420º Aniversario de la Fundación definitiva de la ciudad de Piura

San Miguel15 de agosto (Oficina de Prensa).- A continuación les ofrecemos las palabras de Mons. José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura con ocasión del 420º Aniversario de la Fundación definitiva de la ciudad de Piura.

“Padre, que todos sean uno. Como Tú, Padre, en mí y yo en Ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que Tú me has enviado…Que sean perfectamente uno, y el mundo conozca que Tú me has enviado y que yo les he amado a ellos como Tú me has amado a Mí”. (Jn 17, 21.23).

Queridos Hermanos:

Uno de los grandes retos de las ciudades en el presente siglo es que no se deshumanicen, que no se conviertan en un conglomerado caótico, meramente económico, sin personalidad y sin sentido de comunidad. Cuando hay sentido de comunidad, hay respeto por las personas, por su dignidad, hay solidaridad, hay sentido del deber cívico.

Las ciudades, como la persona, no sólo tienen cuerpo sino también espíritu. Y en ese sentido, Piura, como ciudad fundada al calor de la fe cristiana y puesta bajo la protección del Arcángel San Miguel, tuvo siempre presente desde sus inicios la vida espiritual de sus habitantes. La vida de Piura se ha identificado con su fe católica permanentemente y así tiene que seguir siendo para bien de todos nosotros, ya que la fe promueve el sentido auténtico de comunidad y de corresponsabilidad.

A las obras de infraestructura, loables y necesarias, son necesarias también las “obras” que promuevan la educación urbana, el respeto por los demás, el ambiente de seguridad y tranquilidad, la promoción de la cultura.

Por eso, nuestro gran reto es hacer de Piura, un lugar en que las personas puedan vivir en paz y realizarse en justicia, solidaridad y reconciliación. Todos somos Piura y por ello todos somos responsables, unos más que otros, de hacer de nuestra ciudad un ámbito donde se haga visible la Civilización del Amor, es decir una ciudad fundada en la caridad donde todos nos sintamos movidos por el amor de Cristo a entregarnos a los demás y a encontrar nuestro verdadero gozo en ello.

Sólo así, nuestra querida ciudad de Piura tendrá un alma que le permita ver más allá de sus problemas y encarar con ánimo los desafíos siempre constantes.

Que Santa María de la Asunción, cuya fiesta hoy celebramos, nos acompañe y guíe siempre con su amor maternal para que seamos fieles a su Hijo Jesús y vivamos en fraternidad y unidad.

Nuestra ciudad fue puesta bajo la protección de San Miguel Arcángel. De ahí su hermoso nombre: ¡San Miguel de Piura! Por ello no encuentro mejor oración para pedir las bendiciones del Altísimo sobre nuestro pueblo que la oración que la Iglesia le dirige al Príncipe de la Milicia Celestial para que sea nuestro amparo contra las asechanzas del demonio y nos ayude a que el esplendor de la fe resplandezca en todos los corazones y en nuestra vida social:

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
Reprímale Dios, pedimos suplicantes,
y tú Príncipe de la milicia celestial,
arroja al infierno con el divino poder a Satanás
y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas.

Que así sea. Amén.

San Miguel de Piura, 15 de agosto de 2008
Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María

+ JOSÉ ANTONIO EGUREN ANSELMI, S.C.V.
Arzobispo Metropolitano de Piura

viernes 15 agosto, 2008