Más de 5000 jóvenes participaron en primer encuentro juvenil

Encuentro de jóvenes en Piura12 de Noviembre (Oficina de Prensa).- Bajo el lema del Papa Benedicto XVI, “No tengan miedo de Cristo. Él no quita nada, lo da todo”, más de 5000 jóvenes piuranos asistieron el día de ayer, sábado 11 de noviembre, al primer encuentro juvenil con el Arzobispo Metropolitano de Piura, Mons. José Antonio Eguren Anselmi SCV. El encuentro se realizó en el coliseo del colegio “Don Bosco” de los religiosos Salesianos.

Encuentro de jóvenes en Piura En una jornada de gozosa celebración de fe, y con la alegría, vitalidad y entusiasmo propio de su edad, los jóvenes de Piura dieron un sí sin miedos al llamado del Señor Jesús en sus vidas, demostrando así que la Iglesia es joven, que está llena de vida, y que es portadora de la verdadera esperanza para el mundo.

En el coliseo reinaba un ambiente de fiesta, donde la juventud, globo en mano, con sus cantos y oraciones manifestaban su fe en Jesús como el único capaz de liberar al hombre de las cadenas del pecado, y de saciar esa nostalgia de infinito que anida en lo profundo del corazón humano.

Encuentro con jóvenes en Piura Eran las 5:00 p.m. cuando el Coliseo empezó a llenarse de jóvenes quienes, al ritmo de canciones como: “¡No nos Basta!”, “Estoy Aquí”, y el tema emblemático de este encuentro, “No tengo Miedo”, acudían, por miles, al llamado que les hiciera Mons. Eguren para estar juntos y compartir como Iglesia el don de la fe en Cristo.

Al promediar las 6.00 p.m., un grupo de jóvenes recibió al Arzobispo de Piura, quien lleno de emoción y con profunda alegría, al ver cómo la juventud de nuestra región había respondido dijo: “El día de mi toma de posesión les dije que ustedes tendrían un lugar privilegiado en mi preocupación pastoral. Hoy delante del Señor y de todos ustedes quiero renovarles este compromiso”.

Encuentro de jóvenes en Piura Al comienzo de la celebración hizo su entrada la imagen de María Inmaculada cargada en hombros por los seminaristas del Seminario Arquidiocesano “San Juan María Vianney”, y en ese momento todos los jóvenes presentes le profesaron su amor filial a la Madre de Dios y Madre Nuestra, entonando a viva voz el canto, “Salve, Salve, cantaban, María”.

Mons. Eguren, dirigió a los jóvenes congregados, un mensaje a no temer el llamado de Cristo y a construir una vida profundamente arraigada en la amistad con Él. Haciéndose eco de las palabras del Santo Padre Benedicto XVI les dijo: “Queridos jóvenes, son palabras importantes para sus vidas y que de manera especial el Papa se las dedica a ustedes: quien deja entrar a Cristo no pierde nada, nada, absolutamente nada de lo que hace la vida libre, bella y grande. Tengan una vida de profunda amistad con Él. Sólo con esta amistad se abren las puertas de la vida, se abren realmente las grandes potencialidades de la condición humana. Sólo con esa amistad experimentamos lo que es bello y lo que nos libera. Queridos jóvenes, no tengan miedo de Cristo. Él no quita nada, y lo da todo. Quien se da a Él, recibe el ciento por uno. Sí, abran, abran de par en par las puertas a Cristo y encontrarán la verdadera vida. Por ello quiero invitarlos a que cada día crezcan en conocerlo, amarlo y seguirlo más de cerca”.

Encuentro de jóvenes en Piura Asimismo, convocó a la juventud, a dar un renovado impulso a la pastoral juvenil por medio del apostolado: “Creo firmemente que los jóvenes deben convertirse en apóstoles de los mismos jóvenes. Por ello los invito a formarse integralmente y cada vez de mejor manera en la fe de la Iglesia, para que así sean mejores apóstoles de la juventud, es decir testigos audaces del Evangelio y artesanos de la Civilización del Amor. Queridos jóvenes, sean protagonistas de la evangelización y artífices de renovación social”.

En la parte final de su intervención, Mons. José Antonio alentó a los jóvenes presentes a crecer en el amor filial a Santa María, camino pleno para conformarse con Cristo y para que el apostolado sea realmente fecundo. “No se olviden que en la Cruz, Jesús confió su Madre a un joven, a San Juan, el discípulo amado. Por eso la juventud cristiana, fiel al testamento del Señor Crucificado, está llamada a darle a María un lugar privilegiado en su corazón. Ámala, quiérela, hónrala, rézale tu Rosario todos los días. Esfuérzate por ser para María otro Jesús, y ese será el mejor camino para que encuentres más plenamente a Cristo en tu vida y para que puedas ser un mejor apóstol de Jesús entre jóvenes. En la medida en que crezcas en ese amor tierno y filial a la Madre de Dios, en esa medida podrás pertenecerle más a Jesús, crecer más en la amistad con Él, y ser mejor apóstol de Cristo en el mundo”.

