“No está aquí. Ha resucitado. ¡Aleluya!”

Vigilia Pascual

Vigilia Pascual22 de marzo (Oficina de Prensa).- El Arzobispo Metropolitano de Piura, presidió la solemne celebración de la Vigilia Pascual a las 9 de la noche de hoy sábado, en la cual exhortó a los fieles cristianos a “ser santos, y a no contentarse con nada menos”.

“La Pascua nos pide santidad de vida. De nada nos vale celebrar hoy la resurrección de Cristo si yo no resucito con Él. Ser cristiano no puede reducirse a un mediocre acuerdo por ser más o menos bueno. Ser cristiano significa ser otro Cristo. Significa cooperar activamente con la gracia de mi bautismo para llegar a ser en todo semejante a Jesús. Por eso la gran fiesta de la Pascua ha de traducirse en un compromiso diario por ser cristianos de verdad, coherentes con la fe recibida, esforzándonos a cada instante por vivir como Cristo lo haría si estuviese en nuestro lugar. La Pascua nos pide coherencia entre la fe y la vida. La Pascua nos exige hacer que la vida cristiana se haga vida cotidiana. La Pascua nos pide ser santos, que es el alto grado de la vida cristiana ordinaria, y no contentarnos con nada menos”, expresó Mons. José Antonio Eguren.

Vigilia PascualLa celebración eucarística de esta noche santa, se dio inicio en el Atrio de la Basílica Catedral de Piura donde se realizó la bendición del Cirio Pascual, del cual posteriormente los participantes encendieron sus velas.

“Hoy gracias al misterio de la liturgia, podemos ir a la tumba del Señor, con las santas mujeres y con la muchedumbre de los bautizados que forman la Iglesia extendida por todo el mundo, para descubrir con asombro que el Crucificado ya no está ahí. Que ha resucitado como había dicho. Y nos llenamos de inmensa alegría y también nosotros queremos hoy correr para decirle a todo el mundo que Jesús ha resucitado, que ha vencido al pecado y a la muerte, y que se ha constituido en nuestra vida y salvación”.

Vigilia PascualDurante la Vigilia Pascual, un grupo de quince catecúmenos recibieron de manos de nuestro Pastor el Santo Bautismo y los sacramentos de la Iniciación Cristiana, y con ellos todos los asistentes renovaron sus promesas bautismales.

“Al iniciar esta solemne Vigilia Pascual, hemos llevado en nuestras manos un cirio encendido el cual volveremos a encender durante la renovación de nuestras promesas bautismales. Ha sido hermoso ver como en medio de la oscuridad del templo la luz de nuestras velas disipó las tinieblas. Ese cirio nos representa a cada uno de nosotros. El día en que fuimos bautizados, fue encendida la luz de Cristo en nuestro corazón. Si cada uno de nosotros desplegará plenamente esa vida nueva de Cristo que llevamos en lo más profundo de nuestro ser, daríamos luz y calor a este mundo en el que vivimos”.

Vigilia PascualAntes de finalizar su homilía manifestó: “Hoy a la Madre de Jesús que es también nuestra Madre le decimos «Alégrate». Así prolongamos en el tiempo el saludo del arcángel Gabriel. Sí, alégrate María, porque Cristo a quien llevaste en tu seno, ha resucitado. Sí, alégrate María, porque valió la pena tu entrega incondicional en la Anunciación, tu peregrinación a Belén para dar a luz a tu Hijo en medio de la más absoluta pobreza, tu huida a Egipto y el vivir en el destierro. Sí, alégrate María, porque valió la pena tu vida oculta y humilde en Nazaret y las horas amargas de la pasión, crucifixión, muerte y sepultura de tu Hijo. ¡Todo valió la pena! Y así con tu ejemplo de Mujer y de Madre fuerte en la fe, nos enseñas que vale la pena creer y confiar siempre en el Señor a pesar de los sufrimientos y pruebas de la vida. Nos enseñas que vale la pena darlo todo y sufrirlo todo por Cristo, porque al final la victoria será nuestra, y tu Hijo llenará nuestras vidas con una alegría que nada ni nadie podrá ya arrebatarnos”.

Vigilia Pascual

Vigilia Pascual

domingo 23 marzo, 2008