“DIOS CONDUCE CON TERNURA, COMPASIÓN Y PROVIDENCIA A SU PUEBLO”

Con una Santa Misa, los fieles de Sullana despiden a los Padres Maristas y dan la bienvenida al nuevo párroco de la Iglesia Matriz Santísima Trinidad

 06 de agosto (Oficina de Prensa).- El pasado domingo 05 de agosto, Cientos de fieles, religiosos, miembros de las diversas comunidades y asociaciones se hicieron presente en la Santa Misa presidida por Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura, en la parroquia Santísima Trinidad de Sullana, para despedir a los Padres Maristas de la Sociedad de María, quienes parten por voluntad propia debido a un proceso de restructuración interna y discernimiento de su carisma y misión misionera en el mundo. Además se dio la bienvenida al nuevo párroco el P. Manuel Curay Ochoa. Estuvo presente en la celebración Eucarística: el P. Alejandro Muñoz, miembro del Consejo Superior General de los Padres Maristas.

Monseñor Eguren agradeció el trabajo realizado por los Padres Maristas y presentó a los fieles al nuevo párroco y vicario de la Iglesia Matriz de Sullana: “Son 60 años de la presencia de los Padres Maristas en Sullana, quienes han trabajado por la santificación y evangelización de esta Iglesia Arquidiocesana, estamos muy agradecidos por ello y celebramos esta Eucaristía también por la presencia de un nuevo párroco el P. Manuel Curay Ochoa, así como el vicario parroquial el P. César Ortiz Lupú”.

A la luz del capítulo seis del Evangelio de San Juan que nos presenta el discurso de Jesús del Pan de Vida,  Nuestro Arzobispo se dirigió a los fieles: “Queridos hermanos, la profunda enseñanza es que Jesús es el Pan de Vida y el que cree en Él nunca más tendrá hambre. Qué bueno y compasivo es el Señor, su amor es providente, Él nunca nos abandona. Como en el Pueblo de Israel, Dios a la vida de esta Parroquia se ha mostrado solícito, nos ha mostrado su cariño, compromiso, y así como proveyó de maná al pueblo de Israel y nutrió a su pueblo con el Señor, ese mismo Jesús es la compasión de Dios entre nosotros, es Él mismo quien envía a los sacerdotes diocesanos a cumplir como lo hicieron los Padres Maristas con la tarea de la predicación del Evangelio y la celebración de la Eucaristía. Dios no nos abandona, Él mismo ha querido ser compañero de ruta, como Padre que vela por sus hijos conduce con ternura, compasión y providencia a su pueblo”.

  “Quiero agradecer muy profundamente por la generosidad de estos 60 años en estas tierras de promisión, donde sirvieron más de 37 Sacerdotes Maristas. Como no darle gracias a Dios por todos sus beneficios y toda su generosidad. Por su trabajo en el ámbito parroquial, en el ámbito educativo y en la pastoral social, además de atender Marcavelica, Ignacio Escudero, Bellavista, la Parroquia Santo Toribio de Mogrovejo en Lancones, hasta dar la vida como el P. Angel Saiz. Las puertas estarán siempre abiertas, ésta es su casa y lo será siempre”, enfatizó nuestro Pastor.

Haciendo referencia a los Juegos Olímpicos que se vienen realizando en Londres Monseñor Eguren, refirió una analogía en la que al igual que las postas en las carreras se pasa el testigo de uno a otro, “así ocurre en la vida de la Iglesia, en la vida del Sumo Pontífice, de los obispos y sacerdotes. Esta posta está muy bien pasada, ahora tienen que correr la etapa con la misma generosidad o quizás mayor con la que han servido los Padres Maristas en estos últimos 60 años”.

 Por otro lado señaló que somos una región mariana y que “la presencia de los Padres Maristas ha hecho que el amor filial al Señor ha contribuido de manera muy decisiva al trabajo misionero y profundamente mariano, para ser más de Jesús y más de María”.

Al finalizar la Santa Misa, el Presidente del Consejo Pastoral y sus diversos miembros elevaron una oración de agradecimiento a los Padres Maristas y de bienvenida al nuevo Párroco.

 

 

 

martes 7 agosto, 2012