Este sábado 15 se realizará el III Encuentro Arquidiocesano de Jóvenes

Este sábado 15 se realizará el III Encuentro Arquidiocesano de Jóvenes13 de Noviembre (Oficina de Prensa).- Bajo el lema “Jóvenes discípulos y misioneros de Cristo”, gran cantidad de jóvenes de nuestra arquidiócesis se reunirán en el III Encuentro Juvenil con el Arzobispo Metropolitano de Piura, Mons. José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., este sábado 15 de noviembre.

Este año se realizará en Talara, en el coliseo del colegio “La Inmaculada”. Y antes de finalizar este Encuentro, nuestro Pastor presidirá la celebración eucarística con la participación de todos los asistentes.

Así mismo se llevará a cabo el II Congreso Juvenil, del 14 al 15 del presente, en el Auditorio del colegio “La Inmaculada”, de las hermanas Dominicas del Rosario, en el cual participarán los jóvenes delegados de las diferentes parroquias, movimientos eclesiales, asociaciones laicales y colegios de la arquidiócesis.

Las ponencias de este Congreso estarán a cargo de nuestro Arzobispo de Piura y Tumbes, Mons. José Antonio Eguren; Pbro. Tito Zapata Olivares, Párroco de la Parroquia Cristo Rey de Negritos; Pbro. Roland Castro Juárez, Vicario Foráneo de Sullana.

Los jóvenes participantes en el I Congreso Juvenil, realizado en Sullana en noviembre de 2007, elaboraron las siguientes conclusiones que ofrecemos a continuación.

I CONGRESO JUVENIL DE LA ARQUIDIOCESIS DE PIURA – Sullana 2007

Conclusiones

INTRODUCCION

Deseamos, todos los participantes en este I Congreso Juvenil en la ciudad de Sullana, dar gracias a Dios porque nos ha elegido a compartir, celebrar y acrecentar el don de la fe que se nos ha transmitido por el Bautismo gracias a nuestros padres.

Descubrimos la urgencia de testimoniar nuestra pertenencia y amor a la Iglesia, especialmente a quien es el Sucesor de San Pedro, el Papa Benedicto XVI.

Nos unimos con filial adhesión a nuestro Pastor, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, Arzobispo Metropolitano de Piura, que nos acompañó en este encuentro con sus palabras de aliento renovándonos su opción apostólica por nosotros los jóvenes de estas tierras norteñas.

Queremos manifestar que los “Jóvenes, discípulos de Cristo” sí nos hemos atrevido a ir contra corriente porque decidimos estar cerca del Señor y seguirlo, porque creemos y amamos a Jesús y deseamos que otros jóvenes lo conozcan y lo sigan, ya que Él es el valor supremo de nuestras vidas.

Nuestra misma presencia en este Congreso Juvenil Arquidiocesano, quiere ser un motivo de esperanza para otros jóvenes que aún no se atreven a seguir al Señor Jesús y a estar cerca de Él.

Asimismo deseamos dar testimonio con nuestra vida, que los jóvenes estamos dispuestos a renunciar a los falsos modelos que el mundo y la sociedad de hoy nos presentan; que aceptamos incluso todo sufrimiento que traiga el auténtico seguimiento de Cristo para que, viviendo en la esperanza de la resurrección, anunciemos a Aquel que es el único Camino, Verdad y Vida.

Rogamos al Todopoderoso que envíe la Gracia de su Espíritu para que al igual que los primeros discípulos de Cristo respondamos con ardor y valentía a todo lo que Él nos pida y le anunciemos con alegría en todos los momentos y circunstancias de nuestras vidas.

1. Preocupaciones y obstáculos

La vida cristiana nunca ha sido fácil. El seguimiento del Señor implica cargar con la propia cruz venciendo los miedos y temores que nos impiden ser discípulos audaces del Señor Jesús. Es así que en nuestro deseo y esfuerzo por ser otros Cristos, descubrimos algunos obstáculos con los que nosotros los jóvenes nos enfrentamos hoy en día:

