CARDENAL CIPRIANI EN CLAUSURA CONGRESO: «SER HOMBRES Y MUJERES DE TEMPLE CRISTIANO»

 15 de agosto (Oficina de prensa).- En el día de la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María y con la presencia del Doctor Alan García Pérez, Presidente de la República, autoridades civiles y militares de la región, y un Estadio Miguel Grau repleto de fieles católicos, se realizó la Santa Misa de Clausura del Congreso Eucarístico y Mariano.

La celebración eucarística estuvo presidida por el Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, Arzobispo de Lima y Primado del Perú, y concelebrada por Monseñor Bruno Musaró, Nuncio Apostólico del Perú, Monseñor José Antonio Eguren, Arzobispo Metropolitano de Piura, y otros Arzobispos y Obispos venidos de distintas ciudades del país.

 El Cardenal Cipriani se manifestó muy agradecido por la invitación a este Congreso y por las experiencias de fe y piedad popular vividas en estos días con los miles de fieles que han asistido al evento eclesial. Y como muestra de su afecto a la Arquidiòcesis hizo entrega a Monseñor Eguren de unas reliquias de Santo Toribio de Mogrovejo que serán colocadas en la Catedral de Piura. Asimismo, Monseñor Eguren resaltó que Santo Toribio de Mogrovejo, segundo Arzobispo de Lima, llegó a tierras peruanas por el Puerto de Paita con la misión de traer la Buena Nueva del Evangelo.

En su Homilía el Arzobispo de Lima exhortó a los padres a no renunciar a la tarea de educar a sus hijos: “El alma de la humanidad, del pueblo peruano, del pueblo piurano y tumbesino, es donde se forja el temperamento, el empeño por el trabajo, la vocación por la paz, la ilusión por el día de mañana, el gozo de la ayuda al prójimo, la firmeza ante el dolor, y los hombres y mujeres de temple cristiano, eso es lo que está en juego en el alma de nuestro pueblo”, agregó.

 “En este mundo en que vivimos – continuó el Cardenal Cipriani – hay que cuidar las leyes y las costumbres. Que no se dé la espalda al sentido trascendente de la persona humana y a los aspectos morales de la vida. No olvidemos que sólo corazones convertidos, corazones renovados, mejorarán el tono moral y humano de la sociedad. Recuerden hermanos en esta tierra maravillosa al Almirante Grau, un hombre de profunda fe católica, un hombre de una raigambre familiar estupenda. Cuando la Patria lo llamó ahí estuvo en primera línea, y cuando estuvo jugándose la vida el amor a su esposa siguió siendo la luz que ilumina su trabajo. Esto no solamente lo hace un héroe maravilloso, sino un cristiano que vive su fe en esa realidad difícil que le tocó vivir. Por eso el heroísmo de la santidad no es otra cosa que cumplir con nuestro deber sin temor a nada ni a nadie”, sostuvo.

El Cardenal Cipriani también resaltó la enorme tarea que tiene la Iglesia en la educación, en la conciencia moral, en las virtudes cristianas y en el sentido ético de la vida. “Esa es tarea nuestra como obispos, de los sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles laicos. Si no profundizamos, si no le damos de este alimento a la juventud veremos que la Iglesia perderá su identidad. No hay que enseñarles tantas cosas, están todas unidas en el Catecismo de la Iglesia Católica. De ese modo también haremos frente a esos riesgos que provienen de actividades proselitistas, de grupos que poco tienen de real contenido religioso. Debemos hacer nuestra tarea. No seamos cómodos ante los desafíos del tiempo actual”, concluyó.

El Arzobispo de Lima instó a poner el corazón en las cosas que realmente importan, pues “estamos en el mundo para amar a Dios sobre todas las cosas, estamos en el mundo para amar al prójimo como a nosotros mismos. El Perú tiene vocación de paz, de unidad, de familia. No seguiremos siempre en esas pequeñas peleas que no hacen más que dividir y retrasar la madurez de nuestra familia. El dinero no lo es todo, no es la alegría, ni la paz, ni la fidelidad, ni el temple. Es necesario, pero hay que poner el corazón en las cosas últimas, no en las penúltimas. Hay que poner a Cristo en el centro de tu corazón, de tu familia, de tu trabajo.”

En el día de la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María, El Cardenal Cipriani recordó a los presentes que Santa María “no abandona su misión co-redentora, continúa intercediendo para nuestra salvación eterna. Ella es abogada, es mediadora, en una palabra es Madre.”

Al describir el amor inmenso que María tiene por cada uno de nosotros, el Cardenal Cipriani rindió un homenaje a todas las mujeres resaltando la dignidad que Dios les ha dado. “La mujer es tan necesaria en la vida de la humanidad: la mujer con su belleza, con su genio femenino, con su fortaleza, con su agudez, es un gran don para la humanidad”, resaltó.

Seguidamente, el Arzobispo de Lima sostuvo que Santa María constantemente nos invita a la conversión. “Todos los días hay que pedirle a ella que nos lleve a Jesús, que nos ayude a sacarnos esos pensamientos, aquellos deseos que me complican la vida. Todos necesitamos una actitud de conversión, en nuestra vida personal y en nuestra vida social”.

BENDICIÓN PAPAL

Monseñor Bruno Musaró, Nuncio Apostólico del Perú, dio lectura al saludo enviado por el Santo Padre Benedicto XVI a todos los participantes de este Congreso. El saludo fue un mensaje de afecto al Arzobispo Metropolitano de Piura, a los sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles de la Arquidiócesis. A través de su mensaje, el Santo Padre animó a profundizar en el misterio de la Eucaristía para encontrar en ella el curso necesario para una auténtica renovación espiritual y misionera de todas las comunidades eclesiales. Elevó también sus oraciones para que Nuestra Señora de las Mercedes conceda abundantes frutos de santidad y de vida cristiana en este significativo evento eclesial.

Al finalizar el saludo, el Cardenal Cipriani impartió la bendición papal que permitió a los fieles debidamente preparados obtener la indulgencia plenaria.

domingo 15 agosto, 2010