LO DECISIVO ES ENTRAR POR LA PUERTA QUE NOS SALVA

Nuestro Arzobispo pide que recemos para que cesen los incendios en la Amazonía

25 de agosto de 2019 (Oficina de Prensa).- La mañana de hoy, ante una gran cantidad de fieles reunidos en la Basílica Catedral de Piura, nuestro Arzobispo Metropolitano Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., presidió la Santa Misa correspondiente al XXI Domingo del Tiempo Ordinario, donde pidió orar insistentemente a Dios y la Virgen Santísima para que protejan los bosques amazónicos, alejen el fuego destructor, y defiendan a los pueblos que ahí habitan, así como a los hombres y mujeres que vienen combatiendo estos incendios.

Durante su homilía, reflexionando en el mensaje del Evangelio, nuestro Pastor dijo: “El Evangelio de hoy domingo (ver Lc 13, 22-30), nos presenta a Jesús que iba caminando y enseñando. Caminando a Jerusalén, donde a través de su misterio pascual nos salvaría. Y enseñando, pero no como un profeta o maestro más de la Ley, sino como verdadero Dios en quien se funda la verdad y el bien. Por eso, cuando el Señor enseña son usuales en Él las expresiones, «Yo les digo», o «Han oído que se dijo, más Yo les digo». Su enseñanza era nueva y asombrosa porque daba a la Ley nueva profundidad y plenitud, y por eso las gentes quedaban maravilladas, porque enseñaba con autoridad y con una manera nueva”.

“Es en este contexto -continuó Monseñor Eguren- que uno le pregunta si serán muchos los que se salvarán. Jesús, no satisface la curiosidad de su interlocutor, sino que le responde diciéndole que lo importante no es saber cuántos se salvarán, sino saber cuál es la puerta que hay que atravesar para salvarse. Y esa puerta no es otra sino el mismo Jesús: «Yo soy la puerta; el que entre por mí se salvará; y entrará, y saldrá, y hallará pastos» (Jn 10, 9). Ahora bien, Jesús afirma que es amplia y espaciosa la puerta que conduce a la condenación y más bien estrecha la que conduce a la vida eterna, a la salvación. Cuánto de verdad hay en esta afirmación del Señor Jesús: Amplia es la puerta del orgullo, de la avaricia, del odio, de la injusticia, de la corrupción, del egoísmo, de la impureza, de la vanidad, en una palabra del pecado. En cambio, Jesús es una «puerta estrecha», no porque sea opresivo sino porque seguirlo y ser como Él, nos «adelgaza» del pecado, y nos abre a la amplitud de la verdad y el amor”.

“Al respecto, el Papa Francisco nos enseña: «Jesús es la puerta estrecha porque para salvarnos nos pide restringir y contener nuestro orgullo y nuestro miedo, para abrirnos con corazón humilde y confiado a Él, reconociéndonos pecadores, necesitados de su perdón. Por esto es estrecha, para contener nuestro orgullo que nos hincha…Jesús será una puerta estrecha pero siempre está abierta…Hoy Jesús nos dirige, una vez más, una invitación insistente para ir hacia Él, para atravesar la puerta de la vida plena, reconciliada y feliz. Él nos espera, a cada uno de nosotros, a pesar de cualquier pecado que hayamos cometido, para abrazarnos, para ofrecernos su perdón. Solamente Él puede transformar mi corazón. Solamente Él puede dar sentido pleno a nuestra existencia, dándonos la verdadera alegría. Entrando por la puerta de Jesús, la puerta de la fe y del Evangelio, nosotros podremos salir de las actitudes mundanas, de las malas costumbres, de los egoísmos, y de cerrarnos en nosotros mismos»”, acotó nuestro Arzobispo.

Recemos para que los incendios en la Amazonía acaben

En otro momento, Monseñor Eguren se refirió a la trágica situación que se vive en la Amazonía y exhortó a todos a orar para que la calma retorne: “Todos estamos muy conmovidos por los devastadores incendios que están sucediendo en la Amazonía. Hasta ahora se estima que han sido destruidas 500,000 hectáreas de bosque entre Brasil y Bolivia, y los incendios han empezado a extenderse peligrosamente y eventualmente podrían llegar al Perú. Todos sabemos de la importancia de la Amazonía, que tiene 7,4 millones de kilómetros cuadrados, y es la mayor región de bosque tropical del planeta. Por eso, conscientes de la importancia de la creación y de su cuidado, pues es nuestra casa común, invito a todos a que durante estos días oremos así”:

Dios Omnipotente,
Creador de Cielo y Tierra.
Concédenos, por la intercesión de la Madre de tu Hijo,
la protección de nuestros bosques amazónicos,
de su fauna y flora.

Pero sobre todo protege a los pueblos que ahí habitan
y aleja de ellos el fuego destructor.
Asimismo defiende a los hombres y mujeres
que combaten estos incendios.

Que María Santísima, Madre de Dios,
quien es nuestro auxilio y amparo,
extienda su manto sobre nosotros
y así se extinga el fuego que nos amenaza.

Virgen Santísima,
salva a tu pueblo que clama a ti,
y ruega por nosotros pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

domingo 25 agosto, 2019