JUBILEO DE PROFESIÓN EN EL MONASTERIO DEL SAGRADO CORAZÓN DE SECHURA

50 AÑOS DE VIDA CONSAGRADA Y MONÁSTICA DE LA REVERENDA MADRE MARÍA NICOLA WILKINSON MURPHY

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IMG_453112 de mayo de 2015 (Oficina de Prensa).- El pasado sábado, la comunidad de Adoradoras Benedictinas del Sagrado Corazón de Jesús de Montmartre festejó las bodas de oro de la Madre Nicola Wilkinson Murphy O.S.B., en una Misa presidida por nuestro Arzobispo Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., y concelebrada por el R.P. José Chero y el R.P. Gabriel Chunga. Estuvieron presentes todas las hermanas de la comunidad acompañadas de gran número de fieles entre los que se encontraban el señor Armando Arévalo, Alcalde de Sechura y su esposa.

IMG_4541Durante su homilía, nuestro Pastor le dijo a Madre Nicola: “Gracias por tu fidelidad de tantos años al Señor y a la Iglesia. Gracias por tu generoso amor a Piura que te llevó a dejar tu tierra natal Inglaterra y venir a establecerte en este rincón tan querido de nuestra Arquidiócesis que es Sechura. Gracias por tu vida humilde y escondida. A través de la oración has buscado incesantemente el rostro de Cristo y lo has encontrado; y por tus sacrificios y mortificaciones has atraído sobre nuestras vidas la misericordia del Señor”.

IMG_4577En otro pasaje de su homilía Monseñor dijo: “La vocación de Madre Nicola nace en el seno de su familia profundamente cristiana. Nace de la devoción de su padre Frederick William por el Santísimo Sacramento del Altar y de la su Madre Ellen por la Santísima Virgen María. En ese hogar, cenáculo de fe y de amor, comenzó Nicola a descubrir que el Señor la llamaba a ser religiosa en la Congregación de las Madres Benedictinas Adoradoras del Sagrado Corazón de Jesús. Cuánto bien hace en la vida de los hijos, las familias auténticamente cristianas. Las vocaciones surgen de los hogares de fe”.

IMG_4492Al concluir su homilía nuestro Arzobispo expresó: “Cuando Madre Nicola ingresó para quedarse en el Convento dijo que fue el día más feliz de su vida. Era un 31 de diciembre, un día de crudo invierno particularmente frío. Pero las Madres y Hermanas en ese bello convento, relata ella, eran tan sencillas y pobres, y estaban tan llenas de amor a Dios y de deseos por la salvación de las almas que ahí no había frío sino ardor y calor. Mi deseo es que en este convento de Sechura se viva este mismo amor, porque los Monasterios son como esos grandes bosques que dan ese oxígeno puro del amor de Dios que tanto necesita el mundo de hoy”.

miércoles 13 mayo, 2015