188° Aniversario del Grito Libertario de Piura

188° Aniversario del Grito Libertario de Piura04 de enero (Oficina de Prensa).- En la mañana de hoy se realizó la Santa Misa con ocasión del 188° Aniversario del Grito Libertario de Piura, en la Iglesia del Convento San Francisco. La Eucaristía estuvo presidida por Mons. José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura.

En esta celebración eucarística estuvieron presentes el señor doctor César Trelles Lara, Presidente del Gobierno Regional; la señora Mónica Zapata de Castagnino, Alcaldesa Provincial de Piura; la señora Maritza Landa de Taboada, Gobernadora de Piura; el señor doctor Roberto Palacios Márquez, Presidente de la Corte Superior de Piura; el señor Ricardo Wacheng, Alcalde de Castilla; Representantes de las fuerzas armadas y policiales y dignas autoridades políticas, civiles, militares, diplomáticas, y universitarias de nuestra región.

A continuación les ofrecemos el texto completo de la Homilía que el Arzobispo de Piura y Tumbes pronunció esta mañana.

HOMILÍA CON OCASIÓN DEL 188º ANIVERSARIO DEL GRITO LIBERTARIO DE PIURA

Queridos hermanos y hermanas en Cristo Jesús:

188° Aniversario del Grito Libertario de PiuraFiel a la tradición de nuestros mayores, nos hemos reunidos el día de hoy para ofrecer esta Santa Misa en acción de gracias al Señor por el 188º aniversario del “Grito Libertario de Piura”.

Narran las crónicas, que un día como hoy hace 188 años, desde las ocho de la mañana empezaron a reunirse en gran número los piuranos en este venerable convento de San Francisco. Para las once de la mañana la iglesia estaba abarrotada de personas. La asistencia fue tan numerosa que aquellos que no pudieron ingresar al templo ocuparon las calles aledañas al mismo.

A eso de las tres de la tarde y después de varias horas de negociaciones, se logró la presencia desarmada de las tropas en el Cabildo Abierto, por lo que se pudo proceder a abrir el pliego enviado por el Marqués de Torre Tagle. Después de leído, el pueblo manifestó en amplia mayoría su deseo de plegarse al movimiento libertario. Con el pueblo contestaron las campanas del Convento de San Francisco y después las de toda la ciudad de Piura.

De esta manera, el 04 de enero de 1821, los piuranos decidieron en Cabildo Abierto y por inmensa mayoría proclamar la Independencia. Piura se unía así al proceso libertario de manera pacífica, sin enfrentamientos armados, demostrando así su unidad y que el espíritu peruano estaba presente en la inmensa mayoría de sus habitantes.

Sin temor a equivocarnos podemos decir que la proclamación de la Independencia en Piura tuvo el mérito de haberse declarado de modo absoluto, en un acto sereno, fruto de madurada inclinación libertaria y del arduo pero sincero diálogo entre los piuranos.

La vía maestra del diálogo

188° Aniversario del Grito Libertario de PiuraEl “Grito Libertario de Piura” fue un ejemplo admirable de construcción de la libertad y de la paz a través de la vía maestra y siempre actual del diálogo, que tiene como finalidad, no la supremacía de la fuerza y del interés, sino la afirmación de una justicia ecuánime y solidaria, fundamento seguro y estable de la convivencia de un pueblo.

Al comenzar un nuevo año, hago un ferviente llamado a todos los piuranos a que a lo largo del 2009 busquemos fomentar el diálogo en toda circunstancia y situación, y especialmente en toda controversia. El diálogo no perjudica los derechos, sino que amplía el campo de las posibilidades razonables para resolver las divergencias. El diálogo cuando se realiza con sinceridad de corazón, buscando la verdad y el bien común, garantiza la paz, da seguridad y trae bienestar. Teniendo presente la lección de la historia, miremos al futuro con ojos de esperanza y comprometámonos en la realización de la civilización del amor entre nosotros.

En el año 2009: combatir la pobreza, construir la paz

188° Aniversario del Grito Libertario de PiuraEn su reciente mensaje para la celebración de la Jornada Mundial de la Paz, del 01 de enero pasado, Su Santidad Benedicto XVI ha hecho un urgente llamado a combatir la pobreza para así construir la paz. En este día de tanta significación para todos los piuranos y al comienzo de un nuevo año hagamos todos juntos el firme compromiso de poner todo nuestro esfuerzo por combatir la pobreza, tanto la material como la inmaterial.

