“Que el Señor nos bendiga y nos guarde, y nos conceda su paz”

Feliz Año Nuevo1 de enero (Oficina de Prensa).- Con una Catedral totalmente colmada de fieles, Mons. José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., celebró ayer domingo 31 de diciembre, la Santa Misa de acción de gracias por los beneficios recibidos del Señor durante el año 2006, y donde imploró la bendición del Altísimo para el nuevo año 2007.

Durante su homilía, el Arzobispo Metropolitano de Piura pidió al Señor que conceda a todos los piuranos y tumbesinos un año nuevo lleno de sus bendiciones: “Queridos hermanos: nos disponemos a comenzar un nuevo año de la mano de Santa María, a quien la liturgia de la Iglesia celebra hoy como Madre de Dios. Que Ella, la gran cooperadora de los planes de Dios – Amor, nos enseñe a acoger el nuevo año como un don precioso que el Señor nos concede para extender su Reino de verdad y amor entre nosotros. Al comenzar el nuevo año pido al Señor que su bendición descienda sobre todos los que vivimos en Piura y Tumbes, especialmente sobre los más pequeños, débiles e indefensos. Que María Santísima, Madre de Dios, a quien este pueblo norteño tanto ama y venera como su Madre, nos consiga de su Divino Hijo Jesús las gracias que necesitamos personal y socialmente para ser santos y para construir entre nosotros la ansiada Civilización del Amor”.

Feliz Año NuevoMons. Eguren también recordó que en el primer día del nuevo año, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de la Paz, y que el Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la Jornada del 2007 lleva el título de “La Persona humana, corazón de la paz”. “El Santo Padre nos ha recordado con claridad que la auténtica paz se fundamenta en el respeto de la dignidad de la persona humana desde su concepción, a lo largo de las diversas etapas de su vida, hasta su fin natural. Al haber sido creado a imagen y semejanza de Dios, el ser humano tiene la dignidad de persona, es decir no es solamente algo, sino alguien, capaz de conocerse, de poseerse, de entregarse libremente y de entrar en comunión con otras personas, sobre todo con su Creador ofreciéndole una respuesta de fe y amor que nadie más puede dar en su lugar. La paz brota del respeto a la verdad de la persona humana inscrita en su misma naturaleza y revelada en plenitud en el misterio del Verbo Encarnado: el Señor Jesús”.

Finalmente expresó sus deseos que el Nuevo Año sea ocasión para que piuranos y tumbesinos crezcamos en comunión, en nuestra capacidad de diálogo y de búsqueda de la verdad, medios necesarios para un desarrollo con justicia social.

Al final de la celebración eucarística se entonó el Himno del “Te Deum”, para de esta manera alcanzar la gracia de la Indulgencia Plenaria.

Feliz Año Nuevo

lunes 1 enero, 2007