FUE ERIGIDO CANÓNICAMENTE EL MONASTERIO “SANTA TERESITA DEL NIÑO JESUS” DE LAS MADRES CARMELITAS DESCALZAS DE PIURA

05 de septiembre de 2017 (Oficina de Prensa).- Con gran alegría, en la Fiesta del Apóstol San Bartolomé, día en que se conmemora la fecha de fundación del primer Carmelo reformado por Santa Teresa de Jesús, nuestro Arzobispo Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., presidió la Santa Misa al ser erigido de manera definitiva el Monasterio “Santa Teresita del Niño Jesús” de las Madres Carmelitas Descalzas en nuestra ciudad. Concelebraron la Eucaristía Mons. Eduardo Chávez Sánchez y Mons. Enrique Glennie Grau, quienes tuvieron a su cargo las conferencias durante el II Congreso Internacional Mariano, el R.P. Ángel Zapata Bances O.C.D., Asesor de la Asociación “Nuestra Señora del Carmen” de Monasterios de Carmelitas Descalzas del Perú, el R.P. Santiago Villarino Matellán, Capellán del Monasterio. También estuvieron presentes la Madre María de Jesús, Fundadora del Monasterio de Piura y actual Vicaria del Monasterio “San José” de Cañete, la Madre Antonia del Espíritu Santo, Priora del Monasterio “San José y Santa Teresita” de Cajamarca, la Madre Juana Teresa de la Cruz, Priora del Monasterio “Santa Teresa” de Ayacucho y la Madre Elena de la Reina del Carmelo, de las Madres Carmelitas Nazarenas quienes llegaron expresamente para esta ocasión, así como familiares y amigos, cooperadores y bienhechores de la Orden del Carmen en Piura.

Durante su homilía nuestro Pastor se refirió a la importancia de este Monasterio y de la presencia de las Madres Carmelitas Descalzas en nuestra Arquidiócesis: “La fundación de cada Monasterio tiene una historia, la historia de su santidad, de sus vocaciones, de tantas cosas buenas que Dios realiza en el corazón de estas hermanas y a través de ellas en nuestras vidas. Ellas son como un pararrayos que con su oración y sus sacrificios atraen cantidades de gracias divinas sobre nosotros. Un Monasterio es un pulmón que refresca a la Iglesia, trayendo el aire puro del amor y la gracia de Dios, la fragancia de la santidad que se va desperdigando por todos lados, gracias a esta vida oculta y sencilla con el amado Jesús. Como lo dijo San Juan Pablo II, la vitalidad, la madurez y la fecundidad de una Iglesia particular depende en gran parte de su vida contemplativa, ya que una Iglesia particular que no crezca en ello no podrá ser plenamente perfecta, no tendrá raíces profundas, ni podrá aspirar a un crecimiento en santidad ni en apostolado”.

En otro momento Monseñor Eguren, dirigiéndose a las Madres Carmelitas Descalzas de este Monasterio, les dijo: “El gran rasgo de la vida de una Carmelita es labrar una intimidad con Dios, para lo cual es muy importante la ascética, que consiste en desasirse del apego a las criaturas para poder entrar en lo más profundo de nuestro ser, encontrando ahí esa presencia de la Trinidad en nuestro corazón; y en ese encuentro con el misterio de Dios uno y Trino trabar una amistad maravillosa con el Padre, por el Hijo, en el Espíritu Santo. La intimidad con Dios, la vida de oración y encuentro con el Señor, enamorarse permanentemente de Jesús, es la columna vertebral de la vida de una Carmelita. Queridas hijas, al Carmelo se viene a orar y a sacrificarse. Su amor a Jesús tiene que ser un amor a Cristo Crucificado, como Santa Teresita lo decía: «con Cristo en la cruz una carmelita se inmola por la salvación de las almas, por la santidad de los sacerdotes». Y además ustedes tienen a la Virgen del Carmen como su gran patrona. Tener a la Madre de Dios como la Reina de su Orden y su vida religiosa es algo maravilloso, porque es María el mejor modelo de una vida de inmolación total y de una intimidad profunda con Dios”.

Al finalizar la Eucaristía, Monseñor Eguren participó junto a las religiosas capitulares de este Carmelo en la elección de la Priora del Monasterio “Santa Teresita del Niño Jesús”. La ceremonia se realizó después de la lectura de las Constituciones de las Madres Carmelitas, siendo elegida Priora la Madre María Guadalupe del Niño Jesús.

La Congregación de las Carmelitas Descalzas fue fundada por Santa Teresa de Jesús el 24 de Agosto de 1562 en Ávila. (España). Esta vocación es un don del Espíritu que las invita a una misteriosa unión con Dios, viviendo en amistad con Cristo y en intimidad con la Virgen María. La oración e inmolación se funden vivamente con un amor grande a la Iglesia y por exigencia del carisma teresiano la oración, la consagración y todas sus energías están orientadas hacia la salvación de todos los hombres. “Daría gustosa mil vidas por salvar una”, decía la Madre Fundadora, Santa Teresa de Jesús.

 

martes 5 septiembre, 2017