La situación en la que se encuentran un gran número de hermanos nuestros así nos lo exige ya que ofende su dignidad de hijos de Dios y hermanos nuestros llamados a compartir un único proyecto divino, cual es, alcanzar la vida eterna y formar parte activa y significativa de la gran familia humana. Es bueno señalar que esta pobreza, no es la propuesta y elegida por Jesús en el Evangelio, ya que ofende la justicia y la igualdad y por tanto amenaza la convivencia pacífica.

La seria crisis por la que atraviesa el mundo de alguna manera nos afectará en el presente año debido al fenómeno complejo de la globalización. Por ello que cada uno de nosotros, discípulo del Señor Jesús, sea gobernante o gobernado, ensanche su corazón hacia las necesidades de los pobres, redescubra la sobriedad y la solidaridad, como valores evangélicos y al mismo tiempo universales, y haga todo cuanto le sea concretamente posible para salir al encuentro de los más necesitados. Cada uno de nosotros, ¿no siente acaso en lo recóndito de su conciencia la llamada a dar su propia contribución al bien común y a la paz social?

188° Aniversario del Grito Libertario de PiuraEn esta perspectiva, tengamos una visión amplia de la pobreza. Ciertamente la que más llama nuestra atención es la material, y hay que poner todo nuestro esfuerzo y voluntad para combatirla y erradicarla, ya que en ninguna mesa piurana debe faltar el pan de cada día, pero no olvidemos que también hay pobrezas inmateriales que merecen nuestra atención, como la relacional, la moral y la espiritual. Esta última afecta a personas desorientadas aquejadas por formas diversas de malestar a pesar de su bienestar económico (ver Mensaje de S.S. Benedicto XVI para la celebración de la Jornada Mundial de la Paz 2009, n. 2).

Mi esperanza que todas las actividades políticas, empresariales, económicas y sociales se encaminen a la creación de una cultura caracterizada por el compartir, la solidaridad y el amor fraternal, que es la única cultura digna de la persona humana. Les recuerdo que la razón de ser de la política y de la economía es el servicio de la persona humana y estas actividades encuentran su propio sentido en la solicitud por el bien integral del hombre, que es un bien de naturaleza ética.

El Santo Padre nos dice en su Mensaje por la Jornada Mundial de la Paz de este año que, “la lucha contra la pobreza necesita hombres y mujeres que vivan en profundidad la fraternidad y sean capaces de acompañar a las personas, familias y comunidades en el camino de un auténtico desarrollo humano” (n. 13). En una palabra, la lucha contra la pobreza exige personas que se involucren y comprometan verdaderamente en ella con profundo espíritu de servicio y amor.

Ha llegado el momento de la solidaridad

188° Aniversario del Grito Libertario de PiuraPara los desafíos que nos presente el Nuevo Año, la mejor respuesta será vivir la solidaridad. Desde la perspectiva de la doctrina social de la Iglesia, cobra especial relieve la virtud humana y cristiana de la solidaridad que es la “determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir por el bien de todos y de cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos” (S.S. Juan Pablo II, Carta Encíclica Sollicitudo rei socialis, n. 38).

La solidaridad es uno de los principios básicos de la organización social y política. Es además una verdadera virtud cristiana que se mide con las dimensiones del amor.

No es un sentimiento pasajero, sino que hunde profundamente sus raíces en la fe en Dios, Padre de todos, en Cristo, fuente de la hermandad universal y en el Espíritu Santo, que ha derramado el Amor Trinitario en nuestros corazones. Ella permite a la familia humana compartir plenamente el tesoro de los bienes espirituales y materiales.

La solidaridad combate el egoísmo y la ambición, verdaderas causas de la actual crisis financiera internacional. Ella engendra la paz. Generemos en Piura “corrientes de solidaridad”, tanto de los que más tienen para con sus hermanos más necesitados, como de los pobres y desposeídos entre sí. Ha llegado el momento de alimentar la solidaridad. Porque como ha dicho el Santo Padre el día de Navidad, “el mundo se encamina a la ruina si cada uno piensa sólo en sí mismo” (S.S. Benedicto XVI, Mensaje de Navidad Urbi et Orbi, 25-XII-08).

Defender y fortalecer a la Familia

188° Aniversario del Grito Libertario de PiuraCon ocasión de la Navidad, dirigí a todos ustedes una Exhortación Pastoral en la cual he pedido que apostemos por la familia. Hoy en la fiesta litúrgica de Epifanía en que los Magos venidos de Oriente adoran al Divino Niño de Belén en compañía de su familia, de su Madre Santa María y de San José, renuevo a ustedes este llamado.

