“ABRAMOSLE A JESÚS EL COFRE DE NUESTRO CORAZÓN Y ADORÉMOSLE CON NUESTRA FE”

Solemnidad de la Epifanía del Señor

 06 de enero (Oficina de Prensa).- Cientos de fieles acudieron hoy a la Basílica Catedral de Piura para participar en la Santa Misa presidida por nuestro Arzobispo, Monseñor José Antonio Eguren, S.C.V., para celebrar la Solemnidad de la Epifanía del Señor, la manifestación de Jesús como el Hijo de Dios y Salvador del mundo.

En su homilía Monseñor Eguren reflexionó sobre el Evangelio de hoy (Mt 2, 1-12) cuando los tres Reyes Magos que siguieron el brillo de una singular estrella los condujo a Belén para adorar al Niño Dios: “¿La estrella de Belén realmente existió? Con ocasión del nacimiento del Señor Jesús, se produjo la conjunción de los planetas Júpiter (que representaba a Babilonia, de donde muy probablemente venían los Reyes Magos) y Saturno (el planeta que representaba al pueblo judío). A este acontecimiento se añadió una supernova, es decir una estrella muy lejana que explosionó, ocasionando una inusual luminosidad muy intensa durante varios meses en el espacio. Estos dos fenómenos, a través de los cuales el Universo rendía homenaje al nacimiento de su Rey y Señor, no fueron ajenos a los Reyes Magos quienes leyendo sus signos dedujeron que en el país de Judá, un Rey Salvador había nacido. El Evangelio, hermanos, no es fábula o invención. Los eventos que relata realmente ocurrieron para nuestra salvación. De esta manera el Jesús histórico y el Cristo de nuestra fe son el mismo Señor Jesús que los Evangelios presentan” sostuvo.

 Refiriéndose a los singulares personajes del Evangelio, los tres Reyes Magos, nuestro Arzobispo destacó de ellos la profunda inquietud que los alienta a iniciar viaje hacia Belén para encontrar las respuestas fundamentales de sus vidas: “¿Quiénes eran los Reyes Magos? No eran solamente astrónomos sino además eran sabios, es decir hombres de inquietud interior, buscadores de la verdad, del Dios verdadero. Con su ponerse en marcha y no parar hasta encontrar al Niño Dios en brazos de María, su Madre y luego postrarse  ante Él para adorarle y ofrecerle sus dones, nos enseñan que Cristo es la respuesta a nuestra hambre de Dios, a nuestra sed de infinito. Que en el Señor Jesús está la verdad que busca la razón humana y el amor que anhela nuestro corazón. Que la marcha de las religiones culmina en Cristo, único salvador del mundo. Ellos nos enseñan que nunca es más grande el ser humano que cuando esta de rodillas delante de su Señor”.

“En cada Eucaristía, sobre todo en la dominical, el Espíritu del Señor nos pone en camino como a Reyes Magos, para que en el misterio de su Cuerpo y de su Sangre le encontremos y de rodillas le abramos el cofre de nuestro corazón y le adoremos con el homenaje de nuestra de nuestra fe” remarcó nuestro Pastor.

 Al concluir su homilía, Monseñor Eguren exhortó a los fieles a renovar su fe, en especial en este “Año de la fe” para que vivamos nuestras vidas cristianas de manera coherente: “Hermanos que en este Año de la Fe, encontremos de manera renovada al Señor Jesús, en quien resplandece la verdad del misterio de Dios y del Hombre. Que en este Año de la Fe, redescubramos la verdades de nuestra fe para que las vivamos de manera más auténtica y convincente, para que así cada uno de nosotros, por nuestro testimonio de vida cristiana, seamos estrellas que guiemos a los demás al encuentro de vida con el Señor Jesús en su Santa Iglesia”.

domingo 6 enero, 2013