LLAMADOS A SER TESTIGOS DEL RESUCITADO

Arzobispo celebra III Domingo de Pascua

15 de abril del 2018 (Oficina de Prensa).- En el III Domingo de Pascua, en la Basílica Catedral de nuestra ciudad, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura presidió la Santa Misa ante una gran cantidad de fieles congregados, la mayoría de ellos con sus familias.

Nuestra fe en la Resurrección es la fe de los Apóstoles 

Al iniciar su homilía nuestro Pastor resaltó: “El Evangelio de hoy (ver Lc 24, 35-48) concluye con estas palabras de Jesús a sus apóstoles: «Ustedes son testigos de estas cosas», es decir ustedes son testigos de mi Resurrección. La fe de la Iglesia se basa entonces sobre el testimonio de los apóstoles, por eso decimos que la Iglesia además de ser una, santa y católica, es «apostólica». En efecto, el Catecismo nos enseña: «Como testigos del Resucitado, los apóstoles son piedras de fundación de su Iglesia. La fe de la primera comunidad de creyentes se funda en el testimonio de hombres concretos, conocidos de los cristianos y, para la mayoría, viviendo entre ellos todavía» (n. 642). Sabemos que la Resurrección de Cristo es el punto central de nuestra fe. De estos son testigos los Apóstoles, esto fue lo que predicaron al mundo; esto es lo que nosotros creemos gracias al testimonio de ellos. Los apóstoles vieron a Jesús Resucitado, palparon los signos glorificados de su pasión, los huecos en sus manos, pies y en el costado, comieron y bebieron con Él, y escucharon sus últimas enseñanzas. Vieron y creyeron, y sobre todo recibieron del Señor una misión: Predicar en su nombre la conversión para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando por Jerusalén. Demos gracias a Dios por el don de nuestra fe en Cristo Resucitado que nos congrega domingo a domingo en la Santa Misa. Demos gracias a Dios de haber recibido de la Iglesia la fe de los Apóstoles, que nos permite hoy poder profesar: «Creo en un solo Señor, Jesucristo…que resucitó al tercer día, según las Escrituras»”.

Seamos testigos de la Resurrección amando a los hermanos 

Monseñor Eguren continuó diciendo: “Ahora bien, ¿cómo podemos nosotros los discípulos del Señor Jesús del tercer milenio ver al Resucitado? Lo vemos por la fe, gracias a la unión de dos testimonios: el de los Apóstoles, que son los testigos escogidos de Jesús, y por el testimonio interior del Espíritu Santo. Así lo había enseñado Jesús: «El Espíritu de la verdad, que procede del Padre dará testimonio de mí. Pero también ustedes darán testimonio» (Jn 15, 26-27). ¿Cómo damos los cristianos de hoy testimonio del Resucitado? San Juan nos da la respuesta: «Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en la muerte» (1 Jn 3, 14). La mejor forma de dar testimonio que Cristo ha resucitado es viviendo el amor fraterno, es sirviendo a los demás con amor, es estando cercano del que sufre, del necesitado, del pobre, es acogiendo al inmigrante. En nuestro caso en Piura es ayudando a nuestros hermanos damnificados y acogiendo a nuestros hermanos venezolanos que han tenido que dejar su país para buscar en el Perú un futuro mejor para sus familias. El amor fraterno, junto con la alegría, es el testimonio más importante de la belleza y fiabilidad de la fe cristiana. Precisamente en su reciente Exhortación Apostólica sobre la Santidad (Gaudete et Exultare), el Papa Francisco nos ha dicho que en este ejercicio de la santidad, «no es sano amar el silencio y rehuir el encuentro con el otro, desear el descanso y rechazar la actividad, buscar la oración y menospreciar el servicio», por lo que la relación con el prójimo es fundamental. Las obras de misericordia y la defensa de la vida del no nacido ha de ser firme y apasionada”.

Oremos insistentemente por la Paz del mundo rezando el Rosario 

Finalmente y ante la reciente amenaza a la paz mundial que se está viviendo en estos días, nuestro Arzobispo señaló: “Ante las tensiones que hay en estos momentos que amenazan la paz mundial, los invito a rezar por la paz, que no es sólo el gran saludo de Jesús Resucitado a sus discípulos, sino el gran don de la Pascua. ¡Paz a vosotros! Como nos enseña el Papa Francisco: «La victoria obtenida con la violencia son falsas victorias. ¡Trabajar por la paz hace bien a todos!». Me uno al pedido del Santo Padre de que ofrezcamos el rezo del Santo Rosario por la paz en el mundo, para que se destierre la violencia del corazón, de las palabras y de los gestos de los hombres, y se construyan comunidades y países no violentos que cuiden la casa común. Hermanos: Nada es imposible si nos dirigimos a Dios en la oración. Como nos ha pedido la Virgen María: recemos el Rosario por la paz”. 

domingo 15 abril, 2018