JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LA SANTIFICACIÓN DE LOS SACERDOTES EN LA ARQUIDIÓCESIS DE PIURA

Presbiterio de Piura y Tumbes unido en un clima fraterno de reflexión y oración

 03 de julio (Oficina de Prensa).- Con ocasión de la Jornada Mundial de Oración por la Santificación de los Sacerdotes, el pasado viernes 27 de junio, Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, el Arzobispo Metropolitano de Piura, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., compartió con su presbiterio un tiempo de reflexión, de oración y de fraternidad en el Seminario “San Juan María Vianney” de nuestra Arquidiócesis.

Al iniciar el encuentro, luego del rezo de la Hora Sexta, Monseñor Eguren dirigió a los sacerdotes presentes unas reflexiones sobre el sacerdocio y su importancia para el mundo de hoy: “Queridos hermanos en el sacerdocio, ¿alguna vez se han preguntado qué sería del mundo si no hubiera sacerdotes, si no hubiera ni una sola celebración de la Eucaristía? Ciertamente este mundo sería ya el infierno. Por lo tanto, hago eco de lo que el Papa Francisco le dice a todos los fieles católicos del mundo: que no caigamos en la tentación del desaliento y de la desesperanza que es la más terrible de las tentaciones del demonio. Al contrario, debemos vencerlas con la alegría y estando seguros que el ejercicio de nuestro ministerio sacerdotal, que tiene su momento cúspide en la celebración de la Eucaristía, significa mucho para el mundo de hoy”. En otro momento agregó: “Hermanos sacerdotes, nunca olvidemos que la batalla contra el mal de este mundo ya está ganada, ¡Cristo triunfó!, lo que tenemos que hacer nosotros es que esta victoria del Señor en su triunfo pascual llegue a su plenitud en su última y definitiva venida. Recuerden también que ni el mal, ni el pecado, ni la muerte, ni el sufrimiento tienen la última palabra después de la Pascua, sino Cristo Resucitado”.

 Asimismo, Monseñor Eguren les recordó las palabras que el Papa Francisco recientemente pronunciara acerca de que sin la gracia de Dios y sin la mirada misericordiosa con la que el Señor eligió a sus ministros en el sacerdocio, el sacerdotes es un hombre pobre y sin fuerza: “El sacerdote es una persona muy pequeña: la grandeza inconmensurable del regalo que nos es dado por el ministerio se pone al servicio de los más pequeños de los hombres. El sacerdote es el más pobre de los hombres si Jesús no lo enriquece con su pobreza; es el siervo más inútil si Dios no lo llama su amigo; el más tonto de los hombres si Jesús no lo instruye pacientemente como a Pedro; el más indefenso entre los cristianos si el Buen Pastor no lo fortifica en medio del rebaño. Nada es más pequeño que un sacerdote confiado en su propia fuerza” (Homilía en la Misa Crismal, 17 de abril de 2014).

 Concluida las reflexiones de nuestro Arzobispo, todos los sacerdotes y seminaristas se dirigieron a la Capilla para orar juntos ante el Santísimo Sacramento. Fue ocasión preciosa para delante del Señor Jesús Eucaristía renovar la conciencia del don recibido, pedirle por la santidad de sus sacerdotes, por su fidelidad y fecundidad ministerial, así como por el aumento de las vocaciones sacerdotales en la Iglesia. La jornada concluyó luego con un almuerzo fraterno.

Asimismo gran cantidad de fieles de Piura y Tumbes participaron ese día en las diferentes parroquias, iglesias y oratorios de nuestra Iglesia particular de la exposición solemne del Santísimo Sacramento, el rezo del Santo Rosario y la Santa Misa ofrecidos por la santificación de los sacerdotes, encomendando al Sagrado Corazón de Jesús a los sacerdotes del mundo entero y de Piura y Tumbes en especial, para que les conceda la gracia de servirlo a Él y a Su Iglesia con fidelidad y amor, gastando sus vidas por la salvación de los hermanos.

jueves 3 julio, 2014