“EL SEÑOR QUIERE DARSE A CONOCER A TI Y TRANSFIGURAR TU VIDA”

Santa Misa del Domingo II de Cuaresma

 19 de marzo (Oficina de Prensa).- El pasado domingo 16 de marzo, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., presidió la Santa Misa del Domingo II de Cuaresma ante una gran cantidad de fieles congregados en la Basílica Catedral de Piura.

En torno al Evangelio del domingo que relataba el episodio de la Transfiguración del Señor Jesús (Lc 9, 28-36), Monseñor Eguren manifestó que “el Evangelio de hoy nos ayuda a comprender que el camino de la penitencia cuaresmal nos conduce a transfigurarnos. La purificación que es propia de este tiempo de Cuaresma nos lleva a dar muerte a nuestro hombre viejo y a convertirnos en hombres nuevos en Cristo Jesús. Transfigurarnos significa ser en todo semejantes a Jesús, el hombre nuevo y perfecto, quien es el Camino, la Verdad y la Vida. Sólo en Él encontraremos la libertad autentica, la felicidad y la salvación. Y en este proceso de morir para vivir, de despojarse para revestirse, estamos llamados a dejar de lado lo malo de este mundo, pues sólo así podremos ser uno con Cristo Jesús y decir como el Apóstol «Vivo yo, pero no yo, es Cristo quien vive en mi»”.

 En otro momento de su homilía nuestro Arzobispo reflexionó sobre la frase que se oye decir al Padre desde el cielo “Éste es mi Hijo amado, escúchenlo”: “Hermanos, la Cuaresma es tiempo privilegiado para escuchar al Hijo de Dios que nos habla. Pongámonos la mano en el corazón y reflexionemos si realmente le damos tiempo en nuestra vida diaria a escuchar a Jesús a través de su Palabra. O quizá pasamos mucho más tiempo escuchando la voz del mundo a través de la televisión, la radio, la prensa, los chismes y murmuraciones a nuestro alrededor. ¿Cuánto tiempo le dedicamos a Jesús? Busquemos cada día ese espacio de oración y encuentro con el Señor, personal o familiar, y dejemos de lado las banalidades del mundo. Leamos la Biblia, visitemos a Jesús en los sagrarios de las iglesias para agradecerle, para pedirle perdón por nuestros pecados”.

 Antes de finalizar nuestro pastor dijo: “Las palabras de Pedro que dice «Señor qué bien se está aquí», nos ayudan a comprender lo bien que estamos en la oración con Cristo, porque a través del don de la oración el Señor quiere darse a conocer a ti y transfigurar tu vida. Pero la transfiguración del Señor también nos da testimonio de la gloria futura que nos espera, la autenticidad del Cielo, nuestro destino final en donde Cristo está ahora y nos espera. Llegará un momento en que también nosotros compartamos la gloria de la Santísima Trinidad. Que esta Cuaresma nos recuerde que la felicidad completa está en el Cielo, no aquí en este mundo”.

miércoles 19 marzo, 2014