Una sociedad que no protege o apoya a la familia o incluso la posterga, es una sociedad que prepara su propia ruina. Cuando la familia se debilita, los daños recaen inevitablemente sobre los niños, merecedores de todo nuestro amor y protección.

Por ello en dicha exhortación navideña les decía: “La recta razón muestra que el futuro de la humanidad pasa a través de la familia que ofrece a la sociedad un fundamento seguro para las aspiraciones del hombre y de la mujer. El futuro del Perú, de Piura y Tumbes depende de la familia. Por ello es tan importante que las leyes y las políticas públicas defiendan y promuevan a la familia y al matrimonio. Su defensa no es sólo cuestión de fe sino de justicia. Fortalecerlas es el mejor antídoto contra el deterioro moral de un pueblo, que añade a la pobreza material la pobreza espiritual que hunde en la desesperanza y disuelve el tejido social”.

Como núcleo originario de la sociedad, la familia tiene derecho a todo el apoyo del Estado y de todas las instituciones para realizar plenamente su misión peculiar.

La Epifanía del Señor Jesús

Hoy la liturgia de la Iglesia celebra la hermosísima fiesta de la Epifanía del Señor Jesús. La Epifanía es la fiesta de la manifestación de Cristo como el Salvador, no sólo de Israel sino de toda la humanidad, representada en los Magos venidos de Oriente, es decir de pueblos gentiles alejadísimos de Israel y de sus tradiciones, para adorarlo y ofrecerle sus dones: Oro, como a Rey soberano; incienso como a Dios y mirra como a hombre verdadero que en la Cruz morirá por amor a nosotros.

San Mateo en el Evangelio que nos ha sido proclamado, nos cuenta que había una pregunta que ardía en el corazón de los Magos y que era la razón que los había impulsado a emprender un largo viaje hasta Belén lleno de fatigas y sacrificios, sin ceder al desaliento y a la tentación de regresarse: “¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? (Mt 2,2).

También nosotros guiados por la estrella de nuestra fe cristiana, somos impulsados al comienzo de este nuevo año, a preguntarnos como los Reyes Magos: ¿Dónde encuentro los criterios para dar a mi vida su verdadero sentido? ¿Dónde encuentro los criterios para colaborar de modo responsable en la edificación del presente y del futuro de Piura? ¿De quién podemos fiarnos? Y la respuesta es sólo una: en el Señor Jesús, único salvador y reconciliador del mundo ayer, hoy y siempre.

Un nuevo orden social, económico y político no funciona si no hay una renovación espiritual, es decir sin Dios. Si excluimos a Dios de nuestro horizonte falsificamos el concepto de “realidad” y terminamos en caminos equivocados y con recetas destructivas. Sólo si reconocemos a Dios, conocemos la realidad y podemos responder a ella de modo adecuado y realmente humano. Y Dios tiene un nombre y un rostro: Jesús de Nazareth. Sólo él da plenitud de vida a la humanidad. Sólo él puede introducirnos por fin en la tierra prometida donde reinen la libertad, la justicia y la paz.

Como bien dice el Santo Padre: “Cada vez somos más conscientes de que por nosotros mismos no podemos promover la justicia y la paz, si no se nos manifiesta la luz de un Dios que nos muestra su rostro, que se nos presenta en el pesebre de Belén, que se nos presenta en la cruz” (S.S. Benedicto XVI, Homilía Solemnidad de Epifanía, 06-1-07).

Si bien todos vieron la estrella, sólo los Reyes Magos comprendieron su sentido real y profundo. Pidamos en este día de Epifanía que todos comprendamos que sólo Cristo, es la luz del mundo, que sólo Él es la fuente de la vida eterna y de una sociedad más justa y reconciliada.

Tengamos la valentía de los Magos de arrodillarnos ante el Divino Niño de Belén y ofrecerle el homenaje de nuestra fe. Para forjar un Nuevo Año 2009 donde la verdad y el amor reinen, necesitamos de esta valentía anclada en una firme esperanza.

Queridos hermanos, aunque el año que comenzamos pueda traernos dificultades y desafíos, no tengamos miedo. La presencia maternal de Santa María nos asegura que el Señor no nos abandona nunca si confiamos en Él y seguimos sus enseñanzas, como así lo hicieron nuestros mayores un día como hoy hace 188 años.

Que así sea. Amén.

San Miguel de Piura, 04 de enero de 2009

+JOSÉ ANTONIO EGUREN ANSELMI, SCV.
Arzobispo Metropolitano de Piura

domingo 4 enero, 2009