacerdotal es el Espíritu Santo quién es el gran educador, quien conforma toda la persona del seminarista al sacerdocio de Cristo.

Prensa: Nosotros, como miembros de la Iglesia Católica, sabemos de la necesidad de sacerdotes en medio de este mundo que muchas veces busca acallar la presencia de Dios. ¿Cómo podemos cooperar para que haya más personas que respondan al llamado de Dios?

Pbro. David: Todos debemos facilitar a quienes sientan la llamada de Dios, para que puedan dar respuestas generosas. Los sacerdotes debemos ser los más urgidos a cuidar los gérmenes de vocación que brotan en las parroquias, grupos o movimientos apostólicos.

Pero en realidad, la vocación es fruto de una oración humilde y constante, tal como nos lo manda nuestro Señor Jesucristo: “Rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies”

Muchos de los seminaristas empezaron a discernir su vocación en las Jornadas Vocacionales que realiza el Seminario Mayor San Juan María Vianney.

Estas jornadas las realizan todos los últimos sábados de cada mes, a los cuales asisten más de 100 jóvenes de cuarto y quinto de secundaria de los diferentes colegios de nuestra región (Tumbes, Piura, Talara, Sullana, Paita, Catacaos, La Arena, La Unión, Tambogrande).

Aquí les ofrecemos tres testimonios.

TESTIMONIO 1:

Edgard Siancas Cueva
30 años
Tercer año de Filosofía.

Prensa: ¿Cómo descubriste tu vocación al sacerdocio?

Seminaristas en oraciónSiempre desde muy pequeño sentía el llamado, sólo que, por las circunstancias de casa, me impedía dar la respuesta a esta vocación, no porque me lo impidiera mi familia sino porque veía la necesidad en casa; no tenía a mi padre a lado, y yo prefería seguir estudiando para más adelante trabajar y poder así ayudar en casa. Y siempre me daba ese “después”, pero dentro de mí, sentía ese “vacío” que no me llenaba con nada, ni con lo que lograba tener, ni con el trabajo ni con el dinero. Dios se manifestaba en todo momento, en muchos aspectos, pero yo siempre le daba esas “largas” a Él. Hasta que llegó un momento en que tocó más fuerte a mi vida y a la edad de 28 años sentía el llamado más claro de decirle “sí” al Señor.

“Ayúdame a tomar esta decisión, si estás llamándome, ayúdame a tomar esta decisión” y el Señor me ayudó en ese momento y opté por asistir a las jornadas vocacionales, conversé con los formadores, me ayudaron y ahora que ya estoy en el seminario siento que me he encontrado con esa vocación a la que me ha llamado el Señor, siento más claro que el Señor me ha estado preservando para esto, y ahora me siento más tranquilo y lleno.

Ahora, estoy en el seminario y sé que me estoy formando para lo que Dios me quiere y me siento contento y muy feliz de hacer la voluntad de Dios.

Prensa: ¿Qué significa para ti llegar a ser sacerdote?

Ser sacerdote es un gran don que Dios regala a cada persona que Él llama, es un donarse a los demás, es dejar que Dios actúe a través de la persona del sacerdote.

Para mi llegar a ser sacerdote es poder ser otro Cristo aquí en la tierra, ser transmisor de la Buena Nueva, es darse a Cristo y ayudar a las almas para acercarse a Dios. Es dejar de ser yo, para que sea Cristo quien pueda manifestarse.

Prensa: ¿Qué les dirías a las personas que sienten un llamado pero no se atreven a dar el paso?

Yo les diría que no tengan miedo de dar ese primer paso, como ya lo dice nuestro Papa Benedicto XVI “jóven, Dios no quita nada, te lo da todo”, precisamente esto lo hago eco, cada vez más en mi vida, porque Dios no me quita nada.

A todos los jóvenes que tengan ese llamado, les digo que no tengan temor, porque Dios va a dar lo necesario y lo más adecuado para cada uno de nosotros, porque Él quiere para cada uno la felicidad. Por eso dar ese primer paso es dejar que Dios obre en cada uno y pueda ayudarnos en lo que necesitamos.

TESTIMONIO 2:

Irving Baca Rosales
19 años
Primer año de Filosofía.

Prensa: ¿Cómo descubriste tu vocación al sacerdocio?

Mi vocación la descubrí desde que participaba en mi parroquia, primero como acólito luego como animador. Viendo esa falta que había en tantos niños que no conocen a Dios y los padres que no nos ayudaban a encaminarlos bien, viendo a los jóvenes de pandilla por mi casa y también viendo el servicio de los sacerdotes, cómo se donaban y se sacrificaban al confesar o al dar catequesis, y eso me motivaba. Conversaba con el sacerdote de mi parroquia y le contaba las inquietudes que yo tenía y él me motivó a seguir adelante, me invitó a las jornadas vocacionales y fui durante un año estando en quinto de secundaria e iba discerniendo y ahora estoy aquí cursando el segundo año de filosofía.

