187º aniversario del Grito Libertario de Piura

187º aniversario del Grito Libertario de Piura4 de enero (Oficina de Prensa).- Un día como hoy hace 187 años, los piuranos pronunciaron el grito libertario a favor de la causa emancipadora y con esta ocasión Mons. José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura, celebró la Santa Misa a las 8:30 a.m. en la Capilla San Francisco.

Como se recuerda un 4 de enero de 1821, hombres y mujeres de todas clases sociales de la ciudad de Piura, se concentraron en el Convento Franciscano para proceder al acto democrático de Proclamación de la Independencia en Piura. La muchedumbre emitió gritos de "Libertad" e "Independencia", mientras las campanas de San Francisco y de otros templos repiquetearon por el triunfo.

187º aniversario del Grito Libertario de PiuraParticiparon de la celebración litúrgica el Dr. César Delgadillo Fukusaki, Vicepresidente del Gobierno Regional; Sra. Mónica Zapata de Castagnino, Alcaldesa (e) Provincial de Piura; Sra. Maritza Landa Mimbela, Gobernadora (e) de Piura; Gral. FAP, Donovan Bartolini Martínez, Comandante General de la Ala Aérea Nº 1; el Calm. AP José Paredes Lora, Comandante General de la Primera Zona Naval; Representante del Comandante General de la Región Militar del Norte; Representante de Director de la Primera Dirección Territorial Policial y dignas autoridades diplomáticas, civiles, militares y universitarias.

187º aniversario del Grito Libertario de PiuraMons. Eguren durante su homilía destacó la gran lección de nuestros antepasados, la necesidad de unidad y del diálogo, fundado en valores y virtudes que brotan de la fe peruana.

Asimismo hizo un apremiante llamado a la unidad de la familia, lugar donde la persona humana descubre la belleza de la fe y el amor a Dios; y a fortalecer la educación, a través de la cual el ser humano llega a ser plenamente persona.

A continuación les ofrecemos la homilía que el Arzobispo de Piura y Tumbes ofreció esta mañana.

187º aniversario del Grito Libertario de Piura

Homilía

1. Nos hemos reunido hoy para ofrecer esta Santa Misa en acción de gracias por el 187º aniversario del Grito Libertario de Piura.

Relata la historia, y es bueno siempre recurrir a ella, que al llegar el generalísimo don José de San Martín a territorio peruano en septiembre de 1820, fueron los pueblos costeños de esta zona los primeros en proclamar la Independencia. Es así, que el 29 de diciembre de 1820, el Marqués José Bernardo de Torre Tagle, después de jurar la independencia de Trujillo, mandó que se hiciera lo mismo en Lambayeque, Cajamarca y Piura, que entonces eran partidos de su jurisdicción.

Para tal propósito, envió al joven Luis Ugarte a nuestra noble e hidalga ciudad de Piura, con la invitación a plegarse a la causa libertaria. Ugarte llegó a las 10 de la mañana del 3 de enero de 1821, dirigiéndose inmediatamente a la oficina de correos, cuyo administrador era Manuel del Valle, simpatizante de la causa patriota.

Portaba consigo unos pliegos de Torre Tagle para el Alcalde, Don Pedro de León y Valdez; para el Jefe Militar de la Plaza, coronel José Francisco Valdez; y para el Comandante General de la Costa Norte y Jefe del Cuartel de Caballería, Brigadier Joaquín Germán.

Asimismo venían pliegos para los Ayuntamientos de Paita, La Punta (hoy Sullana), Querecotillo y otras poblaciones. Todos estos documentos traían en su cubierta indicaciones precisas de que fueran abiertas en presencia del pueblo.

Pero el Comandante José María Casariego, Comandante del Batallón de Línea que guarnecía la ciudad de Piura, presentó resistencia y amenazó con tomar militarmente la ciudad y saquearla con sus tropas, si se insistía en proclamar y jurar la Independencia.

