“LA MECHITA” ATIENDE TODAS NUESTRAS SÚPLICAS PORQUE ELLA ES NUESTRA MADRE

Arzobispo peregrinó al encuentro de “Nuestra Señora de las Mercedes”

24 de septiembre de 2020 (Oficina de Prensa).- Con ocasión de celebrarse la Solemnidad de “Nuestra Señora de las Mercedes”, Patrona de nuestra Arquidiócesis, a quien con filial amor y confianza los piuranos y tumbesinos llamamos “La Mechita”, nuestro Arzobispo Metropolitano, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., llegó hasta la ciudad de Paita para celebrar la Santa Misa en honor a nuestra Madre y Reina. La Misa fue transmitida por la página de Facebook del Arzobispado de Piura, ya que este año se suspendieron prudentemente las peregrinaciones, procesiones y demás celebraciones religiosas públicas, con el fin de evitar los contagios del Covid-19 y de esta manera salvaguardar la vida y la salud de las personas. 

Nuestras intenciones a los pies de “La Mechita”

De esta manera, nuestro Pastor peregrinó, en nombre de todos nosotros, al encuentro de “La Mechita”, llevando consigo las intenciones de todos los fieles y devotos de Nuestra Madre, porque Ella, junto con su Divino Hijo Jesús, conoce nuestros corazones y no deja de bendecirnos y protegernos.

Nuestro Arzobispo ofreció especialmente la Eucaristía por el fin de la pandemia, la curación de los contagiados y de los enfermos. Le pidió a la Virgen que Ella lleve a la gloria del Cielo a los fallecidos y dé consuelo a sus afligidas familias. También le pidió a “La Mechita” que en estos difíciles momentos mire con amor a nuestra Patria, hoy marcada no sólo por el dolor de la pandemia, sino por una fuerte crisis moral y económica, esta última que ha traído como dolorosa consecuencia que millones de peruanos hayan perdido sus puestos de trabajos y estén pasando pobreza y hambre.

“Santa María, querida Mechita, sabemos que Tú atiendes nuestras súplicas porque eres nuestra Madre. Tú que cuidaste a Jesús, cuida al Perú, y sana con tu amor maternal a nuestra Patria herida hoy por la enfermedad, la corrupción, la desunión y la pobreza. Tú, que en tu vientre llevas el Escudo Nacional, escucha en esta hora los tristes lamentos de tus hijos peruanos, especialmente los que vivimos en Piura, Tumbes y Paita, y junto con las cadenas de nuestro pecado, rompe las de esta pandemia y las de todo pecado y mal. Tú, que has compartido con nosotros muestras alegrías y dolores como Nación, prodíganos hoy más que nunca tus cuidados y amor de Madre”, exclamó Monseñor Eguren.  

Pidamos por el fin de la pandemia

En otro momento de su homilía nuestro Arzobispo dirigiéndose a la Mechita le dijo: “Madre, tu Hijo no te niega nada de lo que le pides en favor nuestro. Tú que estas cerca de Él, ruégale y suplícale por nosotros. En esta hora de enfermedad y muerte pídele que adelante la hora de la cura y de la sanación para este flagelo. Madre de las Mercedes, bendita, siempre bendita, intercede para que nos veamos libres de los sufrimientos y de las angustias que nos oprimen. Por eso a ti acudimos, Madre de Dios y Nuestra, y buscamos refugio bajo tu protección. María, así como Tú, haznos sensibles al dolor y la necesidad de nuestros hermanos, y enséñanos el valor de servicio, es decir enséñanos a amar a nuestro prójimo con gestos concretos de solidaridad y caridad. Que nunca seamos indiferentes frente al sufrimiento del hermano que pasa cualquier tipo de necesidad y requiere de nuestra ayuda”.

Finalmente, Monseñor José Antonio nos recordó que: “La imagen de Nuestra Señora de las Mercedes que veneramos los piuranos y tumbesinos, tiene una particularidad que no tienen otras imágenes de esta devoción: La herida en el cuello de “La Mechita”, es un símbolo poderoso de que Ella comparte con nosotros, no sólo nuestras alegrías y triunfos, sino también nuestros dolores, sufrimientos, desafíos y problemas. La herida en su cuello nos habla que Ella es la Madre Dolorosa que, «junto a la Cruz lloraba mientras el Hijo pendía, cuya alma, triste y llorosa, traspasada y dolorosa, fiero cuchillo tenía». Unida de modo intenso y misterioso a la misión dolorosa de Cristo, Ella se convierte en la fiel cooperadora de su Hijo para la salvación del género humano, y así se hace capaz de comprender y acoger en su corazón traspasado, todos nuestros sufrimientos para aliviarlos trayéndonos el consuelo divino, más aún en estos tiempos de pandemia”.   

Consagración de Piura y Tumbes al Inmaculado Corazón de Nuestra Madre

Muy emotivo fue el momento en que, al finalizar la Santa Misa, nuestro Pastor se acercó a la Sagrada Imagen de “La Mechita” para depositar a sus pies un hermoso arreglo floral, como muestra del filial afecto de todos nosotros, sus hijos, y renovó ante Ella el “Acto de Consagración de Piura y Tumbes al Inmaculado Corazón de María” que se realizó en junio pasado, y tras el cual los terribles efectos de la pandemia se vienen mitigando en estas regiones.

