LA SANTIDAD ES DEJARSE TRANSFORMAR EN AMOR

19 de febrero de 2017 (Oficina de Prensa).- Ante una gran cantidad de fieles reunidos, nuestro Arzobispo, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., presidió la Santa Misa correspondiente al VII Domingo del Tiempo Ordinario en la Basílica Catedral de Piura.

Al iniciar su homilía y reflexionando en el mensaje del evangelio, nuestro Pastor dijo a los presentes: “En el Evangelio de hoy domingo (ver Mt 5, 38-48), Jesús continúa predicando el Sermón de la Montaña y sigue haciendo un examen de los diversos mandamientos de la antigua ley dándoles su plenitud, es decir su explicación auténtica y su sentido último y verdadero. Para ello utiliza una fórmula o expresión: «Se os ha dicho…pero Yo os digo». Ese «Yo os digo», revela a Jesús como el Hijo de Dios encarnado. Por lo tanto lo que Él nos enseña es Palabra de vida eterna. Por eso debemos poner mucho oído a lo que Jesús nos dice y hacerlo vida, pues de ello depende nuestra felicidad y salvación”.

“¿Qué nos pide el Señor hoy Domingo? Amar. Pero surge la pregunta: Y en esta época de tanta confusión en donde a todo se le llama amor incluso a lo impuro, ¿quién me muestra el amor verdadero y su medida? La respuesta es Jesús en la Cruz. Es ahí donde Él devolvió bien al mal que le hacían; donde no sólo puso la otra mejilla sino entregó su Cuerpo y derramó su Sangre para nuestra salvación; donde dio su túnica, aquella que le había tejido con tanto amor su Madre María, para que se la sortearan los soldados; donde no sólo caminó dos millas sino que recorrió las catorce estaciones del Vía Crucis desde el Pretorio  hasta el Calvario; donde nos enseñó a rezar y a amar a los enemigos: «Padre, perdónales porque no saben lo que hacen» (Lc 23, 34); donde con el ejemplo de su vida nos mostró que el amor cristiano va más allá del deber de amar a aquellos a quienes tenemos la obligación de amar, como al esposo, a la esposa, a los hijos, a los padres, a los amigos, a los hermanos o hermanas de comunidad, porque el amor cristiano debe proyectarse al desconocido e incluso al enemigo. Sólo amando así es como realmente vencemos al maligno y damos vida al mundo. Por eso el Señor nos dirá: «Amad como Yo os he amado» (Jn 13, 34). Amar así es difícil pero no es imposible. Amar así no se logra con las propias fuerzas, pero sí se alcanza con la ayuda de la gracia, y de ello nos dan testimonio los santos como Maximiliano Kolbe, María Goretti, Juan Pablo II, la Madre Teresa de Calcuta, por citar algunos ejemplos. Sólo amando así seremos felices porque hemos sido creados por el Amor y para el Amor”, acotó Monseñor Eguren.

Finalmente nuestro Arzobispo exhortó a los presentes a no descuidar nunca el llamado que todos tenemos a la santidad: “Jesús concluye el Evangelio de hoy con una sentencia para nuestra reflexión: «Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto». Ya la primera lectura de hoy nos decía: «Sed santos, porque yo el Señor vuestro Dios, soy santo» (Lev 19, 1-2). Nuestra vocación es la santidad entendida como dejarse transformar por el Amor del Señor. Santidad que es la vocación de todo bautizado, de todo cristiano. No hemos sido creados ni redimidos para la mediocridad o la tibieza, y mucho menos para el pecado. Hemos sido creados y salvados para la santidad, que consiste en acoger el Amor que es Dios para irradiarlo en la vida de los demás y en el mundo. Es curioso que Jesús nos diga que debemos ser perfectos como lo es nuestro Padre Dios, y es que si nos ponemos a pensar el Amor del Padre es infinito y ha llegado hasta el extremo de entregar a su Único Hijo por nosotros. En la Cruz, el Padre nos dice a cada uno: «Hijo, hija, te amo. He dejado que crucificaran a mi Hijo por ti, este es el precio de mi amor. Este es el regalo de mi amor» (Papa Francisco). Que como Santa María acojamos con humildad cada día la gracia que el Señor nos da para amar de esta manera y así dar vida al mundo”.

 

Domingo 19 Febrero, 2017