Piura celebra a su Patrona Nuestra Señora de las Mercedes

Santa Misa y Te Deum con las Fuerzas Armadas y consagración de la Arquidiócesis de Piura y Tumbes en el Santuario de Paita

Nuestra Señora de las Mercedes14 de septiembre (Oficina de Prensa).- Con ocasión, de la Solemnidad de Nuestra Señora de las Mercedes, Patrona de la Región del Norte, Mons. José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura presidió dos celebraciones eucarísticas. La primera, a las 8:00 a.m. en la Basílica Catedral de Piura, por las intenciones de las Fuerzas Armadas del Perú y la segunda en el Santuario de la Virgen de las Mercedes en Paita.

Durante la celebración realizada en Paita, nuestro Arzobispo consagró la Arquidiócesis de Piura y Tumbes a la Santísima Virgen de las Mercedes y la Marina de Guerra del Perú, condecoró con la “medalla naval de honor al mérito” a la Sagrada Imagen de la Virgen, como muestra de su profundo fervor religioso y amor filial a la Patrona de las Fuerzas Armadas del Perú.

A continuación les ofrecemos la Homilía y el Acto de Consagración que pronunció Mons. Eguren el día de hoy.

HOMILÍA
SOLEMNIDAD DE
NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED

Nuestra Señora de las Mercedes1. María nuestra Madre es muy querida en el Perú bajo la advocación de “Nuestra Señora de las Mercedes”. Bástenos tan sólo resaltar la importancia y la trascendencia que tiene su devoción para nuestra Región. Según las antiguas crónicas, desde 1563, “Mamita Meche”, como cariñosamente la llamamos, es venerada en su santuario de Paita y desde esa época hasta la fecha, no cesa de derramar sus bendiciones y amor maternal sobre todos nosotros. Concluida esta celebración, tendré la alegría de ir a Paita para celebrar la Santa Misa de Fiesta en honor a Ella, y consagrarle nuestra Arquidiócesis de Piura y Tumbes.

“Nuestra Señora de las Mercedes”, fue proclamada como “Patrona de los Campos del Perú” por el Cabildo el 20 de septiembre 1730, y “Patrona de las Armas de la República” por el Congreso Nacional en 1823. El 24 de septiembre de 1921, fue coronada canónicamente con ocasión del primer centenario de la Independencia, como “Gran Mariscala del Perú”, oficializándose este título el 23 de septiembre de 1969, junto con el de “Patrona de las Fuerzas Armadas”. Por ello su imagen ostenta en su mano derecha junto con el santo escapulario, el bastón de Mariscala.

Por todas estas razones y con justicia, los peruanos de uniforme la tienen como su Señora y Madre, y le rindan el día de hoy el homenaje de su devoción y amor filial.

Nuestra Señora de las MercedesQueremos hoy poner una vez más bajo su protección a todos nuestros soldados, aviadores y marinos, rogándole que los libre de todo peligro y los ayude en todo momento a estar a la altura de su misión, cual es la defensa de la soberanía e integridad de nuestro territorio y la contribución al desarrollo del Perú. Y es justo decirlo, muchas veces nuestras Fuerzas Armadas desarrollan esta misión en condiciones de suma dificultad y en medio de grandes limitaciones.

Nuestro reconocimiento por ello a ustedes, quienes vistiendo el uniforme de la Patria y siguiendo el magno ejemplo de Grau, Bolognesi y Quiñones, con su entrega generosa, muchas veces hasta el sacrificio de sus vidas, contribuyen al engrandecimiento del Perú.

Ruego a la Virgen Santísima, “Nuestra Señora de la Mercedes”, que el trabajo y el sacrificio de todos ustedes, contribuya a garantizar la paz y la seguridad de los peruanos. Le pido a Ella, que los proteja siempre en el cumplimiento de sus deberes y que los dones divinos de sabiduría y fortaleza los acompañen en todo momento.

Que Santa María, que tuvo el valor de aceptar el designio divino en su vida que le pedía ser la Madre de Dios, les ayude a tener el coraje de ir a donde otros no irán. Que Ella, que tuvo la fuerza para proteger al Niño Jesús amenazado por Herodes, les obtenga la firmeza para proteger siempre a los peruanos, especialmente a los más débiles, pobres y necesitados. Que Ella, que fue fiel y obediente hasta la Cruz de su Hijo, les ayude a esforzarse siempre, según el máximo de sus posibilidades y capacidades, en el cumplimiento de sus deberes. Deberes que están al servicio de la persona humana, como guardianes de su dignidad y de sus derechos. Deberes que están al servicio de la Patria para librarla de cualquier amenaza externa o interna que pretenda agraviarla.

Nuestra Señora de las Mercedes2. Cuando uno observa la imagen de “Nuestra Señora de las Mercedes”, uno se admira de lo bien ataviada y embellecida que está. Pero sobre todo llama nuestra atención la posición de los brazos: los tiene abiertos en gesto de convocatoria, de llamado, como si repitiéndonos las palabras de su Hijo, nos dijera: “Vengan a mí los cansados y agobiados con trabajos, penas y fatigas, que en mí encontrarán alivio y consuelo”.