Es importante señalar que San Juan Pablo II le dio a “La Mechita” el título de “Reina de la Fe y Estrella de la Evangelización”, ya que gracias a su guía maternal la fe llegó por Piura al Perú entero en 1532, y por eso somos una nación cristiana y católica, y profundamente maternal.

Piura y Tumbes vivieron virtualmente celebraciones en Honor a “La Mechita”

El amor y devoción a nuestra Madre de las Mercedes, se ha incrementado aún más en estos tiempos de sufrimiento y dolor. Por ello, durante todo el mes de septiembre, múltiples han sido las actividades que se han realizado para celebrar a nuestra Patrona, por ejemplo, la Novena Virtual que se realizó desde el 14 al 23 de septiembre en su Honor, a la que se han unido una gran cantidad de familias. Asimismo, los jóvenes no quisieron dejar de hacerse presentes, como cada año, y por eso prepararon una hermosa peregrinación virtual, que a lo largo de dos semanas ha reunido a la juventud de nuestra Arquidiócesis, del Perú y de muchas partes del mundo, que ha podido ponerse a los pies de la Virgen.

ACTO DE CONSAGRACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LAS MERCEDES DE PAITA

Inspirado en San Juan Pablo II, quien la proclamara Reina de la Fe y Estrella de la Evangelización

Oh Madre de las Mercedes, Madre de los Piuranos y Tumbesinos, tú que conoces todos nuestros sufrimientos y esperanzas, tú que como Madre conoces las luchas entre el bien y el mal, entre la luz y la oscuridad, que afligen al mundo moderno, acepta la súplica que dirigimos a tu Corazón movidos por el Espíritu Santo. Abraza con tu amor de Madre y Sierva del Señor, este nuestro mundo humano y nuestra Arquidiócesis que te confiamos y consagramos, llenos de inquietud por el destino terrenal y eterno de los hombres y mujeres de Piura, Tumbes y Paita.

Aquí estamos, ante ti querida Mechita, ante tu hermosa mirada, deseando, junto con todos los Piuranos, Tumbesinos y Paiteños, unirnos a la consagración que, por amor a nosotros, tu Hijo hizo al Padre: “Y por ellos me santifico a mí mismo, para que ellos también sean santificados en la verdad” (Juan 17,19). Queremos unirnos a nuestro Redentor, en esta consagración por los enfermos y los que sufren a raíz de esta pandemia, que, en su Sagrado Corazón, tiene el poder de sanar y aliviar todo desconsuelo. Que el poder de esta consagración dure para siempre y venza todo mal que el espíritu de las tinieblas es capaz de despertar en el corazón del hombre.

¡Seas bendita por encima de todas las criaturas, tú, la Sierva del Señor, que obedeciste plenamente a la llamada divina! ¡Te saludamos a ti, que estás completamente unida a la consagración redentora de tu Hijo! ¡Reina de la Fe y Estrella de la Evangelización!, ilumina al Pueblo de Dios, en el camino de la fe, la esperanza y el amor.

Oh Madre amorosa te encomendamos esta consagración de todos nosotros, tus hijos, depositándola en tu corazón maternal. ¡Oh, tierna Madre de las Mercedes! ¡Ayúdanos a vencer los dolores de esta pandemia, que ha golpeado nuestros corazones, y cuyos efectos pesan en nuestras almas!

De todos los males que afligen a Piura, Tumbes y Paita,
Líbranos, Señora.

De las enfermedades y de esta pandemia que vivimos,
Líbranos, Señora.

Del miedo y de la angustia,
Líbranos, Señora.

De la incredulidad y de la desesperación,
Líbranos, Señora.

De la dureza de corazón y de la incapacidad de amar,
Líbranos, Señora.

Del hambre, de la escasez y del egoísmo,
Líbranos, Señora

Mira a los enfermos y moribundos, oprimidos por la soledad,
Consuélanos, Señora.

Mira a los médicos, enfermeros y enfermeras, a los operadores sanitarios, a los sacerdotes, y a tus hijos de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, extenuados por el cansancio.
Consuélanos, Señora.

Mira a los gobernantes de nuestro País y de nuestra Región que cargan con el peso de las decisiones,
Consuélanos, Señora.

Acoge Oh Madre de Cristo este grito lleno del sufrimiento de todos tus hijos. Ayúdanos con el poder del Espíritu Santo a vencer todo pecado: el pecado personal y el “pecado del mundo”. Que se revele una vez más en nuestra historia, el infinito poder salvífico de la Redención: ¡El poder del Amor Misericordioso! ¡Que este poder detenga el mal! ¡Que transforme las conciencias y los corazones! ¡Madre de las Mercedes, rompe las cadenas que nos oprimen y revela a todos la luz de la esperanza! Amén.

Puede descargar el PDF conteniendo el Acto de Consagración a Nuestra Señora de las Mercedes de Paita desde AQUÍ

Puede ver el video de la Santa Misa presidida por nuestro Arzobispo en la Solemnidad de Nuestra Señora de las Mercedes, que fue transmitida en vivo AQUÍ

jueves 24 septiembre, 2020