LA UNIDAD DE LOS PIURANOS ES NUESTRA MAYOR FORTALEZA

A dos años de la inundación, Arzobispo preside Santa Misa con los damnificados de Pedregal Chico

28 de marzo de 2019 (Oficina de Prensa).- Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura llegó una vez más, la mañana de hoy, hasta el centro poblado de Pedregal Chico para celebrar la Santa Misa con ocasión del II aniversario del desborde del Río Piura que afectó a nuestra ciudad y principalmente a los pueblos del Bajo Piura. Este centro poblado quedó inundado y estuvo aislado durante varios días, las aguas destruyeron las viviendas y arrasaron las tierras de cultivo. Participaron de la Eucaristía cientos de familias, mujeres y niños del lugar, así como el Dr. César Orrego Azula, Jefe de la Oficina Defensorial de Piura, el Dr. José Luis Muñoz Vera, Alcalde del Distrito de Catacaos, el Sr. José Calixto Espinoza Lazo, Sub. Prefecto Distrital de Catacaos, y los regidores de la Municipalidad Delegada de Narihualá.

Al iniciar su homilía, nuestro Arzobispo dirigió unas sentidas palabras a las mujeres y madres presentes: “Mi reconocimiento al trabajo y dedicación de tantas mujeres, madres y abuelas, que viviendo en las condiciones más adversas en una situación de «emergencia diaria», por la desidia de un Estado que no cumple con sus promesas de reconstrucción, luchan todos los días por dar a sus familias seguridad, confianza y alegría en un futuro mejor. Ustedes son un bastión en la vida de nuestras ciudades, caseríos y centros poblados porque casi siempre de manera silenciosa llevan la vida adelante. Son «El silencio y la fuerza de la esperanza», como bien nos dijo el Papa Francisco en su Visita Apostólica al Perú”.

Oremos para que una desgracia así nunca se repita

En otro momento de su homilía, Monseñor Eguren dijo: “Nos reunimos a dos años de lo que fue la tragedia de las inundaciones que afectaron el Bajo Piura, pero especialmente aquí en Pedregal Chico, para elevar nuestra oración al Señor y pedirle que desgracias como aquella no vuelvan a ocurrir entre nosotros y que Él, que tiene poder sobre la creación, nos libre de estos desastres naturales. Como nos lo dice el salmo: «si el señor no construye la casa en vano se afanan los albañiles». Por ello lo primero es elevar nuestra oración a Dios porque sin su ayuda no podremos prevenir que desastres como este vuelvan a ocurrir entre nosotros, ni tampoco podremos sacar adelante las necesarias obras de reconstrucción que tanta falta hacen en toda nuestra región, pero principalmente aquí en el Bajo Piura. Pidámosle a Cristo que nos de su sabiduría, su luz y su fortaleza, y que también sea Él quien mueva los corazones de nuestras autoridades, sobre todo las del gobierno central, para que superando la indolencia, la desidia y la dejadez se muevan a la acción y comiencen a realizar lo que hace dos años nuestro pueblo viene esperando con tanta ilusión”.

Estamos con ustedes

“Mi presencia aquí esta mañana, así como la de las autoridades que nos acompañan es también para asumir un compromiso con ustedes. Estaremos en todo momento hablando por ustedes, haciendo que su voz llegue a los oídos y corazones del gobierno central. Cuenten con sus autoridades y cuenten con la Iglesia para ello. Y es que la reconstrucción no debe ser solamente vista como una reconstrucción material de la infraestructura que se pueda haber visto dañada, o de obras que se tienen que construir para mejorar las condiciones de vida, sino que debe darse una reconstrucción que atienda los derechos fundamentales de todos. Hay que mirar a la persona humana, a los que están padeciendo todas estas carencias y viendo afectados sus derechos y su dignidad de personas”.

Hay que trabajar todos juntos por el bien común

“En el evangelio de hoy (ver Mc 7, 31-37) Jesús cura a un sordomudo, y es interesante como esto se aplica a nuestra realidad. Por un lado, hay sordera de parte de las autoridades nacionales para escuchar nuestros reclamos, y por otro lado está la mudez de nuestro pueblo que se convierte en un símbolo de desinterés. Pidámosle al Señor que nos cure de ambas cosas. Que los que tienen que oír nuestros justos reclamos los escuchen y los atiendan. Pero, por otro lado, en algo también los piuranos somos culpables de lo que estamos sufriendo porque hemos estado muy desunidos. Es momento de unirse haciendo sentir nuestra voz de manera ordenada y pacífica, porque la violencia nunca es una alternativa. La expresión de indignación de nuestro pueblo el día de ayer ha sido un ejemplo para el país entero, una muestra de orden. Seamos un pueblo educado y unido que sabe reclamar lo suyo con fuerza, pero ordenada y respetuosamente. Que se entienda de una vez que el desarrollo de Piura es el desarrollo del Perú. La unidad de los piuranos debe ser nuestra mayor fortaleza. Debemos dar el ejemplo desde aquí al Perú entero de que el diálogo y la comunicación son el camino. Que nuestras autoridades comprendan que el trabajo en conjunto es la solución, que se trata de sentarnos a hablar entre iguales. Sigamos mostrando que podemos superar nuestros intereses personales y nuestros intereses de grupos. Aquí hay que trabajar juntos por el bien común, se trata de promover y salvaguardar la dignidad de la persona humana, el ser humano no puede vivir sin agua ni desagües, sin luz, sin educación de calidad, sin viviendas dignas, para todo eso tenemos que estar muy unidos en la promoción del bien de la comunidad y el de cada persona”.

Finalmente, Monseñor Eguren hizo una hermoso pedido: “Les pido a los niños integrantes de esta hermosa iniciativa de «Yo rezo el Rosario porque Ella es mi Madre» que ofrezcan ese rosario que diariamente rezan, además de por sus intenciones personales, por la reconstrucción. Porque la oración de los niños es una oración muy grata para el Señor. Pidan sobre todo para que Dios toque el corazón de nuestras autoridades, se hagan sensibles a vuestro sufrimiento como si fuera propio y de ahí pasen a una acción decidida que ayude a que tengan mejores condiciones de vida. Niños a rezar por esta intensión de la reconstrucción. Porque la oración puede lograr lo que ni las palabras ni las gestiones consiguen”.

Entrega de ayuda

Al concluir la Santa Misa nuestro Arzobispo hizo un recorrido por la zona constatando que aún falta mucho por hacer con las obras de reconstrucción de este lugar, y que la población aún mantiene vivo el temor ante un posible nuevo desborde por lo que en la mayoría de las viviendas han armado en sus techos, carpas para poder protegerse ante cualquier eventualidad. Asimismo, el Ing. Carlos Zapata Crisanto, Secretario Ejecutivo de nuestra Cáritas Arquidiocesana hizo entrega de ayuda para las familias damnificadas consistente principalmente en sacos mosquiteros, repelentes, ropa y calzado.

jueves 28 marzo, 2019