EN LA CRUZ, ÁRBOL DE LA VIDA, CRISTO VENCIÓ AL DEMONIO

Aniversario de la Parroquia "Santísima Cruz del Norte" de Piura

15 de septiembre (Oficina de Prensa).- La mañana de ayer, Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, la Parroquia “Santísima Cruz del Norte” de Piura celebró un aniversario más de su creación. La Santa Misa presidida por nuestro Arzobispo, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., contó con la participación de gran número de fieles de la comunidad parroquial y fue concelebrada por el R.P. Rómulo Gibaja, párroco del lugar, y el R.P. Felipe Balboa.

En su homilía Monseñor Eguren compartió con los fieles el gran significado de esta fiesta: “Cuentan que cuando Nuestra Señora de Lourdes se le apareció a Santa Bernardita Soubirous, ella sorprendida y extasiada de ver a la Virgen empezó a hacer de manera apresurada la señal de la cruz sobre sí misma, y de pronto quedó inmovilizada. La Virgen entonces hizo con profunda reverencia y de forma pausada la señal de la cruz, y cuando Ella terminó recién Bernardita recobró el movimiento. Hermanos, lo que nos quiere decir nuestra Madre Santísima con esta actitud es que debemos tener profunda unción, reverencia y respeto cuando nos hacemos la señal de la cruz. Porque la cruz es la señal de los cristianos, es el signo del amor de Jesús por nosotros que llegó hasta el extremo de dar su vida por nuestra salvación, saldando en la cruz la deuda por nuestros pecados”.

 “La cruz por sí misma no tiene valor, vale por quien en ella fue crucificado, Cristo nuestro Salvador, derramando su sangre y entregando su vida para nuestra perfecta reconciliación. Sí, la cruz es el madero del cual pende Dios hecho Hombre y entrega su vida en rescate por la nuestra: «Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo unigénito, para que todo el que crea en Él no perezca sino que tenga vida eterna». Hermanos, nuestro Señor alzado en el árbol de la Cruz es para todos nosotros fuente de salud y salvación de la picadura mortal de la serpiente infernal que es el demonio y del pecado”.

“Todo cristiano – continuó Monseñor Eguren – debe mirar la Cruz con mucho amor y gratitud porque en ella Jesús nos ha amado hasta el extremo, porque en la Cruz Él ha ocupado el lugar que a mí me corresponde. ¡Gracias, Señor, por haber cargado con mis pecados y los de la humanidad entera! Y veamos también en la Cruz el árbol de la Vida, porque en ella Jesús vence al demonio y por ende es donde vence el género humano definitivamente a Satanás. Hermanos, ¿Cómo no estar agradecidos al Señor que tanto amor nos ha mostrado en la Cruz?”.

 Finalmente Monseñor Eguren exhortó a los fieles presentes a tener siempre en casa un crucifijo que esté “en un lugar especial en donde los miembros de la familia, los padres e hijos, puedan mirarlo y persignarse ante éste para pedir la bendición de Dios y recordar que así como Él nos ha amado, así también tenemos que amarle a Él y a los demás, los esposos entre sí, los padres a los hijos y los hijos a sus padres”.

lunes 15 septiembre, 2014