Encuentro de jóvenes en Piura Como muestra de cariño y adhesión al Pastor de Piura y Tumbes, 5 jóvenes vestidos en trajes típicos de la región le obsequiaron una alforja, un sombrero de paja, una artesanía y la punta de un pez espada. Momento emotivo fue cuando un joven bailó una típica marinera con la imagen de María Santísima cargada en andas.

El Encuentro concluyó con el ingreso procesional de una Cruz de más de tres metros de alto, la cual fue confiada a los jóvenes de la Vicaría Foránea de Sullana, sede del próximo Encuentro 2007 de la Juventud de Piura y Tumbes.

Antes de la llegada de Mons. Eguren, el seminarista Cristian Calderón, del Seminario Arquidiocesano San Juan María Vianney, dio un emotivo testimonio sobre su vocación el cual reproducimos a continuación.

 Encuentro de jóvenes en Piura

Testimonio de un Seminarista.

Me llamo Cristian Calderón, tengo 24 años de edad y estoy en el segundo año de filosofía en el Seminario San Juan María Vianney de Piura.

 Soy el mayor de cuatro hermanos. A los 16 años ingresé a la Universidad donde me gradué de Bachiller en ingeniería Pesquera, precisamente un día como hoy, hace exactamente 2 años.

Es cierto que siempre es Dios el que toma la iniciativa, en toda vocación la iniciativa es de Dios. Pero la respuesta es siempre nuestra.

Dios me concedió estar en la Iglesia desde mis once años hasta los veintidós como monaguillo y durante este tiempo me ha ido mostrando su plan poco a poco en mi vida. Siempre respetando mí libertad, pero nunca le daba respuesta alguna.

Hasta que un día me concedió el don gratuito de poder decirle: Sí. Pero este sí, trajo consigo la tenaz oposición y rechazo de toda mi familia, sobre todo de mi padre. Para ellos era algo absurdo. Dios permitió este rechazo, no para burlarse de mí, sino con la finalidad de fortalecer mi decisión y para hacerme crecer en la fe.

Es así que un día 23 de enero, respondí a su amor y me presenté al seminario y veo cada día que esto ha sido una bendición para toda mi familia. Ellos ahora están felices conmigo viéndome feliz de seguir a Jesucristo. Ellos también se han acercado a la Iglesia y están muy contentos.

Yo no conocía a Dios, lo conocía muy poco. Es en el seminario donde estoy aprendiendo a estar con Jesucristo, a ser su amigo. Veo también que por pura gracia sigo perseverando y se me ha quedado grabado lo siguiente: "de que hoy, la gente más que querer oír hablar de Jesús, quiere ver a Jesús en nosotros".

Es así que Dios me va dando una vida nueva y si Él me lo concede seré un mensajero de su Palabra y de la Salvación que nos ha llegado en nuestro Señor Jesucristo.

También veo que a través de mi vocación, Dios quiere sacar muchas cosas buenas, no sólo para mi mismo, sino también para mucha gente. Es decir que veo que mi vocación no sólo tiene un sentido personal sino que tiene una dimensión universal, y ver que detrás de mi hay todo un pueblo que está esperando el anuncio de Jesucristo.

Quiero agradecer a nuestro queridísimo Mons. José Antonio Eguren, por habernos regalado este encuentro de jóvenes. Hubiese querido que Él pudiera escuchar mi testimonio. Quiero darle las gracias por habernos regalado este encuentro con todos los jóvenes de Piura.

Quisiera darle gracias por que está muy cerca de nosotros. Todos lo miércoles viene a estar con nosotros al Seminario, nos saluda personalmente a cada uno y nos enseña a través de sus sabias reflexiones a conocer y a amar cada vez más a nuestro Señor Jesucristo. Su presencia entre nosotros y su palabra, es como la columna fundamental de nuestra formación. Es verdad lo que usted siempre nos dice: "La única tristeza es la de no ser santos".

Quisiera decirle también que es mentira que los jóvenes lo único que buscamos es el alcohol, la droga, el sexo, el juego o la violencia. Los jóvenes queremos ser santos. Hemos descubierto la belleza del matrimonio, de la familia, de la vida consagrada.

Yo he encontrado en la vocación al presbiterado la verdadera alegría, la auténtica felicidad.

Termino dando gracias a la Virgen Inmaculada en esta bella imagen. A sus pies pongo hoy día de nuevo mi vocación.

Muchas gracias.

domingo 12 noviembre, 2006