El camino hacia Cristo está abierto a todos

S.S. Benedicto XVI10 de octubre (Oficina de Prensa).- Continuando el ciclo de Catequesis sobre los Padres Apostólicos, el Santo Padre Benedicto XVI, durante la Audiencia General de esta mañana en la Plaza San Pedro, dedicó su intervención a la figura de San Hilario de Poitiers, Doctor de la Iglesia.

A continuación les ofrecemos la síntesis de la intervención del Sumo Pontífice, publicada por Servicios Informativos del Vaticano.

El Santo, nacido alrededor del 310, se crió probablemente en el paganismo, en una familia de la aristocracia romana local. Después de un camino de búsqueda de la verdad se convirtió al cristianismo y se bautizó. Elegido obispo de su ciudad natal hacia el 353, su oposición al arrianismo, que negaba la naturaleza divina de Cristo, le valió en el año 356 el destierro a Frigia, ordenado por el emperador Constancio, que se había alineado con las decisiones del sínodo de Béziers, donde la mayoría de los obispos eran arrianos. Volvió a su diócesis en 361 tras la muerte del emperador y murió allí seis años más tarde.

San Hilario de PoitiersEn su obra más importante, "De Trinitate" (La Trinidad), Hilario, dijo el Papa, "muestra su camino personal hacia el conocimiento de Dios y se preocupa por demostrar que las Sagradas Escrituras atestiguan claramente la divinidad del Hijo y su igualdad con el Padre, no solamente en el Nuevo, sino también en el Antiguo Testamento, donde ya se vislumbra el misterio de Cristo".

El Obispo de Poitiers "desarrolla toda su teología trinitaria partiendo de la fórmula del Bautismo que nos da el Señor mismo: en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo".

San Hilario ofrece "reglas precisas" para una correcta lectura del Evangelio, explicó el Santo Padre, y escribe que "algunas páginas de la Escritura prefiguran a Jesús como Dios, otras subrayan su humanidad, otras (…) su preexistencia al lado del Padre, (…) su bajada hasta la muerte, (…) su resurrección".

"Firme en su oposición contra los arrianos radicales, Hilario muestra un espíritu conciliador frente a los que aceptaban confesar que el Hijo era semejante al Padre en la esencia, siempre intentando conducirles hacia la plena fe: no solo semejanza sino igualdad (…) en la divinidad".

Es un espíritu "de conciliación, dijo el Papa, que busca comprender a aquellos que todavía no han llegado" a la verdad y "les ayuda con un espíritu de paz y con gran inteligencia teológica a la plena fe en la divinidad verdadera de Jesucristo".

"Dios Padre, siendo todo amor, es capaz de comunicar con plenitud su divinidad al Hijo -concluyó Benedicto XVI-. (…) Asumiendo la naturaleza humana el Hijo ha unido a sí a todo el género humano. (…) Por eso, el camino hacia Cristo está abierto a todos, (…) aunque se requiera siempre la conversión personal".

jueves 11 octubre, 2007