LA CRUZ ES EL MADERO DE LA VIDA

Arzobispo celebra los 99 años de la Parroquia de la Santísima Cruz del Norte

15 de septiembre de 2017 (Oficina de Prensa).- En la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, la Parroquia “Santísima Cruz del Norte” en nuestra ciudad celebró un aniversario más de su creación y el inicio de su Año Jubilar con ocasión de los 100 años de su fundación. La Santa Misa de fiesta fue presidida por Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura, y contó con la participación de un gran número de fieles de la comunidad parroquial, los miembros del consejo pastoral, así como los integrantes de las diferentes hermandades, sociedades y cofradías que forman parte de la parroquia. La Eucaristía fue concelebrada por el R.P. Rómulo Gibaja Delgado, párroco del lugar.

Al inicio de su homilía nuestro Pastor felicitó a los feligreses por el aniversario parroquial y reflexionó sobre el sentido de la Cruz en nuestra vidas: “En primer lugar quiero felicitar a esta histórica y tradicional Parroquia de la Santísima Cruz del Norte por cumplir hoy 99 años de su creación y animarlos a que preparen la celebración de su centenario con un nutrido programa de actividades, sobre todo evangelizadoras y misioneras, que lleven a todos, pero especialmente a los más alejados, a los descartados, a los bautizados que han olvidado el don de su bautismo y a todos los que sufren, la buena noticia que Jesucristo crucificado los ama, con un amor misericordioso dispuesto siempre a perdonar, a consolar, y que no se ha olvidado de ellos. Queridos hermanos, preparen con ilusión evangelizadora su año jubilar”.

“La Cruz y el Crucificado en ella, tienen muchas lecciones que darnos. Por eso la Cruz es el madero de la vida. La primera enseñanza que ella nos da es que en la Cruz hemos sido rescatados, redimidos, salvados, reconciliados. La Cruz nos manifiesta el alto precio que Jesucristo el Hijo de Dios y de María Santísima, ha tenido que pagar por nuestros pecados para así abrirnos el camino a la libertad, a la felicidad y a la salvación. Por ello contemplemos con gratitud la Cruz, agradezcámosle al Señor el amor hasta el extremo que en ella nos ha mostrado, y hagamos el firme propósito de no volver a pecar más y de cooperar activamente con la gracia para ser santos”.   

“Otra lección que nos deja la Cruz -continuó Monseñor Eguren- es que ella está formada por dos maderos que se entrelazan cordialmente. El vertical nos recuerda la dimensión trascendente de nuestra vida: de Dios venimos y hacia Él nos dirigimos, y Cristo Jesús es el camino para la bienaventuranza eterna. El madero vertical de la Cruz nos recuerda que el hambre de felicidad y de sentido que tiene nuestro corazón es hambre y nostalgia de Dios, sed de infinito, y que el Señor Jesús es la única fuente capaz de saciar esa hambre y esa nostalgia que de Dios tiene nuestro corazón. De otro lado el madero horizontal nos recuerda que nuestra vidas también apuntan al encuentro fraterno, a la solidaridad con los hermanos, y que como Cristo crucificado estamos llamados a amar a los demás, porque la persona humana sólo encuentra su propia plenitud a través de la entrega sincera de sí misma a los demás”.

“Asimismo la Cruz es la señal de los cristianos y por ello el Crucifijo nunca debe faltar en nuestros hogares. Les pido a todas las familias presentes que entronicen una Cruz en sus casas en un lugar especial, para que así cada día la familia cristiana al venerar el Crucifijo pueda recordar diariamente dos lecciones: la primera que el amor de Cristo está siempre con nosotros, que nunca nos abandona, y que por tanto no hay lugar para la tristeza y la desesperación sino todo lo contrario a la esperanza y a la alegría sobre todo en los momentos de dolor y de prueba. La segunda: al mirar el Crucifijo todos los días, la familia cristiana comprenderá cada vez más y más el horizonte del amor que está llamada a vivir, es decir que los esposos y los hijos están llamados a amarse con el mismo grado de fidelidad y donación hasta el extremo de Cristo en la Cruz”, acotó nuestro Arzobispo.

Finalmente Monseñor Eguren exhortó a los presentes a que, a ejemplo de la Santísima Virgen, seamos siempre fieles a Jesús en todo momento: “No podemos concluir esta homilía sin recordar que al pie de la Cruz de Jesús está Santa María. La Virgen al pie de la Cruz nos recuerda que como cristianos estamos llamados a ser fieles a Jesús tanto en la alegría como en el dolor, en las buenas y en las malas. Es fácil estar al lado del Señor en los momentos de gloria y exaltación, pero qué difícil es estarlo en los momentos de dolor y persecución. María al pie de la Cruz nos enseña a tener el coraje de estar al lado de Jesús en todo momento y a jamás abandonarlo. A dar testimonio de Él aun cuando ello pueda traernos dolor, persecución, calumnia, difamación o insulto. Que la Madre Dolorosa nos enseñe tener una fe fuerte, una esperanza invicta y una ardiente caridad como la suya cuando la sombra de la prueba y del dolor asomen sobre nuestra vida cristiana”.

viernes 15 septiembre, 2017