“EL PODER DE DIOS ES SU BONDAD Y SU HUMILDAD”

MISA DE NOCHEBUENA 

 25 de diciembre (Oficina de prensa).- Mons. José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura presidió la Santa Misa de Nochebuena a las 9:00 p.m., para celebrar el hermoso misterio de la Navidad, ante la presencia de centenares de fieles católicos congregados fuera y dentro de la Basílica Catedral. Al iniciar la celebración eucarística, un grupo de niños, en actitud de adoración, colocaron flores al pie del nacimiento de nuestro Reconciliador.

En esta Noche santa llena de profunda alegría y esperanza Mons. Eguren manifestó: “La señal que el ángel del Señor da a los pastores no es ostentosa ni estridente, sino sencilla y silenciosa: «Aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre» (Lc 2, 12). Y es que el poder de Dios es su bondad y su humildad. Al hacerse niño pequeño e indefenso el Señor nos invita a que renunciemos a nuestros orgullos y soberbias que nos hacen prisioneros de nuestras opiniones, intereses y deseos egoístas que tanto daño nos hacen y hacen a los demás. El Niño Dios acostado en el pesebre nos enseña que en la humildad está nuestra grandeza. Que el verdadero poder está en la verdad y en el amor a Dios y al prójimo”.

 “Hermanos, ¿de qué vale que Cristo se haya hecho carne, se haya hecho hijo de Santa María, si Él no entra hoy a tu corazón?… En el pesebre, en compañía de su Virgen Madre y de San José su custodio, nos dice: «mira cuánto te amo que por ti he bajado del Cielo». Por eso como los pastores, vayamos presurosos al pesebre a darle el homenaje de nuestra fe y amor, a regalarle nuestro corazón”.

 En otro momento dijo: “Noche de paz, canta uno de los villancicos más célebres de Navidad. Mi llamado a que en esta Nochebuena hagamos firmes y concretos propósitos de Reconciliación. La paz brota del don de la Reconciliación que Jesús nos ha traído esta noche. Reconciliación en primer lugar con Dios-Amor, que hoy ha aparecido en el pesebre de Belén. Acerquémonos a Él sin temor dejándonos tocar por su amor, ya que sin Él nuestra vida no tiene fundamento ni sentido; Reconciliación con nosotros mismos ya que el Niño Jesús nos abre la posibilidad de un vida auténtica y feliz al mostrarnos quiénes somos y lo que tenemos que hacer para realizarnos como personas; y Reconciliación con nuestros hermanos especialmente con aquél de quien estoy alejado, resentido o peleado. En esta Noche Santa no hay lugar para los odios, venganzas o resentimientos. Tanto nos ama el Señor que a pesar de nuestro pecado viene a salvarnos. Hagamos lo mismo, perdonemos de corazón al hermano y abramos juntos caminos de reconciliación, justicia y fraternidad”.

 Antes de finalizar la Eucaristía, nuestro Pastor bendijo con alegría las imágenes del Niño Jesús y dirigiéndose a los presentes expresó: “Para todos mi deseo de una Santa Navidad. Que haya paz y mucha unidad en nuestros corazones, en nuestros hogares y en nuestra vida social. Hagamos sitio al Niño Dios en nuestro corazón, en nuestras familias, en nuestra convivencia social”.

Finalmente nuestro Arzobispo impartió con afecto su bendición pastoral a cada uno de los niños, jóvenes, adultos y familias reunidas en esta hermosa noche de Navidad.

 

 

viernes 25 diciembre, 2009