Arzobispo de Piura al inicio de la Cuaresma: “Convirtamos al Señor todo el corazón”

Mércoles de Ceniza21 de febrero (Oficina de Prensa).- Hoy a las 7.00 a.m., en la Basílica Catedral, el Arzobispo Metropolitano de Piura, Mons. José Antonio Eguren Anselmi SCV, celebró la Santa Misa del Miércoles de Ceniza, celebración que marca el inicio del ejercicio de la Santa Cuaresma. La Eucaristía fue concelebrada por el Pbro. Fernando Romero y el Pbro. Mariano Meléndez, ambos sacerdotes formadores del Seminario Arquidiocesano “San Juan Maria Vianney” de Piura. Cientos de fieles madrugaron para participar en esta celebración y recibir la ceniza en sus cabezas en señal de penitencia y deseo sincero de conversión.

Mércoles de CenizaDurante su homilía, Mons. Eguren buscó explicar la espiritualidad de la Cuaresma. Para ello reflexionó en los símbolos de este tiempo y en los textos de la liturgia de la Palabra de Dios. “La Cuaresma tiene una duración de cuarenta días. De ahí su nombre. De manera semejante como el antiguo Israel marchó durante cuarenta años por el desierto para ingresar a la tierra prometida, la Iglesia, el nuevo pueblo de Dios, se prepara durante cuarenta días para celebrar la Pascua del Señor Jesús…Cuarenta días en los que el Señor se nos muestra clemente y misericordioso, porque no quiere la muerte del pecador sino que éste se convierta y viva…Por ello se trata de un tiempo que nos pide acoger activamente la gracia que el Señor nos da para morir a nuestro pecado y crecer en santidad, renovando nuestra vida cristiana y así poder participar con mayor plenitud y gozo del misterio pascual del Señor”.

Asimismo, explicó el significado de la ceniza bendecida que recibimos este día. “Es un símbolo sencillo y austero que quiere expresar por una parte el humilde reconocimiento que somos pecadores y de otra nuestro deseo de volver a Dios tal como nos lo pide hoy el Espíritu a través del apóstol San Pablo en la segunda lectura: «os exhortamos por Cristo: dejaos reconciliar con Dios». La Ceniza se impone acompañada de dos fórmulas de muy profundo significado: «Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás» (Gen 3, 19); y «Conviértete y cree en el Evangelio» (Mc 1, 15). Mientras la primera nos recuerda nuestra caducidad y contingencia, y expresa nuestro deseo de poner nuestra esperanza únicamente en el Señor, la segunda es una invitación del mismo Cristo a poner su Palabra de vida, el Evangelio, como fundamento de nuestra existencia, porque sólo así seremos felices y alcanzaremos la salvación”.

Mércoles de CenizaMons. Eguren exhortó a los presentes a que durante la Cuaresma recurran frecuentemente a la oración, el ayuno, y la caridad, “las armas de la penitencia cristiana”: “oración, ayuno y caridad son las tres prácticas emblemáticas de la Cuaresma. Ellas nos hablan de nuestro anhelo de reconciliación, de superar las rupturas fruto del pecado: con Dios, con nosotros mismos y con los hermanos humanos…Oración que es ingresar en el diálogo íntimo con el Señor para dejar que su gracia derribe las barreras de nuestro egoísmo y su amor llene nuestras vidas; ayuno que nos habla de ese trabajo serio y responsable por acoger la gracia del Señor para lograr ese señorío sobre nosotros mismos; la caridad que es el secreto de nuestra conversión personal y eclesial, y que debe traducirse en signos concretos a favor del prójimo y en especial de los pobres y más necesitados”.

Finalmente pidió recurrir al Sacramento de la Confesión durante este tiempo penitencial, impulsando su pastoral y práctica, para lo cual pidió a los sacerdotes que ofrezcan horarios generosos de confesiones en sus parroquias y a los fieles a que recurran confiadamente a recibirlo.

Mércoles de Ceniza

miércoles 21 febrero, 2007