“Muestra misericordia a tu prójimo siempre y en todas partes”

Domingo de la Divina Misericordia

Domingo de la Divina Misericordia31 de marzo (Oficina de Prensa).- Ante la presencia de gran concurrencia de fieles devotos Mons. José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V. celebró la Fiesta de la Divina Misericordia, que coincide con el II Domingo de Pascua, con dos celebraciones eucarísticas: una por la mañana en la Iglesia Nuestra Señora del Carmen, y otra por la tarde en la Parroquia Santísimo Sacramento.

El Arzobispo de Piura y Tumbes durante su homilía, nos exhortó a reconocer la misericordia divina en nuestras vidas y a ser presencia viva del amor de Dios al prójimo, siempre y en todas partes… “hoy celebramos la fiesta de la Divina Misericordia. En el Evangelio hemos oído como Jesús resucitado les da a sus apóstoles el poder de perdonar los pecados o retenerlos. El mensaje de la Misericordia es que Dios nos ama a todos no importa cuán grandes sean nuestras faltas. Él, quiere que reconozcamos que Su Misericordia es más grande que nuestros pecados, para que nos acerquemos a Él con confianza, para que recibamos su amor misericordioso y lo dejemos derramar sobre otros. Este fue el pedido de nuestro Señor a Santa Faustina: «te pido obras de Misericordia que deben surgir del amor hacia Mí. Muestra misericordia al prójimo siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte». Irradiemos pues la Misericordia divina a nuestro prójimo con nuestra oración, con nuestras palabras y con nuestras acciones. En estas tres formas, está contenida la plenitud de la Misericordia. Viviendo como personas misericordiosas escucharemos, además de la bienaventuranza para los que crean sin haber visto, la hermosa promesa del Señor: «Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia»”.

Domingo de la Divina MisericordiaEn otro momento, siguiendo las enseñanzas del Santo Evangelio, expresó: “Dos enseñanzas podemos sacar del Evangelio de hoy: gracias a que Tomás estuvo ausente, a que dudó y exigió verificar la resurrección de Jesús palpando sus heridas, nosotros tenemos un testimonio contundente sobre la Resurrección de Cristo. Bien podemos decir que más nos aprovechó a nosotros la incredulidad de Tomás, que la fe de los demás apóstoles…De otro lado, Jesús llama hoy bienaventurados a lo que no han visto y han creído. Nosotros creemos en la Resurrección del Señor por el testimonio de la Iglesia y de sus apóstoles. Sobre este testimonio se funda nuestra fe, y sólo permaneciendo en la Iglesia, nuestra fe se fortalece y crece. De ahí la importancia de vivir como los primeros cristianos: siempre fieles a la enseñanza apostólica que nos trasmite la Iglesia; constantes en la fracción del pan, es decir a la Misa dominical; y llevando una vida de caridad y amor fraterno”.

Domingo de la Divina Misericordia

Al finalizar, nuestro Pastor recordó al Siervo de Dios Juan Pablo II, quién se convirtió en devoto de la Divina Misericordia, como buen hijo de la Iglesia: “No olvidemos que la Misericordia es la cara más auténtica del amor, y que para nosotros tiene un rostro y un nombre: el Señor Jesús, y que ella se derrama sobre nosotros de manera especial y maravillosa en el sacramento de la Reconciliación…El próximo miércoles 2 de abril recordaremos el tercer aniversario del tránsito del hoy Siervo de Dios Juan Pablo II, gran apóstol de la misericordia divina. Todo su ministerio fue servicio a la verdad de Dios y del hombre y a la búsqueda incansable de la paz mundial. Que él desde el cielo nos obtenga la misericordia que tanto necesitan nuestros tiempos, aquella que forja unidad y reconcilia corazones y pueblos”.

 

Domingo de la Divina Misericordia

Domingo de la Divina Misericordia

lunes 31 marzo, 2008