EL SEÑOR NOS PIDE MUCHA FE, HUMILDAD Y PERSEVERANCIA EN NUESTRA ORACIÓN

 18 de agosto (Oficina de Prensa).- La mañana de ayer, XX Domingo del Tiempo Ordinario, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura, presidió la Santa Misa dominical en la Basílica Catedral de nuestra ciudad.

Ante la gran cantidad de fieles reunidos, durante su homilía, nuestro Pastor reflexionó sobre el Evangelio del día (Mt 15, 21-28): “Queridos hermanos hoy la Palabra de Dios nos enseña que nuestra oración al Señor debe ser como la de esta mujer cananea: llena de fe, de humildad y de perseverancia. Como ella hemos de reconocer en Cristo al Hijo de Dios, el Mesías, nuestro Salvador, y así como ella hemos de perder la vergüenza y suplicarle que tenga piedad de nosotros. Esto es lo que le decimos a Jesús al inicio de cada Misa al rezar o cantar el "Señor, ten piedad", pero muchas veces, porque caemos en la rutina no nos damos cuenta de ello”.

Luego nuestro Arzobispo explicó cada uno de estos 3 importantes rasgos de la oración de esta mujer extranjera: “La primera lección que nos brinda es lo grande de su fe en Cristo, ella, a pesar de no pertenecer al pueblo judío, cree firmemente que Él es el Hijo de Dios y tiene el poder para curar a su hija, y por ello acude al Señor. Así también nuestra fe debe ser a toda prueba como la de esta mujer, que no se doblegue ante las dificultades, los problemas o sufrimientos y que tengamos la certeza de que para el Señor todo es posible. «Mujer, qué grande que es tu fe», exclama el Señor maravillado. Y es por su gran fe que Cristo le concede lo que le pide y en aquel momento quedó curada su hija”.

 “La segunda gran lección – continuó Monseñor Eguren- es sobre su ejemplar actitud de humildad frente al Señor. Esta mujer se reconoce tan pobre y necesitada de Jesús que se postra, se arrodilla ante el Señor y escucha las fuertes palabras con las que Jesús le explica con mucho cariño que Él ha venido en primer lugar a anunciar la salvación al pueblo elegido de Israel. Aun así la fe de esta madre no se doblega y le responde con humildad al Señor que aunque sea está dispuesta a aceptar “las migajas que caen de la mesa de los amos”. Hermanos: ¿nosotros somos así de humildes ante el Señor? O somos muchas veces arrogantes y desafiantes con Él, o quizá le reprochamos y le decimos ¡qué malo eres conmigo! Pero está mujer se hace toda pobreza, humildad, sencillez y confianza, ésta es la actitud que debemos tener cada uno de nosotros hacia el Señor”.

Finalmente nuestro Pastor agregó: “Y la tercera lección que nos presenta el Evangelio de hoy es la perseverancia y constancia en la oración. Esta madre sigue al Señor, y en medio del gentío le grita suplicante porque cure a su hija. Ante la aparente indiferencia y silencio del Señor, ella sigue suplicando, no se cansa. Hasta los apóstoles se incomodan y le piden al Señor que la atienda. Así nos enseña ella que no hemos de tener miedo al qué dirán los demás de nosotros, ni tener miedo al rechazo, sino que debemos ser insistentes en nuestra oración, sin desanimarnos nunca. Jesús hoy a todos los que estamos presentes en esta celebración eucarística nos dice que tengamos profunda fe en Él, que nuestra fe sea humilde y que tengamos mucha constancia y perseverancia en nuestra oración. Aprendamos siempre de la actitud de esta mujer cananea”.

 Monseñor Eguren saludó especialmente a todos los niños congregados en la Catedral de Piura al celebrarse el día de ayer el Día Internacional del Niño. Al finalizar la Santa Misa se acercó a todos ellos y les impartió su paternal bendición.

 

lunes 18 agosto, 2014