Sí, ciertamente esas manos abiertas, son las manos maternales de María que nos invita a recurrir con confianza a Ella, como un hijo cuando corre presuroso donde su madre para ser abrazado y protegido por ella, y así sentir el calor de su regazo y la seguridad de sus brazos firmes.

Pero creo además que esas manos abiertas de par en par, a semejanza de las de Cristo en la Cruz, quieren expresar que en nuestras luchas y batallas de cada día Ella se coloca delante de nosotros, poniendo su pecho valiente para cubrirnos y defendernos de todo mal; y al mismo tiempo expresan que Ella camina delante de nosotros guiándonos cual guía luminosa por el camino que conduce a la gloria. No por algo las banderas del Perú se encuentran detrás de su imagen expresando simbólicamente esta bella realidad de defensa y de guía.

A “Nuestra Señora de las Mercedes”, que avanza delante de nosotros defendiéndonos del mal y guiándonos por la senda del amor y de la verdad, de la libertad y del bien común, humildemente le pido hoy que nos defienda y ayude a derrotar a dos poderosos enemigos de los peruanos, o mejor dicho a dos poderosas armas en manos del demonio con las cuales siempre ha atentado contra los peruanos: el pesimismo y la desunión.

Nuestra Señora de las MercedesCuando el pesimismo se apodera de nuestros de corazones nos conduce al hastío de vivir y convierte los desafíos en derrotas. Fruto amargo del pesimismo es el convencimiento erróneo de que “esto o aquello no lo remedia nadie”. No me cansaré de decirlo, los peruanos somos capaces de forjar una Patria justa, fraterna y reconciliada; fundada en los valores y en las virtudes morales que hacen grande a una nación. Valores y virtudes que brotan de la fe cristiana que es el sustrato del alma peruana, y que son vivificados por ella.

La fiesta de hoy, nos invita a no olvidar que la virtud de la esperanza, que sostuvo en todo momento el peregrinar de fe de María, que estuvo marcado por el binomio dolor-alegría, debe estar siempre presente en el ejercicio diario de nuestras responsabilidades y tareas, por grandes o pequeñas que éstas sean. Hay que mantener siempre la alegría y el optimismo, sobre todo en los momentos de mayor tropiezo y dificultad. Con nuestro gran historiador Jorge Basadre, hoy hay que decir con convicción: “el Perú es más grande que sus problemas”. Con la ayuda de Dios, los peruanos somos capaces de alcanzar grandes objetivos y vencer los desafíos de la vida.

El otro gran mal espiritual que a lo largo de nuestra historia no ha dejado de afligirnos es la desunión. Ahí está la historia para recordárnoslo. Frente a ella, opongamos el trabajo diario y cotidiano de la unidad.

Nuestra Señora de las MercedesPero para ello será necesario cultivar la sabiduría del diálogo, que nos ayude a descubrir que es mucho más lo que nos une, que lo que nos separa. Don Raúl Ferrero Rebagliati, notable jurista y político peruano (1911-1977), sostenía que la democracia es fundamentalmente diálogo: diálogo entre el gobernante y los gobernados; diálogo de la mayoría y la minoría; diálogo del Parlamento y del Ejecutivo; diálogo del gobierno (nacional o regional) con la opinión pública; diálogo entre empresarios y trabajadores.

Diálogo vivo, continuo, de todos los días, que exige respeto de las personas y de su honra, y que al mismo tiempo es un sano ejercicio de las diferencias en las opiniones.

Diálogo que es fundamentalmente servicio a la verdad. Porque se dialoga para buscar y encontrar la verdad, que nos hace libres y nos encamina al bien común.

Por eso el diálogo exige humildad, la conciencia de que mi verdad puede no ser la verdad; y requiere además no dejarse guiar por intereses creados de antemano y por prejuicios. Diálogo, quiere decir ver en cada ser humano al prójimo y compartir con él la responsabilidad de cara a la verdad y a la justicia.

Veo en nuestro amado Perú, y de manera particular en nuestra querida Piura, una gran necesidad de unidad, que considero se alcanzará con un gran esfuerzo de diálogo, que supone desterrar mentiras, vanidades, orgullos, soberbias, egoísmos, envidias, odios y rencillas.

Queridos hermanos: ¡Los pobres no pueden esperar más! ¡Nuestros niños, jóvenes y ancianos, no pueden esperar más! Por ello hago un llamado a la unidad de todos los piuranos donde hagamos de la defensa de la dignidad de la persona humana, de la verdad, de la justicia, de la solidaridad, del bien común, del dicálogo, el sustento real de la paz social y del desarrollo de nuestra Región y del Perú.

Nuestra Señora de las Mercedes3. Miremos a María, “Nuestra Señora de las Mercedes”, que nos alienta como “esperanza nuestra”. Y pidámosle en nuestra oración con confianza filial:

A ti recurrimos, oh Virgen Mariscala de nuestras Fuerzas Armadas, para implorar tu protección sobre nuestra Patria, el Perú, edificado sobre los designios de Dios.

