“INTENSIFIQUEMOS EL REZO DEL ROSARIO EN LAS FAMILIAS”

Arzobispo de Piura preside Santa Misa en la Fiesta de Nuestra Señora del Rosario

13 de octubre de 2016 (Oficina de Prensa).- Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura, presidió la Santa Misa por un aniversario más de la Parroquia “Nuestra Señora del Rosario” del Distrito 26 de Octubre, así como por el 50° Aniversario del Colegio Parroquial del mismo nombre. La Eucaristía fue concelebrada por el P. Martín Chero Nieves, Párroco del  lugar y varios sacerdotes invitados. Participaron los miembros del concejo pastoral, los grupos parroquiales y movimientos eclesiales. Estuvieron también presentes la Sra. Cecilia Vargas Saavedra, Directora del Colegio Parroquial, junto a los alumnos, personal docente y administrativo de la Institución Educativa.

Durante su homilía nuestro Arzobispo exhortó a las familias y especialmente a los jóvenes, a hacer del rezo del Rosario una especial demostración de su filial afecto a la Virgen y su amor por el Señor: “El Santo Rosario es una hermosa devoción que a lo largo de los siglos no ha perdido vigencia ni ha pasado de moda. Es una oración cristológica que nos ayuda a centrar nuestra mirada y nuestro corazón en Cristo por medio de María. Además de la Eucaristía dominical, el Rosario pone a Jesús, por medio de María, en medio del hogar. De ahí la gran importancia de no perder esta hermosa devoción, sino más bien intensificar el rezo del Rosario en las familias. Es María quien nos enseña a conocer, amar y seguir a su Hijo Jesús, pues a lo largo de la semana vamos meditando en compañía de la Virgen los misterios de gozo, luz, dolor y gloria de la vida de nuestro Señor Jesucristo. El Rosario ayudará a cada familia a centrar su vida en Cristo, y siendo el Señor el centro del hogar, el amor reinará entre todos sus miembros y los mantendrá unidos. Porque familia que reza unida, permanece unida: los esposos unidos en el mutuo amor, los padres dedicados a la educación de sus hijos, los hijos en el respeto y amor obediente a sus padres”.

“Queridos jóvenes – continuó diciendo nuestro Pastor – como lo dijo el Papa San Juan Pablo II: tengan el coraje de tomar el Rosario en sus manos y de rezarlo con confianza. Se necesita mucha madurez y fortaleza espiritual para rezar el Rosario. Y tienes que rezar el Rosario porque tu Madre del cielo te lo pide, y un hijo demuestra su amor a la madre haciendo lo que ella le pide. Recen el Rosario como arma poderosa para hacer frente a las tentaciones del mundo, y para poder perseverar en el camino del bien, del amor y de la pureza al cual el Señor los llama. Porque el Rosario nos ayuda en la lucha contra el mal y el maligno. Es un “dique” poderoso que la Virgen nos ha dado, un muro de contención frente al mal, pero también fuente que atrae la gracia de Dios y nos ayuda a obrar el bien”.

“Que en esta querida Parroquia, bajo la protección y guía de Nuestra Señora del Rosario, todas las familias y los jóvenes recen constantemente esta oración tan hermosa. Y los invito a rezar de manera especial por la ansiada reconstrucción moral y material de nuestra querida Piura y por la próxima visita del Papa Francisco al Perú”, concluyó Monseñor Eguren.

Recordemos que la Santa Iglesia recibió el Rosario en su forma actual en el año 1214 de una forma milagrosa: la Virgen se apareció a Santo Domingo de Guzmán y se lo entregó como un arma poderosa para la conversión de los herejes y otros pecadores de esos tiempos. Además, le encomendó la tarea de propagar su devoción. Esta cobró fuerza en la cristiandad tras la Batalla de Lepanto en 1571 contra los musulmanes que preparaban la invasión de la Europa cristiana. Antes del combate las tropas cristianas rezaron devotamente el Santo Rosario para vencer a un enemigo superior en número y buques de guerra. La batalla de Lepanto duró muchas horas pero, al final, los cristianos resultaron victoriosos. Como agradecimiento a la Virgen María, el Papa Pío V instituyó la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias y agregó a las Letanías de la Santísima Virgen el título de “Auxilio de los Cristianos”. Más adelante, el Papa Gregorio III cambió el nombre de la fiesta a la de Nuestra Señora del Rosario, que se celebra actualmente el 7 de octubre.

 

viernes 13 octubre, 2017