A pesar de las intimidaciones de Casariego, nada hizo retroceder a los patriotas que deseaban la libertad. De nada valieron las amenazas de las bayonetas, y el pueblo fue convocado a un Cabildo Abierto en el Convento de San Francisco, por ser el punto más independiente y separado de los cuarteles. Y así un día como hoy hace 187 años, desde las ocho de la mañana empezó a concurrir la gente voluntariamente al Convento de San Francisco en gran número. Para las once de la mañana el Convento estaba lleno y la gente ocupaba además gran parte de la calle.

Finalmente y después de lograr la presencia desarmada de las tropas en la Cabildo Abierto, hacia las tres de las tarde se pudo abrir el pliego del Marqués de Torre Tagle, y el pueblo manifestó en amplia mayoría su deseo de plegarse al movimiento libertario. Con el pueblo contestaron las campanas del Convento de San Francisco y después las de toda la ciudad de Piura.

2. La proclamación de la Independencia en Piura tuvo el mérito de haberse declarado de modo absoluto, en un acto sereno, fruto de madurada inclinación libertaria, con un pueblo prácticamente desarmado y en medio de guarniciones. Además tuvo la virtud de haber constituido una junta de gobierno autónoma y local. Todo fue fruto de la unidad de los piuranos.

Por ello la lección que nos dejan nuestros antepasados es la lección de la unidad.

Queridos hermanos, como vuestro Pastor, hoy veo en nuestra amada y querida Piura, una gran necesidad de unidad, que considero se alcanzará con un gran esfuerzo de diálogo como servicio a la verdad, que supone desterrar mentiras, intolerancias, soberbias, egoísmos, envidias, odios y rencillas. ¡Basta de enfrentamientos entre hermanos!

La enseñanza que nos dan nuestros antepasados es que los piuranos cuando estamos unidos, somos capaces de forjar una Región justa, fraterna y reconciliada, fundada en los valores y en las virtudes morales que hacen grande al hombre y su convivencia social. Valores y virtudes que brotan de la fe cristiana que es el sustrato del alma peruana, y que son vivificados por ella.

Por todo esto, hago un apremiante llamado a la unidad de todos los piuranos donde hagamos de la verdad, de la justicia, de la solidaridad, y de la búsqueda del bien común, el sustento real de la paz social y del desarrollo de nuestra Región.

3. Hace pocos días hemos comenzado un nuevo año como don de Dios. Al inicio del mismo quiero convocarlos a trabajar generosamente en dos tareas que considero prioritarias: el fortalecimiento de la Familia y de la Educación.

Los ecos de la Navidad aún están presentes. Esta hermosa fiesta cristiana nos recuerda que Dios quiso nacer y crecer en una familia humana. De esta manera, consagró a la familia como el camino primero y ordinario de su encuentro con la humanidad.

De la misma manera que el Niño Dios, nosotros ingresamos a la vida y a la historia a través de una familia, de nuestra familia. Pasa igual con todo ser humano. Por eso la familia es la célula fundamental de la sociedad y patrimonio de la humanidad. La familia es el núcleo en el que la persona aprende primero el amor humano y cultiva las virtudes como la responsabilidad, la generosidad y la fraternidad. Es en el seno de la familia donde el patrimonio de la Patria llega a nosotros, despertándose en nuestro interior el respeto, la veneración y el amor por nuestra Nación. Asimismo y gracias a la educación en la fe de sus padres, la persona humana descubre en el hogar la belleza de la fe y del amor de Dios. Por ello es tan importante que las leyes y las políticas públicas defiendan y promuevan a la familia y al matrimonio. Las familias fuertes se construyen sobre la base de matrimonios fuertes. Las sociedades fuertes se construyen sobre la base de familias fuertes. ¡Sin familia no hay futuro para el hombre y para el mundo!