  • La influencia de los juicios, murmuraciones y el qué dirán de algunos amigos e incluso, algunas veces, de la familia que influye en nuestro seguimiento del Señor Jesús.
  • Descubrimos que en esta etapa de la juventud, fácilmente somos víctimas de falsos ídolos y líderes constituyendo pandillas, adquiriendo modelos que nos alejan del único que es capaz de saciar nuestra hambre de infinito, nuestro anhelo de felicidad, el Señor Jesús.
  • También se nos presenta como una amenazante ocasión de pecado los paraísos engañosos de la droga, el placer fácil e impuro, el alcohol y todas las formas de violencia.
  • No está lejos de la realidad de los jóvenes de nuestras tierras, la crisis por las que atraviesan algunas familias hoy en día, de tal manera que les produce profundas carencias afectivas y conflictos emocionales.
  • El ámbito de la educación de baja calidad nos afecta de tal manera que nos deja muchas veces por debajo de los niveles necesarios de competitividad, sumado a los enfoques antropológicos reduccionistas, que limitan nuestros horizontes de vida y dificultan la toma de decisiones duraderas. Preocupa también el uso indiscriminado y abusivo que muchos jóvenes hacen del Internet viéndose expuestos a las ofertas mundanas que distorsionan no sólo los valores humanos sino que atacan nuestras opciones de fe por el Señor y por la Iglesia.
  • El ser muy tímidos no nos permite aceptar y encarnar a Jesús y poder llevar una vida en comunidad.
  • La desunión y descoordinación entre nosotros mismos, muchas veces obstaculizan las diversas actividades que se programan para la evangelización de nuevos jóvenes.

Nos hace también falta decir “sí” al Señor Jesús comprometiéndonos a ser SAL Y LUZ en nuestra familia, amigos, sociedad, aprendiendo a escuchar y acoger la Palabra de Dios en nuestros corazones.

2. Compromisos que asumimos

Como nos ha recordado el Papa Benedicto XVI en su discurso inaugural en Aparecida: “los jóvenes no tienen miedo del sacrificio, sino de una vida sin sentido”. Es por ello que nosotros, los jóvenes de Piura y Tumbes deseamos asumir los compromisos que sean necesarios para vivir una auténtica y decidida vida cristiana:

  • Esforzándonos al máximo de nuestras capacidades y posibilidades para convertirnos más al Señor Jesús, adquiriendo sus pensamientos y sentimientos para así reflejar en nuestra vida cotidiana a quien es el Camino, la Verdad y la Vida.
  • Para ello descubrimos que necesitamos de medios concretos que nos permitan transformarnos en otros Cristos, siguiendo el testimonio del Apóstol San Pablo “Vivo yo, más no yo. Es Cristo quien vive en mí.” (Gál.2, 20). Deseamos resaltar estos medios que son para nosotros como la base de todo este proceso:
    • La oración personal, particularmente en la lectura diaria de las Sagradas Escrituras, siempre en fidelidad y unión con la enseñanza de la Iglesia.
    • La participación frecuente en los sacramentos de la reconciliación y de la Eucaristía, especialmente los días Domingos.
    • Crecer en el mismo amor que el Señor Jesús tuvo a su Madre Santa María con el rezo del Santo Rosario.
  • Así, en el esfuerzo personal diario y constante por conquistar nuestra santidad, vemos la urgencia de anunciar el Evangelio y sus enseñanzas, de ser testimonio y testigos de Cristo en medio del mundo.
  • Defender la fe contra los ataques del mundo, comprometiéndonos a transmitir el mensaje del Señor.
  • Ser testigos vivientes de la Palabra de Dios siendo coherentes con nuestras acciones, tener fe en El, creer en su amor, ser humildes de corazón, amar y hacer amar a Jesús.
  • Evangelizar en nuestros ambientes, en donde pasamos la mayor parte de nuestras vidas, comenzando por nuestro hogar, en el barrio, en nuestros colegios, en la universidad, en el instituto, demostrando en todo tiempo y lugar que somos hijos de Dios y de la Iglesia que Cristo fundó.
  • Por último, como fruto del encuentro personal con el Señor y de su anuncio a todo hombre y mujer de nuestro tiempo, nos comprometemos a responder a esa llamada individual que Dios nos hace, sea “como sacerdotes, como consagrados y consagradas, o como padres y madres de familia, dedicados totalmente a servir a sus hermanos con todo su tiempo y capacidad de entrega, con su vida entera.”

“Santa María, Madre de los Jóvenes, Nuestra Señora de las Mercedes, cúbrenos con tu manto protector y haznos auténticos discípulos y apóstoles de tu Hijo el Señor Jesús”.

Dado en la ciudad de Sullana, el 17 de noviembre de 2007.

jueves 13 noviembre, 2008