“LEER LA BIBLIA ME HA TRAÍDO ESPERANZA”

Gracias a un innovador programa evangelizador damnificados reciben 3,700 Biblias

29 de mayo de 2018 (Oficina de Prensa).- Gracias a la generosidad de la organización católica internacional “Ayuda a la Iglesia Necesitada”, y a las gestiones que hiciera nuestro Arzobispo Metropolitano Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., la Oficina Arquidiocesana de Catequesis, el Consorcio Arquidiocesano de Colegios Parroquiales y Cáritas Piura desarrollaron desde el mes de diciembre del año pasado hasta el presente mes de mayo, un proyecto destinado a favorecer con 3,700 Biblias católicas a familias damnificadas por el Fenómeno del Niño Costero en las zonas del Bajo Piura y Tambogrande.

¡Monseñor necesitamos Biblias!

Las lluvias e inundaciones, producto del Fenómeno “El Niño Costero – 2017”, dejaron miles de familias damnificadas en toda la región Piura pero especialmente en la zona del Bajo Piura y en el distrito de Tambogrande – Sullana. Muchísimas familias de pobre y humilde condición perdieron sus sencillas viviendas, pertenencias, cosechas, y ganados, pero nunca su fe, su esperanza y su alegría de vivir. Desde un inicio el Arzobispado de Piura a través de su Cáritas Arquidiocesana proporcionó ayuda pronta y eficaz a las familias damnificadas, pero sobre todo les llevó apoyo espiritual y un mensaje de esperanza a aquellos que lo perdieron todo.

En las múltiples visitas que realizó nuestro Pastor a las zonas afectadas llevando ayuda, los pobladores le solicitaron Biblias para reemplazar las que habían perdido en las lluvias e inundaciones, y así poder contar con el alimento de la Palabra de Dios para su oración y reuniones de catequesis con adultos, jóvenes y niños. ¡Monseñor necesitamos Biblias!, era el pedido constante que nuestro Pastor escuchaba cuando visitaba los diversos caseríos y centros poblados de nuestra Región llevando ayuda, lo cual lo motivó a escribir a “Ayuda a la Iglesia Necesitada”, quien generosamente a través de sus benefactores, hizo realidad el poder atender este pedido que manifiesta que no sólo de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

La distribución de las Biblias donadas se hizo de manera personal y organizada en las Capillas de los diversos caseríos o centros poblados en coordinación con el Párroco o el encargado de la catequesis del lugar. Tras cada entrega se realizó un taller para instruir a los pobladores en el buen uso y conservación de las Biblias. En el caso de los niños este taller se llevó a cabo con la participación de sus padres, logrando así que la familia se una en torno a la lectura y meditación de la Palabra de Dios.

Entre las zonas beneficiadas se encuentran: Curamori, Narihualá, Pedregal Chico, Pedregal Grande, Palo Parado, San Jacinto, Monte Sullón, Mocará, Bernal, Sechura, Nuevo Catacaos, Simbilá, Campiña, Molino Azul, Monte Castillo, Catacaos y Rinconada en el Bajo Piura; Malingas, Peñitas y Mallares en Tambogrande. También fueron beneficiados nuestros hermanos encarcelados del Centro Penitenciario “Rio Seco” de Piura.

Testimonios de un pueblo hambriento de la Palabra de Dios

Los pobladores han hecho llegar su agradecimiento a la organización “Ayuda a la Iglesia Necesitada” y a sus bienhechores, así como a nuestro Pastor por las Biblias recibidas. Ellos manifestaron con alegría que la Palabra de Dios les permitirá alimentar su fe en el Señor Jesús y ver renovada su esperanza de que el amor de Dios nunca los abandona; y los ayudará a crecer como comunidad cristiana y católica de amor.

Juan Carlos Sosa Alemán, damnificado del Caserío Narihualá (Catacaos – Bajo Piura) es catequista y coordinador del grupo “Yo rezo el Rosario, porque Ella es mi Madre”. Él nos dijo que: “En primer lugar quiero agradecer a Dios, a “Ayuda a la Iglesia Necesitada” y así como a Monseñor José Antonio Eguren por apoyar a cada familia con la santa Biblia. Es una alegría que nos ayuda a nuestro fortalecimiento espiritual, sobre todo porque somos damnificados y hemos perdido nuestras cosas, y esto nos ayuda a tener a Dios a nuestro lado, a no estar solos, y nos da fuerzas”.

Del mismo modo, Dolores Anastasio Yovera, damnificada de Simbilá (Catacaos – Bajo Piura) recuerda que: “La Biblia siempre ha ocupado un lugar importante en nuestro hogar. Por eso con pena veíamos como el agua se llevaba todo lo que teníamos, hasta el altarcito que teníamos en la casa donde teníamos nuestra Biblia y nuestros santitos. Ahora que hemos recibido una nueva Biblia prometemos cuidarla y darle un lugar importante, para estudiarla con ayuda de los catequistas y el padrecito, y así alimentarnos con la Palabra de Dios y ser buenos cristianos. Gracias a los donantes y a las personas de buen corazón que ayudaron a que lleguen a nosotros. Que Dios les devuelva todo el bien que hacen”.

Benedicto Bruno More de 60 años, damnificado de Tambogrande, nos relata que “es difícil encontrar ayuda cuando todos hemos vivido la desgracia de ver como perdíamos nuestras casas, nuestros animalitos, nuestras tierras que es de lo que vivimos, pero la Iglesia nunca nos abandonó, ha estado brindándonos ayuda todo este tiempo, y entre las cosas que pedíamos estaban nuestra Biblias. Para nuestras familias la Biblia es muy útil, sobre todo con nuestros hijos pequeños a quienes tenemos que acompañar en las Catequesis en Familia, en las tareas del colegio y en su vida cristiana. Por eso agradezco a la Parroquia el que nos hayan considerado entre los que hemos sido beneficiados con la donación de la Biblia. Dios los bendiga”.

Por su parte Henry Farfán Romero, recluso del Centro Penitenciario de varones de Piura nos dice: “Yo recibí una Biblia donada durante una visita del Arzobispo a nuestro centro de reclusión. Soy un asiduo lector, siendo la Biblia el libro más preciado que tengo. Su lectura me ha hecho descubrir la presencia de Jesús en mi celda, ya no me siento solo, leer la Biblia me ha traído esperanza”.

Que se proclame y anuncie la Palabra de Dios

Nuestro Arzobispo ha manifestado que gracias a esta importante donación se ha logrado enriquecer la vida cristiana y eclesial de muchas personas (familias, comunidades católicas, niños, jóvenes, adultos y catequistas), ya que no sólo se han repuesto las Biblias perdidas por las lluvias e inundaciones sino también se ha aumentado su número: “Esta entrega de Biblias ha permitido que en nuestras comunidades de fe se proclame y anuncie la Palabra de Dios, para que tengamos un encuentro vivo con el Señor Jesús. Invito a todos los que las han recibido a que tomen la Palabra de Dios con fe y devoción; la veneren, la lean, la estudien, la acojan en sus corazones, y después la difundan y la anuncien como Palabra de vida que es”. Con esta entrega ya son más de 12,000 Biblias las que han sido distribuidas en los últimos años en nuestra Arquidiócesis.

martes 29 mayo, 2018