No nos dejes solos durante nuestro peregrinar en esta vida. No nos dejes entregados a nuestras débiles fuerzas, ya que sin tu maternal intercesión desfalleceríamos en el camino.

Madre del Señor y Madre nuestra, obtennos de tu Hijo la fuerza del Espíritu para que anime y fortalezca nuestros pasos.

María de las Mercedes, has crecer en nosotros la virtud de la esperanza, ayúdanos a ser artesanos de unidad y reconciliación.

Tú que dialogaste con el enviado divino y buscaste luz para comprender más y mejor lo que el Señor quería de ti, y después de saberlo le abriste todo tu ser para acoger en tu seno inmaculado y virginal al mismo Dios, enséñanos a dialogar como hermanos, buscando en todo momento la verdad y el bien común.

María, has que no dividamos, sino que unamos. Así como en Caná, de Galilea adelantaste la “hora” de tu Hijo, has que hoy sea para nosotros la hora de entendernos y de mirarnos como hermanos, hijos de un mismo Padre Dios y de una misma Madre, Santa María; reconciliados por un mismo y único Salvador, Jesucristo, el Señor.

Que así sea. Amén.

San Miguel de Piura, lunes 24 de septiembre de 2007

Solemnidad de Nuestra Señora de la Merced
+ JOSÉ ANTONIO EGUREN ANSELMI, S.C.V.
Arzobispo Metropolitano de Piura

ACTO DE CONSAGRACIÓN
DE LA ARQUIDIÓCESIS DE PIURA Y TUMBES
A NUESTRA SEÑORA DE LAS MERCEDES

– 24 de Septiembre de 2007 –

 

¡Dios te salve, María, llena de gracia! Madre de Misericordia,
a quien en nuestra Región
veneramos como Nuestra Señora de las Mercedes.
“Mamita Meche” como cariñosamente te llamamos tus hijos.

Hoy en el día de tu fiesta, queremos consagrarte
esta porción del Pueblo de Dios que peregrina por Piura y Tumbes,
como fruto de la Consagración del Perú
que te hiciéramos el pasado 30 de agosto,
en la clausura del IX Congreso Eucarístico Nacional.

Señora, Madre nuestra,
hoy se vuelven a ti los ojos de los discípulos de Jesús,
Hijo único del Padre Eterno y de ti, siempre Virgen.

En esta hora de esperanza para el Perú,
deseamos reafirmar nuestra fe en Cristo,
Camino, Verdad y Vida.

Hoy queremos confiarte el futuro que nos espera,
rogándote que nos acompañes en nuestra misión
y en nuestro servicio a los hombres.

Santa María, sabemos que el camino es arduo.
Esta tierra gloriosa, cuna de Santos,
se ve afligida por catástrofes naturales
y por la pobreza y la injusticia.

Pero Tú eres faro luminoso
que, en nuestras noches oscuras,
alumbras nuestros caminos inciertos.

Nos consagramos a ti.
Deseamos ofrecerte nuestro amor filial
y nuestra confianza en tu solicitud maternal.

Estrella de la Evangelización,
despierta nuestras conciencias y ayúdanos a descubrir
lo que el Espíritu nos está diciendo,
para que anunciemos a Cristo a quienes no le conocen aún
o, habiéndole conocido, se han alejado de Él.

En tus manos, oh Madre de bondad,
depositamos los gozos y las esperanzas,
las tristezas y las angustias de nuestro pueblo
al que tanto amas.

Santa María, Virgen atenta y diligente,
haz que toda familia cristiana,
llamada a ser santuario de la vida e iglesia doméstica,
pueda educar a sus hijos en la fe y en el amor.

Madre de la Iglesia, te confiamos
a nuestros sacerdotes y seminaristas,
nuestras comunidades de vida consagrada y nuestras parroquias,
las escuelas de formación de laicos,
los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades,
nuestras hermandades y cofradías,
y todos los grupos de apostolado.

Consuelo de los afligidos y mediadora de todas las gracias y mercedes,
te presentamos, seguros de tu intercesión ante tu Hijo,
las necesidades de nuestro pueblo,
el dolor de los enfermos, la angustia de los desocupados,
la soledad de los ancianos y la incertidumbre de los jóvenes.

Refugio de los pecadores y Esperanza nuestra,
Madre del Reconciliador,
acompaña en su arrepentimiento sincero
a quien se ha extraviado en el pecado,
y a todo el que busca el sentido de su vida.

Hoy queremos, con todo el pueblo santo
que peregrina en el Perú y en todo el continente,
ponernos cerca de tu Inmaculado y Dolorosa Corazón
para seguir siendo testigos valientes del Evangelio,
constructores de la unidad de la Iglesia,
y artesanos de la Civilización del Amor.

Madre de las Mercedes:
en ti el triunfo del bien sobre el mal nos llena de esperanza
y de ilusión en nuestro caminar.

Acoge con amor esta ofrenda de tus hijos
y bendice esta amada tierra con los dones de la reconciliación y la paz.

¡Oh clemente, oh piadosa,
oh dulce, Virgen María!

Amén.

lunes 24 septiembre, 2007