CUARESMA: “SALIR DEL ENCIERRO DEL PECADO HECHO EGOÍSMO Y CONDUCIRNOS AL ENCUENTRO CON EL SEÑOR»

Se inicia este tiempo penitencial con la celebración del Miércoles de Ceniza

 22 de febrero (Oficina de prensa).- En la Basílica Catedral de nuestra Ciudad y en un ambiente de recogimiento y oración, fue celebrada la Santa Misa del Miércoles de Ceniza, la cual fue presidida por Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura, dando inicio así al tiempo penitencial de la Cuaresma.

Monseñor Eguren señaló que las prácticas cuaresmales de la oración, el ayuno y la limosna (la caridad) “buscan sacarnos del encierro de nuestro pecado hecho egoísmo y conducirnos a la apertura y al encuentro de vida con el Señor, con nosotros mismos y con nuestros hermanos humanos”. Asimismo, nuestro Arzobispo exhortó a los fieles a “no tener la actitud mediocre de dejar la conversión personal para mañana… hoy es el momento de iniciar el camino de regreso a la Casa del Padre”. 

 Nuestro Pastor explicó que "la oración nos permitirá ingresar en el diálogo íntimo con el Señor para dejar que su gracia derribe las barreras de nuestro egoísmo y su amor llene nuestras vidas; el ayuno nos habla de ese trabajo serio y responsable por acoger la gracia del Señor para lograr ese señorío sobre nosotros mismos; la caridad es el secreto de nuestra conversión personal y eclesial, y que debe traducirse en signos concretos a favor del prójimo y en especial de los pobres y más necesitados".

En este sentido Monseñor Eguren destacó el Mensaje del Papa Benedicto XVI con ocasión de la Cuaresma 2012, que lleva por título "Fijémonos los unos a los otros para estímulo de la caridad y de las buenas obras (Hb 10,24)" como un itinerario cuaresmal centrado en la caridad que consiste en "estar atentos los unos a los otros en un espíritu de responsabilidad y de verdadera fraternidad, que nos impulsa a desear el bien de nuestro prójimo de manera integral (en lo físico, en lo moral y en lo espiritual), en una dimensión de reciprocidad que nos ayude a vivir juntos en la santidad", preciso nuestro Arzobispo.

 Luego de la homilía, Monseñor Eguren impuso la ceniza en la frente a los fieles presentes, exhortándolos a comprender su simbolismo:"Que la ceniza que ahora recibimos en nuestras cabezas, sea para nosotros humilde aceptación de nuestro pecado, de la necesidad del amor misericordioso del Señor en nuestra vida y de nuestro compromiso por convertirnos a Cristo".

Cabe destacar que durante la celebración eucarística numerosos fieles acudieron al Sacramento de la Confesión en señal de penitencia y deseo sincero de conversión.

 

 

jueves 23 febrero, 2012