“EN CUARESMA AMAR Y HACER AMAR A LA IGLESIA”

Misa de miércoles de Ceniza

 13 de Febrero (Oficina de prensa).-Hoy en la Basílica Catedral de Piura, en un ambiente de oración, profunda meditación y recogimiento se dio inicio al Tiempo de Cuaresma con la celebración de la Santa Misa del Miércoles de Ceniza, la cual fue presidida por Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura y concelebrada por el P. Carlos Coronado, párroco de la Catedral de nuestra ciudad y el P. Santiago Villarino Vicerrector del Seminario San Juan María Vianney, quienes pusieron la ceniza en la cabeza de los fieles en señal de penitencia y deseo sincero de conversión.

En su homilía Monseñor Eguren exhortó a los fieles a que en este tiempo de Cuaresma se reafirme nuestro amor por la Iglesia sobre todo en este tiempo donde se ha sido testigo de la renuncia del Papa Benedicto XVI: “Pienso que la renuncia del Santo Padre al pontificado días antes del inicio de la Cuaresma, es toda una señal de su parte para que en este tiempo penitencial redescubramos el misterio y la belleza de la Iglesia, nuestra pertenencia a Ella, para que la amemos más y la hagamos amar más. Con su renuncia el Papa Benedicto XVI nos ha enseñado a poner a la Iglesia por delante de nosotros y que el bien de Ella está por encima de toda motivación”.

 Nuestro Arzobispo advirtió la presencia del demonio en este tiempo y pidió a los fieles a no creer en los falsos comentarios de los medios sobre la renuncia del Papa: “En estas semanas cuaresmales estemos muy atentos a las asechanzas del demonio. En primer lugar no permitamos que él logre que la tristeza o el miedo aprisionen nuestro corazón por la renuncia del Papa. Esta inesperada noticia para todos, no debe llevarnos a miedo o a temor, ya que Jesucristo es el Supremo Pastor de la Iglesia y el Papa su Vicario en la tierra. El Señor Jesús siempre cuida de la Iglesia guiándola y sosteniéndola a través de su Espíritu, garantizándonos así que “las puertas del infierno no prevalecerán contra Ella” (Mt 16, 18). En segundo lugar no creamos en lo que los “sabios y entendidos de este mundo” están diciendo estos días sobre los motivos de la renuncia del Santo Padre (presiones, denuncias de corrupción, los casos de abuso sexual, etc.). Lamentablemente estos “sabios y entendidos” quieren analizar el misterio de la Iglesia con sus esquemas políticos y sociológicos, los cuales no alcanzan para comprender en su totalidad el misterio de la Iglesia, ya que Ella además de ser una institución humana es sobre todo divina. En el santuario de su conciencia, y de cara a Su Señor, el Papa ha visto claramente el deber de dimitir a su ministerio petrino y ha escuchado lo que el Espíritu Santo, alma de la Iglesia, le está pidiendo”.

Monseñor Eguren remarcó la importancia de la conversión en nuestras vidas y que una vez marcados por las cenizas iniciemos este tiempo de manera comprometida y auténtica: “El símbolo de la ceniza domina la liturgia de hoy, la cual nos será impuesta en breve en nuestras cabezas  como señal de nuestro pecado y de nuestra necesidad de conversión. La ceniza simboliza varias cosas: en primer lugar que los bienes de este mundo son perecederos y que en ellos no podemos poner el sentido de nuestra vida. En segundo lugar simboliza que aquí en la tierra vamos a morir (“recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás”) y por tanto que debemos convertirnos “hoy”, “aquí y ahora” si queremos salvarnos como nos ha advertido el Apóstol San Pablo en la lectura de hoy: “hoy es el día favorable, hoy es el día de la salvación, Que la gracia de Dios no caiga en saco roto”. Hermanos no pospongamos para mañana la urgente y necesaria obra de nuestra conversión. Nadie te garantiza que tendrás un mañana. Sólo tienes el hoy. Y finalmente la ceniza simboliza la penitencia, y así como ella se usaba para el lavado de la ropa y para blanquear las vestiduras, así la penitencia blanquea, purifica el corazón y nos ayuda a revestirnos de Cristo, el hombre nuevo y perfecto”.

“Conversión es apertura, es salir del encierro de nuestro pecado y hacer del Señor y de los hermanos lo más importante de nuestra vida. A ello nos ayudan y encaminan las tres prácticas emblemáticas de de la Cuaresma: la oración, el ayuno y la caridad. Vivamos estos días de gracia y misericordia en santidad” expresó nuestro Pastor.

Cabe destacar que durante la Celebración Eucarística numerosos fieles acudieron al Sacramento de la Confesión en señal de penitencia y deseo sincero de conversión.

miércoles 13 febrero, 2013