ARZOBISPO Y SACERDOTES DE ARQUIDIÓCESIS DE PIURA EN MULTITUDINARIO ENCUENTRO DE SACERDOTES EN ROMA

 10 de junio (Oficina de prensa).- En medio de un ambiente festivo y de oración más de 15 mil sacerdotes y fieles venidos de los cinco continentes rebosaron ayer la Plaza de San Pedro para participar en la Vigilia de Clausura del Año Sacerdotal, donde también estuvieron presentes Monseñor José Antonio Eguren, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura, junto a 15 sacerdotes de nuestra Arquidiócesis.

La Vigilia fue una demostración multitudinaria de afecto por el Santo Padre, la cual concluyó con los miles de sacerdotes presentes cantando el Padre Nuestro en latín y participando de un intenso momento de adoración eucarística presidida por el Papa. En la ocasión Monseñor Eguren rezó por Piura y Tumbes, por el bienestar personal y social de nuestro pueblo así como por la fidelidad y santidad de nuestros sacerdotes y seminaristas y también por el aumento de las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.

 La jornada estuvo marcada por cantos, coreografías, videos sobre la vocación del sacerdote, testimonios de los mismos y la fuerte ovación y aplausos que se escucharon cuando el Papa Benedicto XVI ingresó a la explanada de la Plaza.

El Santo Padre respondió a las preguntas de cinco sacerdotes, uno en representación de cada continente, quienes manifestaron sus inquietudes relacionadas con la función del sacerdote, el papel de la teología, el culto y el celibato y las vocaciones. En ese momento Benedicto XVI destacó la importancia del celibato en la vida de todos y cada uno de los presbíteros, no como algo accesorio, sino como algo esencial a la vida del sacerdote.

El Papa dijo luego que para el mundo además de los "pequeños escándalos" suscitados en los últimos tiempos en la Iglesia, aparece un escándalo todavía más grande: "el escándalo de quien pone su fe en Dios".

El celibato, dijo Benedicto XVI "es un gran signo de la presencia de Dios en el mundo. Debemos orar a Dios para que nos libre de los pequeños escándalos y haga presente el escándalo de nuestra fe en Dios".

 Al responder luego una pregunta sobre el verdadero culto debido a la Eucaristía, el Santo Padre recordó que para entender esto y para no caer en la tentación del clericalismo, es necesario ver que en este sacramento "se realiza un gran drama. Dios deja su gloria y sale y baja hasta convertirse en uno de nosotros, baja hasta la Cruz. La aventura del amor de Dios está en su humildad que se dona a nosotros. En este sentido la Eucaristía se debe considerar como la forma de entrar en ese camino de Dios".

Ante la pregunta de otro sacerdote por la falta de respuestas generosas de los jóvenes ante el llamado de Dios, dijo el Santo Padre, "debemos orar a Dios, tocar a su puerta para que nos dé vocaciones. Rezar con gran convencimiento. Dios no se cierra a la oración permanente, confiada. Esto es lo primero: rezar con humildad, confianza e insistencia por las vocaciones tocando el corazón de Dios para que nos dé sacerdotes".

Seguidamente el Pontífice recordó que "cada uno de nosotros debería hacer lo posible para vivir el sacerdocio de manera convincente. Pienso que ninguno de nosotros hubiera sido sacerdote sino hubiera visto sacerdotes convincentes en los cuales ardía el amor de Cristo", tras lo cual la Plaza de San Pedro estalló en aplausos.

Al finalizar, Benedicto XVI bendijo a los presentes con el Santísimo, y todos los sacerdotes y fieles cantaron la Salve con lo que se concluyó la Vigilia de oración de clausura del Año Sacerdotal.

jueves 10 junio, 2010