“FORTALÉZCANSE EN EL SEÑOR Y EN EL PODER DE SU GLORIA”

Santa Misa por el Día del Ejército

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07 de diciembre de 2016 (Oficina de Prensa).- Con ocasión de celebrarse el 192° Aniversario de la Batalla de Ayacucho y el Día del Ejército Peruano, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura presidió la Santa Misa en la Basílica Catedral de nuestra ciudad, que contó con la presencia del General de Brigada César Flores Sanguinetti, Jefe del Estado Mayor de la I División del Ejército quien estuvo acompañado de las principales autoridades políticas, civiles, militares y policiales de nuestra Región, así como por los oficiales, subalternos, personal civil y personal de tropa de nuestro Ejército Peruano. Participaron también de la ceremonia los miembros de la Benemérita Sociedad Fundadores de la Independencia, Vencedores del 2 de mayo de 1866 y Defensores Calificados de la Patria. Concelebraron la Eucaristía el R.P. Wilfredo Gonza, capellán del Ejército y el R.P. Felizardo Arrascue, capellán de la FAP.

aniversario-ejercito-15Al iniciar su homilía nuestro Pastor reflexionó en torno a la importancia de esta fecha para la historia de nuestro país: “El próximo viernes, el Perú celebrará el CXCII aniversario de la Batalla de Ayacucho, hito memorable y trascendente de nuestra historia Republicana, ya que el día 9 de diciembre de 1824, las Fuerzas Patriotas y las Realistas se enfrentaron en el que sería el último gran enfrentamiento dentro de las campañas terrestres de las guerras de independencia hispanoamericana. Ese día se selló para siempre la independencia del Perú y de toda América del Sur. Cómo no recordar esta mañana, junto con el Mariscal Antonio José de Sucre, los nombres de los valientes de Ayacucho, como los generales Agustín Gamarra, Guillermo Miller, José de La Mar y Jacinto Lara. Pero entre todos destaca por su bravura y coraje el General José María Córdoba, quien al recibir la orden de avanzar, desmontó de su caballo y con la mayor sangre fría lo mató, para demostrar a sus tropas que no quería huir. Luego, en voz alta, dio una orden que la historia ha hecho célebre: «¡Soldados, adelante, armas a discreción, paso de vencedores!»”.

aniversario-ejercito-6Monseñor Eguren agradeció también a todos los hombres y mujeres que conforman el Glorioso Ejército del Perú por su constante entrega en defensa de la paz y la soberanía de nuestra nación: “Pero también el próximo 9 de diciembre celebraremos el “Día del Ejército”. Nuestro saludo más fraterno y afectuoso a todos los hombres y mujeres que integran la familia del Ejército Peruano; a todas sus unidades, a la población joven que se encuentra actualmente prestando el Servicio Militar, así como a los licenciados y personal militar en situación de retiro. En esta Santa Misa pedimos por todos los que integran la gran familia del Ejército del Perú, pero de manera especial encomendamos, con la esperanza que nos da Cristo resucitado, a todos los soldados peruanos que entregaron sus vidas por defender el suelo patrio y se inmolaron por su pueblo con la esperanza de un Perú, grande, libre y pacificado. El Himno del Ejército reza y canta:

El Ejército unido a la historia

Por fecunda y viril tradición,

Se corona con lauros de gloria

Al forjar una libre nación.

aniversario-ejercito-13“Y es verdad, la historia del Perú no podría comprenderse plenamente sin su Ejército. El Ejército del Perú está íntimamente unido a nuestra historia como Nación. Ahí están para demostrarlo, Junín, Ayacucho, Dos de Mayo, y la infausta Guerra del Pacífico, de donde brota luminoso junto con Grau, don Francisco Bolognesi Cervantes, ínclito Patrono de nuestro Ejército, cuyo bicentenario de nacimiento nos aprestamos a celebrar el próximo año. También están como testigos de esta unión del Ejército con nuestra historia, la Pedrera, Zarumilla, Falso Paquisha y el Cenepa; la lucha contra la subversión, y actualmente la lucha contra los remanentes del terrorismo unidos con el narcotráfico en el VRAEM. Pero la labor de nuestro Ejército, junto con el de nuestras Fuerzas Armadas y Policía Nacional, se proyecta más allá, en otra “guerra” que hay que vencer, hoy muy importante y decisiva para el Perú: la lucha contra la pobreza y la desigualdad. Ahí están como testimonio de ello las innumerables acciones cívicas y de proyección social que realiza el Ejército del Perú en todo el país, especialmente ahí donde nadie quiere invertir y trabajar. Lo hemos visto en su trabajo extinguiendo los recientes fuegos forestales en diferentes regiones de nuestro país. La presencia y accionar del Ejército en nuestra vida nacional, nos recuerda lo que Jorge Basadre tantas veces enseñó para que nunca perdamos la esperanza frente a las posibilidades de una Patria grande y fraterna: “El Perú es más grande que sus problemas”, acotó nuestro Arzobispo.

aniversario-ejercito-7Finalmente Monseñor Eguren exhortó a los militares presentes a que, bajo la protección de Nuestra Señora de las Mercedes, hagan realidad en sus vidas los sublimes ideales que marcan el horizonte de todo buen soldado: “A la Virgen de las Mercedes Patrona de las Fuerzas Armadas y por tanto de nuestro Ejército, le pido hoy que los cubra con su manto maternal, bendiga a sus familias y sobre todo les ayude en su misión para que sean siempre y en todo momento los dignos herederos de la gloria del Héroe de Arica y Patrono de nuestro Ejército, el Coronel Francisco Bolognesi Cervantes, y de esta manera siempre honren el uniforme verde que visten, realizando en sus vidas los sublimes ideales de “Deber, Honor y Patria. Sí, “Deber, Honor y Patria”. Estas tres palabras sagradas que marcan el horizonte de vida y dan sustento, a todo lo que un soldado está llamado a ser y debe llegar a ser: persona de coraje y valor, de veracidad y honestidad, de disciplina y compañerismo, de sacrificio y entrega, que nunca busca el interés personal sino el de la Patria a la que ama y sirve con la entrega generosa de su vida. Mi llamado, en esta hora de nuestra historia a que los miembros de nuestro Ejército sean íntegros, intachables, incorruptibles, e irreprochables en su conducta, a que defiendan al Perú y a sus intereses vitales, a que sean fieles defensores de todos los peruanos, de sus derechos fundamentales y guardianes de la Peruanidad. Para ello sean cristianos de verdad, personas de profunda vida de fe y oración, que siguen decididamente a Cristo. La vida cristiana eleva y fecunda las virtudes propias de la vida castrense. Con San Pablo les digo: “Fortalézcanse en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vístanse de toda la armadura de Dios, para que puedan estar firmes contra las asechanzas del diablo…Tomen la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estén pues firmes, ceñidos sus lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomen el escudo de la fe, con que puedan apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomen el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu” (Ef 6, 10-18)”.

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miércoles 7 diciembre, 2016