LLAMADOS A SERVIR Y ACOGER

Arzobispo celebra Misa Dominical

23 de septiembre de 2018 (Oficina de Prensa). – En el XXV Domingo del Tiempo Ordinario, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura presidió la Santa Misa en la Basílica Catedral de nuestra Ciudad ante una gran cantidad de fieles y con la presencia de la Hermandad Infantil del Señor de los Milagros, así como de los nuevos miembros adultos que realizaron su juramentación ante la sagrada imagen del Cristo Moreno. Concelebró la ceremonia el R.P. José Sandoval Purizaca, párroco de la Basílica Catedral de Piura y Asesor Espiritual de la Hermandad del Señor de los Milagros.

Al iniciar su homilía, y reflexionando en el mensaje del evangelio del día, nuestro Pastor dijo: “En el Evangelio de hoy domingo (ver Mc 9, 30-37), Jesús enseña que sus discípulos deberán siempre distinguirse por el servicio y la acogida: «Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos»…«El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado»”.

El que sirve ama a los demás

Monseñor Eguren destacó además que: “Toda la autoridad de un maestro consiste en vivir lo que enseña, y el Señor Jesús se hizo el último y el servidor de todos. Por ello San Pablo dirá de Cristo: «Siendo de condición divina, se despojó de sí mismo y tomó la condición de siervo, y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz (Flp 2, 6-8)». Queridos hermanos: el servicio es el amor en acción, es el amor hecho gesto concreto. A diferencia de Adán que sucumbió a la seducción del demonio que le proponía hacerse dios, Jesús nos enseña que la verdadera libertad y felicidad está en buscar el bien de los demás antes que el nuestro, está en servir a los hermanos antes que servirnos de ellos. Cuando servimos a los demás amándolos, crece la Civilización del Amor. En cambio, cuando buscamos ser los primeros crece más bien la cultura del egoísmo y de la muerte. Jesús en la bella imagen del “Señor de los Milagros” que hoy preside nuestro altar, nos enseña que la vida cobra verdadero sentido cuando olvidándonos de nuestro propio interés servimos a los demás con una entrega sincera de amor”.

Acoger siempre la vida y defender la dignidad de los niños

“Pero hay una segunda enseñanza de Jesús en el Evangelio de hoy que no podemos dejar de reflexionar en ella: «El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí». Hoy que celebramos esta Santa Misa por la Hermandad Infantil del Señor de los Milagros, qué bien nos viene esta enseñanza del Señor. Acoger a un niño en nombre de Jesús significa defender la vida desde la concepción, porque un hijo es siempre una buena noticia aun cuando su presencia pueda ser inesperada. Acoger a un niño en nombre de Jesús, significa decir siempre sí a la vida y no al aborto. Un hijo es amado por ser hijo, no porque sea bello, sano, bueno, no porque piense igual que yo, o encarne mis deseos. Acoger a un niño en nombre de Jesús significa para los padres cristianos, darles a sus hijos todo lo que necesitan para su normal crecimiento: su amor, su consejo, su protección y su ejemplo, pero también educarlos en la fe, que no es otra cosa sino enseñarles a crecer en la amistad con Jesús, el Señor de los Milagros, esa amistad que nos abre a todo lo verdadero y hermoso que hay en la vida. Acoger a un niño en nombre de Jesús, exige también defender la vida y dignidad de los niños que sufren abandono, miseria y hambre; condenar los abusos, violencia o explotación que puedan sufrir, sobre todo si éstos vienen de parte de aquellos que son los llamados a amarlos y cuidarlos como sus padres, familiares, maestros, sacerdotes o religiosos. Acoger a un niño exige también garantizar que las familias de migrantes que están llegando a Piura y al Perú desde Venezuela, gocen del respeto pleno a sus derechos”, acotó nuestro Arzobispo.

Finalmente, Monseñor Eguren, exhortó a los presentes y les dijo: “Queridos hermanos y hermanas: Los niños desmontan la idea de creernos autónomos y autosuficientes, como si nosotros nos hubiéramos dado la vida y fuéramos los dueños de ella, en vez de haberla recibido de Dios. Los niños nos enseñan también a ver la realidad de manera pura y confiada. Así como ellos se fían espontáneamente de papá y mamá, se ponen sin recelos en manos de Jesús y de María, y así nos enseñan a creer y a esperar en el Señor. Sólo si somos como ellos entraremos al Reino de los Cielos”.

Al concluir la Eucaristía, nuestro Pastor juramentó y bendijo los hábitos de 17 hermanos adultos que asumieron el compromiso de llevar una vida cristiana coherente, junto a 3 nuevas hermanas sahumadoras. Asimismo, renovaron su juramento los integrantes de la Hermandad Infantil del Señor de los Milagros de la Basílica Catedral de Piura. Son más de 150 niños y niñas de nuestra ciudad que prometieron ser devotos y amigos del Cristo de Pachacamilla y realizar con profundo ahínco y amor sus labores de pequeños cargadores y sahumadoras.

Terminada la ceremonia los nuevos miembros sacaron en hombros la sagrada imagen del Cristo de Pachacamilla y acompañaron la procesión hasta la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, los más pequeños de la Hermandad Infantil también cargaron a nuestro Señor durante varios tramos del recorrido.

domingo 23 septiembre, 2018