«LA SACRALIDAD DE LA VIDA Y LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO»

Piura vivió el segundo día del Congreso Internacional «La Familia, la Vida y el Acontecimiento Guadalupano»

14 de agosto de 2019 (Oficina de Prensa).- Por segundo día consecutivo, más de 5000 fieles se reunieron en el Coliseo del Colegio “Don Bosco” de nuestra ciudad, para participar del Congreso Internacional “La Familia, la Vida y el Acontecimiento Guadalupano”, que en esta oportunidad contó con la importante conferencia del Padre José Guillermo Gutiérrez Fernández, quien es un reconocido ponente internacional que ha sido Oficial de Estudio del Pontificio Consejo para la Familia (ahora Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida) y responsable del Departamento de Doctrina de este nuevo Dicasterio. Gran emoción generó entre los presentes la proyección de un hermoso video resumen de la apoteósica fiesta que se vivió durante el II Corso y la XI Marcha y Festival por la Vida en nuestra ciudad.

Durante su participación, el Padre Gutiérrez, se refirió a la sacralidad de la Vida y dijo: “La vida humana es un don inconmensurable. Debemos comprender que el ser humano es la única criatura que Dios ha amado por sí misma, tiene una dignidad excelsa. De entre todos los seres creados es el único que tiene conciencia, libertad, voluntad e inteligencia, por tanto es persona, y una persona debe ser siempre respetada y valorada. La vida comienza desde el instante mismo de la concepción y debe terminar, en la mayoría de los casos de manera natural, por ello la importancia de proteger la vida de todo ser humano y más aún cuando se encuentra en este estado precoz e inicial de su existencia. Por tanto no podemos hablar en ningún caso de «interrupción del embarazo», porque la vida no es algo que podamos interrumpir y luego reiniciar. Todos los que estamos hoy aquí hemos iniciado esta maravillosa aventura de nuestra vida siendo un pequeño embrión, y desde ese momento se nos amó y protegió. Por ello estamos llamados a estar siempre en contra del aborto porque se trata de matar a un ser humano inocente”.

En otro momento, reflexionó con los presentes acerca de lo que es la Ideología de Género y la posición que debemos tomar todos los católicos frente a ella: “Cuando se habla de género hay que tener mucho cuidado con a que nos queremos referir. Hay que entender que los estudios de género no son lo mismo que la ideología de género. Perspectiva de género o enfoque de género son campos semánticos que se parecen pero que no significan lo mismo. No necesariamente se identifican con la ideología de género, pero muchas veces sí. Con respecto a las personas que experimentan sentimientos de atracción sexual hacia otras personas de su mismo sexo, el catecismo de la Iglesia es muy claro: la Iglesia no discrimina a nadie. Dios nuestro Señor llama a todos sus hijos a vivir la Vida Cristiana y alcanzar la Santidad, cada uno tiene que hacer su propio camino desde las circunstancias en las que se encuentra. En el mundo de hoy, hay toda una propaganda que nos vende la equivocada idea de que no se puede ser feliz sin el ejercicio activo de nuestra genitalidad. Esto nos confunde y nos engaña. Pareciera que cuando la Iglesia invita a las personas homosexuales a abstenerse de tener relaciones intimas contra-natura los invitara a vivir sin amor. Hay que tener en cuenta que todos los seres humanos tenemos una vocación al amor, y eso no necesariamente se vive a través del ejercicio activo de nuestra genitalidad. Hay otras maneras de vivir ese amor, como por ejemplo: en la entrega de sí mismo a través del voluntariado, del servicio a los pobres, de la amistad sincera y casta, de la caridad, etc. Hay que recordar que las personas sólo tienen una identidad: la identidad de Hijos de Dios, varón o mujer”.

“El gran error de la llamada «ideología de género» radica en que se pretende que la identidad personal dependa sólo de la  autopercepción del sujeto (su psicología), de los condicionamientos de la educación y la cultura o de la elección del individuo emotivo. Se trata de separar radicalmente la identidad de género del sexo biológico. Más grave es aun cuando se pretende llegar a una «neutralidad», negando la heteronormatividad binaria, diciendo que el género es algo fluido y que no puede ser predeterminado. Hay que tener mucho cuidado cuando, con el pretexto de buscar la igualdad entre hombres y mujeres, el Estado busque intervenir asolapadamente, pretendiendo quitarles a los padres la responsabilidad y el derecho a ser los primeros educadores de sus hijos. Ellos son los responsables de la educación de la afectividad y sexualidad de sus hijos. Una educación orientada al amor, que respeta la diferencia sexual entre hombres y mujeres, su complementariedad y reciprocidad y que es una llamada a la comunión de personas que nos hace imagen de Dios”, concluyó.

miércoles 14 agosto, 2019