“ANTES DE QUE TE DES CUENTA DIOS TE ESTÁ AMANDO, ESTÁ ESPERANDO QUE VUELVAS PARA PERDONARTE”

 10 de marzo (Oficina de Prensa).- En el IV Domingo de Cuaresma, un gran número de fieles se dio cita en la Basílica Catedral de Piura para participar de la Santa Misa, presidida por Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura.

Antes de iniciar su homilía Monseñor Eguren explicó el por qué del cambio de color de los ornamentos de color morado, propio de la Cuaresma, por el rosado: “El color rosado representa la alegría dentro de la penitencia, la alegría de lo que significa este tiempo de Cuaresma (conversión) para luego entrar al tiempo de la Resurrección de Cristo”.

En su homilía nuestro Pastor reflexionó sobre la Parábola del hijo pródigo (Lc 15,1-3. 11-32), sobre el cual dijo: “Si Dios no fuera misericordioso no habría conversión en el ser humano, la misericordia hace posible que yo me arrepienta y como el hijo pródigo vuelva a él”.

Monseñor Eguren exhortó a los fieles a acercarse al Señor como lo hizo el hijo pródigo con su padre ya que sin el amor misericordioso la conversión no es posible: “El primer momento importante en este Evangelio es la actitud de confesión y arrepentimiento del hijo que se aleja de su padre para malgastar y desperdiciar sus bienes viviendo perdidamente, para luego regresar a él y decirle: “Padre, he pecado contra el cielo y ante ti, ya no soy digno de ser llamado tu hijo”. Esta es una muestra del arrepentimiento y conversión del hijo, conversión que no es fruto de la mera decisión de reformarse, por qué la Gracia que Dios nos da, es la que nos da fuerza para convertirnos y regresar a él. "Por otro lado este Evangelio también nos muestra al hermano mayor con una actitud de enojo hacia el padre, porque siempre estuvo a su lado y no fue tratado de la misma manera que el hijo pródigo pero el padre sabio le responde: “Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. Pero era necesario alegrarnos y regocijarnos, porque éste tu hermano estaba muerto y ha vuelto a vivir; estaba perdido y ha sido hallado.”

 "Esto también nos muestra queridos hermanos que todos nosotros sentimos la misma tentación del hijo pródigo y que muchas veces nos sentimos como el hijo mayor porque no sabemos alegrarnos por el arrepentimiento y conversión de nuestros hermanos, la misericordia la debemos practicar entre nosotros mismos. Pongamos nuestra mano en el corazón y no juzguemos con tanta facilidad a los demás, es mejor tener un corazón misericordioso que un corazón rencoroso. Dios y la Cuaresma nos invocan a ser compasivos, misericordiosos con los demás, debemos perdonar y para ello hay que saber perdonar. “No habrá juicio de misericordia para quien no tuvo misericordia.”

Al final de la celebración Eucarística Monseñor Eguren pidió a los presentes rezar con fervor por todos los cardenales que necesitan nuestras oraciones para que cumplan con el pedido del Espíritu Santo y puedan elegir por unanimidad y con sabiduría a nuestro nuevo Papa.

lunes 11 marzo, 2013