HOMENAJE A LAS FUERZAS ARMADAS Y POLICÍA NACIONAL TRAS SU ABNEGADA LABOR DURANTE LA EMERGENCIA

Palabras del Señor Arzobispo Metropolitano de Piura
durante la Misa por el Cumpleaños
del General de División Oscar de Jesús Reto Otero

Nos reunimos esta mañana en la Basílica Catedral de Piura para ofrecer la Santa Misa por el General de División E.P., Oscar de Jesús Reto Otero, Comandante General de la I División de Ejército y Comandante General del Comando Operacional del Norte, con ocasión de celebrar un año más de vida que el Altísimo le concede. Pedimos en esta Misa por su salud e intenciones, por su bienestar y el de toda su familia.

Estamos en plena celebración de la gran fiesta de la Pascua, fiesta que celebra a Cristo resucitado, vencedor del pecado y de la muerte. Su gloriosa resurrección nos llena de esperanza de que el mal no tiene la última palabra, sino la última palabra la tiene Jesús, única fuente de vida verdadera. La resurrección del Señor nos ayuda a no dejarnos abatir en la desgracia, sino a sacar de ella razones de esperanza, de mutuo apoyo, y de firme voluntad de reconstruir lo perdido.

San Pablo en su carta a los Corintios afirma: “Si un miembro es honrado, todos los miembros son horados con él” (1 Cor 12, 26). Por tanto quisiera en esta Eucaristía, y a través del General Reto, rendir sentido homenaje a nuestro glorioso Ejército Peruano, a nuestra Fuerza Aérea, a nuestra Marina de Guerra y a nuestra Policía Nacional, por su abnegado y ejemplar desempeño durante la reciente emergencia que ha vivido nuestra Patria y en particular nuestra Región Piura. A lo largo de ella no sólo han demostrado su alto grado de preparación y capacidad profesional sino lo más importante su profundo amor por el Perú y por los peruanos, su gran espíritu de sacrificio y de servicio a la Patria.

En estas semanas, hemos visto a nuestros soldados, aviadores, marinos y policías, cumplir riesgosas pero a la vez exitosas misiones de rescate, de alimentación, de sanidad, de transporte, de limpieza, y de seguridad, con un grado de altruismo y de nobleza, sólo explicable por el amor de sus integrantes a la Nación y a sus compatriotas, especialmente a los más pobres y humildes. He sido testigo de excepción de que para los miembros de nuestras Fuerzas Armadas y Policía Nacional, no había horarios en los momentos más críticos cuando el desastre natural de las lluvias e inundaciones nos golpearon.

Oficiales, personal subalterno y de tropa, unidos como una sola fuerza, desde tierra, aire y mar, con escasas horas de sueño y muchas veces con solo un sencillo desayuno, trabajaban sin desmayo, rescatando, transportando, curando y alimentando a nuestros hermanos damnificados. Por todo ello les estamos eternamente agradecidos y les rendimos nuestro homenaje. Las medallas de nuestra parte se las ponemos en el corazón.      

Recientemente me decía un oficial de las Fuerzas Armadas: “Dios y nosotros tenemos algo en común: Sólo se acuerdan de nosotros en la necesidad”. Y es verdad. Uno de los grandes defectos que tenemos los peruanos es ser poco agradecidos. Yo sé que a ustedes les basta la satisfacción del deber cumplido, pero esta mañana y en nombre de los miles de piuranos y tumbesinos, y a través del General Reto, les decimos a todos: ¡Gracias! Sepan que los tenemos siempre presentes en nuestras oraciones y que nos comprometemos a apoyarlos en todo lo que fuere necesario.

El pasado sábado 22 de abril, se cumplieron veinte años de la histórica y exitosa operación Chavín de Huántar que devolvió al Perú su dignidad y la esperanza en una vida pacífica libre del flagelo del terrorismo. Desde aquí nuestro homenaje a los comandos recientemente proclamados por el Congreso de la República y el Gobierno Nacional como “Héroes de la Democracia”.

Considero que este aniversario así como el abnegado y esforzado accionar de nuestras Fuerzas Armadas y Policía Nacional durante el “Fenómeno del Niño Costero”, tiene que ser una ocasión privilegiada para restaurar de manera definitiva la unidad del pueblo peruano con sus Fuerzas Armadas. Ustedes junto con la Policía Nacional, forman parte de la gran familia peruana. Ya es hora de rechazar para siempre esa maligna estrategia de separarlos y enfrentarlos al resto del Perú.  

Finalmente Chavín de Huántar y el accionar de nuestras Fuerzas Armadas y Policía Nacional durante las últimas semanas nos debe de dejar una gran lección para aprender: Cuando los peruanos con y sin uniforme nos unimos, somos capaces de cosas grandes. No hay adversidad que no podamos vencer ni meta de gloria que no podamos alcanzar. Pero eso sí, esa unidad, que nos hace ser una sola fuerza, debe darse en nuestra fe cristiana que está en el sustrato de lo que llamamos “peruanidad”. Nuestra fe es parte constitutiva de nuestro ser e identidad como nación. Sin ella, no podemos entender nuestro presente y sin ella no podemos proyectarnos con confianza al futuro. Por ello no nos resultó extraño ver persignarse y rezar antes de salir a cumplir con su deber tanto a los comandos Chavín de Huántar hace veinte años, como hoy a nuestros soldados, aviadores, marinos y policías durante los días de la emergencia en el Norte del Perú.

Que Nuestra Señora de las Mercedes, Patrona de Piura y de nuestras Fuerzas Armadas los bendiga siempre, y los cuide y proteja con su manto maternal. A Ella los consagro. Amén.

San Miguel de Piura, 26 de abril de 2017.

miércoles 26 abril, 2017