«El SEÑOR DE LOS MILAGROS SELLA LA IDENTIDAD CRISTIANA Y CATÓLICA DE NUESTRA PATRIA»

 18 de octubre (Oficina de prensa).- La imagen del Señor de los Milagros salió hoy en su primer recorrido por las calles de Piura en compañía de cientos de fieles que desde muy temprano se agolparon en las afueras de la Catedral para rezar ante el Cristo Moreno y participar en la Santa Misa celebrada por Monseñor José Antonio Eguren, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura.

Monseñor Eguren precisó en su homilía que el próximo año se cumplirán 360 años del inicio de la devoción al Señor de los Milagros en el Perú, la cual se ha extendido por todo el mundo. Dijo, además, que “esta devoción es expresión de peruanidad y muestra de manera extraordinaria el espíritu cristiano católico que nos sella y que nos identifica como Nación”.

 Nuestro Arzobispo explicó que la devoción al Señor de los Milagros se ha mantenido tantos años porque nos cautiva el amor que Jesús tiene por cada uno de nosotros. “El amor de Cristo es fiel, es un amor constante, permanente, que no se echa nunca atrás. Es un amor que está siempre en nuestra búsqueda y que se expresa de manera muy hermosa en la inmensa misericordia que Él nos tiene. La misericordia es la cara más auténtica del amor de Jesús”.

Monseñor Eguren también destacó que “aquello que nos fascina del lienzo que contiene la imagen del Cristo Moreno es descubrimos amados, valiosos e importantes para Él, pues tanto amó Dios al mundo que envió a su propio Hijo para que ninguno de nosotros perezca, para que encontremos la felicidad y la salvación”.

 “La experiencia del amor de Dios – continuó nuestro Pastor – transforma nuestra vida, la ilumina, y nos hace recuperar la alegría de vivir por más preocupaciones, dificultades, dolores o males que estemos padeciendo. Jesús es el varón de dolores y Él comprende tu dolor para aliviarte, consolarte, purificarte y darle un sentido a tu sufrimiento”.

Finalmente, Monseñor Eguren manifestó que seguir a Cristo, y en este caso la devoción al Señor de los Milagros, genera entre nosotros comunión y fraternidad. “Y esto nos exige aprender a ser otro Cristo: amar, servir, donarme a los demás como Jesús lo hacía. Y también me exige dejar a un lado odios, deseos de venganza, envidias y diferencias. Nuestro amor al Señor debe llevarnos a trabajar unidos en la construcción de esa Piura justa, fraterna y reconciliada que todos anhelamos”.

Terminada la celebración eucarística, una cuadrilla de la Hermandad de Cargadores del Señor de los Milagros puso el Anda sobre sus hombros para iniciar el primer recorrido de la procesión. Monseñor Eguren también cargó el Anda en el primer tramo.

lunes 18 octubre, 2010