“LA ESCUELA ES EL COMPLEMENTO DE LA FAMILIA”

Arzobispo visitó Colegio Parroquial San Pedro Chanel en Sullana y sostuvo encuentro con alumnos, profesores y bendijo nuevo techo

18 de julio de 2019 (Oficina de Prensa).- Nuestro Arzobispo Metropolitano Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., presidente del Consorcio Arquidiocesano de Colegios Parroquiales de Piura, visitó el Colegio San Pedro Chanel de Sullana donde fue recibido por el R.P. Roland Castro Juárez, promotor del plantel, el R.P. Jorge Olaya, Capellán del Colegio y el Dr. Julio Kcomt Otero, Director de esta Institución Educativa Parroquial, quienes lo recibieron en nombre de toda la comunidad educativa.

Los estudiantes del tercero, cuarto y quinto de secundaria le dieron una cordial bienvenida en medio de un vistoso bosque de banderas, ellos estuvieron acompañados de la plana docente, personal administrativo y de servicios del colegio. El alumno Brigadier General Cristian Huamán dirigió unas palabras de bienvenida y agradecimiento a nuestro Arzobispo por la visita.

Agradecido, Monseñor Eguren les dijo a los estudiantes: “Queridos jóvenes, me alegra muchísimo poder visitarles nuevamente para encontrarme con ustedes y sus profesores, y para poder bendecir este nuevo techo que cubre ahora uno de sus patios principales de recreo. Estamos en el mes patrio y cuando llegaba aquí observé estas lindas banderas que adornan todo el plantel. Quiero recordarles que así como Dios es el principio y el fundamento de nuestras vidas, el ser humano debe afirmar también a su Patria. Debemos hacerlo porque este es el lugar en el que el Señor nos ha puesto, un país que ha nacido a la luz del anuncio del evangelio, con una gran riqueza, cultura, tradiciones y raíces profundamente cristianas. Dios nos ha puesto aquí para vivir nuestra fe y desde ella comprometernos con esa realidad que llamamos Perú, para hacer de éste un país más justo y reconciliado que sea anticipo del Reino de los cielos y en donde podamos vivir la tan ansiada Civilización del Amor. Para lograr esto ustedes jóvenes juegan un papel importantísimo, están llamados a ser profetas, a anunciar y aportar esa energía necesaria para construir un futuro digno de la persona humana. Pero esa profecía no se puede vivir sin tener como referencia a los adultos y en especial a los ancianos. Ellos aportan las raíces, la historia, las tradiciones, la conciencia que necesitamos para saber de dónde venimos y a dónde vamos. Aporten un cambio al país, hagan realidad los sueños de nuestros próceres, héroes y grandes santos, que le han dado a nuestra bandera esos hermosos colores, rojo como la sangre de nuestros héroes y blanco como la santidad de nuestros santos. Sean una juventud en Cristo. Sólo así serán esperanza para nuestro país. Sientan siempre satisfacción de ser peruanos, porque como nos los recordó el Santo Padre durante su visita de enero del año pasado, el Perú es una tierra ensantada que tiene muchos motivos para tener esperanza”.

Concluida esta primer parte, Monseñor Eguren se reunió con todos los profesores con quienes dialogó y reflexionó en torno a la importante labor que realizan como educadores, agradeciéndoles por todo el esfuerzo, el empeño y la entrega que realizan cada día. Dirigiéndose a ellos les dijo: “Queridos maestros, la escuela es el complemento de la familia y por ello jamás van contrapuestas. Es en la escuela donde junto con la familia, se educa y se desarrolla el sentido de lo verdadero, del bien y de lo bello, estos elementos juntos nos hacen crecer y nos ayudan a amar la vida incluso en medio de los problemas”.

En otro momento de su diálogo nuestro Pastor dijo: “La escuela cristiana no debe limitarse a una educación académica calificada sino que también está hecha de relaciones humanas. Los niños y jóvenes esperan aprender de ustedes  relaciones de acogida, amor  y bondad. La escuela se convierte así en un camino que hace crecer las tres lenguas que toda persona madura debe saber hablar: la lengua de la mente, la lengua del corazón y la lengua de las manos, es decir, pensar en aquello que uno siente y hace; sentir bien aquello que se piensa y hace; y hacer bien aquello que se piensa y siente”.

“Finalmente, recuerden que la educación exige una gran dosis de paciencia. Todo maestro cristiano debe ser para sus alumnos un verdadero ejemplo y testimonio de humanidad madura y equilibrada, ser testigo de vida cristiana, punto de referencia y fuente de inspiración. Y sobre todo, amen a todos sus alumnos sin distinción, pero con mayor intensidad a aquellos que podrían ser considerados los más difíciles. Dialoguen con los padres de familia y ayuden a la unidad familiar”, concluyó nuestro Pastor.

jueves 18 julio, 2019