Asimismo se hace urgente fortalecer la educación en nuestra Región. En los últimos tiempos, Piura, junto con todo el Perú, viene experimentando un crecimiento económico que a todos nos alegra y llena de esperanza por lo que significa de desarrollo y prosperidad para nuestra Región y el País. Pero para que dicho crecimiento económico no se convierta en un simple afán de lucro que a la larga se vuelva contra el hombre mismo en un simple afán de tener más, se hace urgente fortalecer la Educación. Ella consiste en que el hombre llegue a ser cada vez más hombre, que pueda ser más y no sólo que pueda tener más, y que, en consecuencia, a través de todo lo que tiene y de todo lo que posee, sepa ser más plenamente persona humana.

Ahora bien, una educación sin religión es incompleta y corre el peligro de la distorsión, el peligro de convertirse en un instrumento pernicioso para el hombre.

En cambio la educación con religión coloca las bases morales de una mejor vida en sociedad verdaderamente renovada. La educación integral del hombre no puede prescindir de la dimensión religiosa, que es constitutiva de la persona y de su plena dignidad.

4. Al comenzar un nuevo año le pedimos al Señor, con las palabras del himno del Te Deum: «Salva a tu pueblo Señor y bendice a tu heredad». Sí Señor, sálvanos, es decir, líbranos de todo mal, de todo peligro. Aleja de nuestra Región y del Perú, el pecado y los males que éste engendra: la violencia en todas sus formas; la desunión, los egoísmos y las frivolidades crecientes; las injusticias, el pesimismo y la desesperanza; la delincuencia y el crimen; el narcotráfico, la corrupción y el terrorismo; las divisiones, los enfrentamientos y la pobreza; el permisivismo moral, los divorcios y el aborto.

Bendícenos, Señor, es decir alcánzanos la gracia de trabajar unidos por la paz y así edificar una Piura digna del nombre cristiano, donde predominen las bienaventuranzas del Reino. Concédenos Señor en este nuevo año, la sabiduría del diálogo que nos ayude a descubrir que es mucho más lo que nos une, que lo que nos separa. Danos unidad. Mantén en comunión de amor a nuestras familias. Haz que defendamos la dignidad de la persona humana desde su concepción hasta su fin natural. Que desde nuestra fe cristiana y católica, trabajemos por el bien común que es deber y responsabilidad de todos, para así hacer realidad entre nosotros la ansiada Civilización del Amor, especialmente entre los pobres, los ancianos, los niños y nuestros jóvenes, quienes no pueden esperar más.

5. Hoy en que agradecemos a Dios el don de la libertad recordemos que "la libertad fue dada al hombre no para hacer el mal, sino el bien. Para crecer en amor. La libertad se cumple a través del amor, del amor de nuestros hermanos. Esta es la verdadera libertad. Sin esta dimensión ética, espiritual de la libertad, una persona humana no es libre de verdad. Se queda sometida, se queda esclava de sus pasiones, de sus pecados; no es libertad. Es libertad cuando la persona humana cumple todo aquello que es el bien que nos enseña San Pablo: el bien mayor del amor, del amor a Dios (garante de nuestra libertad), y del amor de los hermanos".(1) Que comprendamos que todo puesto de mando es puesto de servicio, servicio especialmente a los más pobres y débiles; y que es en el servicio donde la caridad se hace concreta.

Que nos alcance este don de su Divino Hijo, la siempre Virgen María, Madre nuestra. Que Ella guíe nuestros pasos en este nuevo año y que nos ayude a ser constructores valientes del Reino de su Hijo, el Señor Jesús: Reino de luz y de vida, de santidad y de justicia, de verdad y de amor.

Que así sea. Amén.

San Miguel de Piura, 04 de enero de 2008

+ JOSÉ ANTONIO EGUREN ANSELMI, SCV.
Arzobispo Metropolitano de Piura

Nota

(1) S.S. Juan Pablo II, Discurso en Tucumán, Argentina, 17-XII-1989.

viernes 4 enero, 2008