Ahora yo estoy contento, y durante estos dos años, Dios me ha ido manifestando la vocación cada día más y veo su misericordia que tiene conmigo.

Traigo a mi mente ahora a los apóstoles, que han sido paganos, pecadores y yo me reflejo con ellos, porque Dios me ha llamado como llamó a los apóstoles, ha dicho, Ven sígueme, y yo veo que en este tiempo Cristo ha estado confirmándome el llamado y me siento contento de haberle dicho Sí, y veo que esa inquietud que tuve de tratar de cambiar a los jóvenes de por mi cuadra, ha aumentado a que más jóvenes conozcan a Jesucristo y eso me motiva a seguir adelante, a perseverar en mi vocación para que algún día, si el Señor me lo permite, llevarlos a Cristo.

Prensa: ¿Qué significa para ti llegar a ser sacerdote?

Para mi significa ser un Cristo aquí en la tierra y como dijo el Papa Benedicto XVI, ser llamado a amar como ama Dios. Y yo veo eso, que el llamado a ser sacerdote es algo divino y misterioso, que a mi humanamente, me daría miedo recibir ese ministerio, pero veo que Dios me llama a esto y me dice no tengáis miedo que yo estoy contigo.

El llegar a ser sacerdote es algo fuerte pero a la vez es algo hermoso porque estás siendo el representante en la tierra de Cristo para darlo a conocer a las demás personas.

Para mi llegar a ser sacerdote lo concluiría diciendo “llegar a ser la persona que pueda guiar a los demás a conocer a Jesucristo, ser como un camino, haciendo lo que Dios quiera: evangelizar, proclamar el Evangelio, dar los sacramentos, la Reconciliación. Poder ser un Cristo más aquí y llevar a la gente a Dios, a conocerlo”.

Prensa: ¿Qué les dirías a las personas que sienten un llamado pero no se atreven a dar el paso?

Que no piensen que al decirle “sí” a Cristo en este llamado, se les está obstaculizando la libertad, al contrario, Jesucristo les va a dar esa libertad. No hay que tener miedo a decir , a enfrentar que Jesucristo está llamando y creo que si un padre llama a un hijo, el hijo se fía y dice Sí.

Si la persona que siente el llamado de ser sacerdote, tiene la vocación, que no tenga miedo de aceptar, de cargar la cruz y seguir a Cristo y que tenga presente que si Él lo llamó, también Él lo ayudará, Él estará con cada uno en todo momento. Conmigo lo ha demostrado, nunca falla, todo lo que promete lo cumple. Por eso que se deje hacer la obra, que Dios quiere hacer en Él.

TESTIMONIO 3:

Francisco Alvines Palacios
19 años
Segundo año de Filosofía.

Prensa: ¿Cómo descubriste tu vocación al sacerdocio?

Yo pertenecía a un grupo: corazones valientes y fui descubriendo mi vocación a través de un obispo, quién nos invitó a venir a cenar acá al seminario y desde ahí me nació la inquietud, la curiosidad de saber ¿qué era esto?, ¿qué había aquí en el seminario? y fui descubriendo así el llamado esencial para mi vida. Veía como monseñor se esforzaba y se fatigaba en el arzobispado y decía que no habían vocaciones y que la Iglesia necesita de muchas vocaciones y eso me ayudaba a interiorizar para decirle “Sí a Cristo”, porque de verdad que ver muchas veces a los sacerdotes como llegan a sus parroquias cansados pero contentos de hacer la voluntad de Dios, me alentaba.

Prensa: ¿Qué significa para ti llegar a ser sacerdote?

Para mi llegar a ser sacerdote es llegar a ser un testigo del amor de Dios, es un donarse a la gente, es ser otro Cristo en la tierra. Porque el sacerdote, a parte de las funciones sacramentales que tiene, tiene esa función de dar a Cristo, que lo ha recibido en su formación para ser portador de este amor, de esta misericordia.

Prensa: ¿Qué les dirías a las personas que sienten un llamado pero no se atreven a dar el paso?

Que sean valientes, porque Cristo no quita nada, lo da todo. En este tiempo de mi formación, siempre he visto la fidelidad de nuestro Señor, él nunca me ha abandonado.

Invito a los jóvenes que tengan esta inquietud a la vida consagrada, al sacerdocio, que sean valientes, porque Dios se va a mantener fiel, porque él cuando se fija en ti, no se fija por tus virtudes sino porque tiene misericordia contigo y quiere hacer algo grande.

lunes 30 abril, 2007