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Solemnidad de San Pedro y San Pablo

30 de junio de 2019 (Oficina de prensa).- En un clima de profundo recogimiento, los fieles piuranos se reunieron en la Basílica Catedral de nuestra ciudad para dar gracias a Dios por los favores recibidos y participar de la Santa Misa con ocasión de la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, dos extraordinarias columnas de la Iglesia católica, ejemplos de amor y fidelidad a Cristo y a la Iglesia. La Eucaristía fue presidida por nuestro Arzobispo Metropolitano Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V.

Al iniciar su homilía nuestro Pastor puso en relieve las figuras de estos santos apóstoles y explicó la importancia de celebrar esta fecha: “San Pedro fue el primero de los apóstoles en confesar la fe en Cristo. Efectivamente esto es lo que nos muestra la escena evangélica de hoy: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo» (Ver Mt 16, 13-19). Ante ello Jesús le hace tomar conciencia que su confesión no ha sido una mera respuesta humana sino un don divino: «Dichoso tú, Simón, porque esto te lo ha revelado mi Padre». De este diálogo de Jesús con Simón Pedro podemos sacar algunas conclusiones para nuestra vida cristiana. La primera: ser conscientes de que nuestra fe en un don de Dios. No es producto de una conclusión lógica. Es algo mucho más profundo y elevado. Es un don de Dios porque es confesar a Jesús como al Hijo de Dios, como a Aquel que tenía que venir al mundo a salvarnos. ¿Somos conscientes que nuestra fe en Cristo es un don? ¿Damos gracias a Dios por tener fe? ¿Pedimos en nuestra oración al Señor que nos la cuide y nos la haga crecer como hacían los apóstoles: «Señor yo creo, pero aumenta mi poca fe»? ¿Procuramos hacerla crecer por medio de nuestra vida de oración, de sacramentos, de Iglesia, y de una catequesis permanente? De otro lado la segunda conclusión es sentir hoy la urgencia de «confesar a Cristo». De dar testimonio de Él como el único Salvador del mundo. ¿Confieso a Jesús sin miedos y medias tintas? ¿Le anuncio con mi palabra valiente y mi ejemplo de vida cristiana en los diversos ambientes donde vivo? No olvidemos que la fe que profesamos nos viene gracias a los Apóstoles. Por eso confesamos a la Iglesia como una, santa, católica y apostólica. La Iglesia se cimenta sobre la fe los Apóstoles, y especialmente sobre la confesión de fe de Pedro”.

“La segunda lectura de hoy (2 Tim 4, 6-8. 17-18) San Pablo aparece ante nosotros como el apóstol intrépido que ha peleado la noble pelea, que ha culminado la carrera que ha llevado el anuncio del Evangelio de tal modo que la oyera todo el mundo y que no tiene miedo de derramar su sangre con tal de confesar a Jesús. ¿Cómo a San Pablo, nos consume el ardor por anunciar a Cristo, por atraer a todos los que podamos al encuentro de vida con el Señor? ¿Estamos dispuestos a dar valiente testimonio del Señor a pesar que ello nos pueda ocasionar dolor, sufrimiento, rechazo y hasta martirio? El testimonio de ambos apóstol nos debe cuestionar y alentar. No olvidemos: Evangelizar es la obra de misericordia más importante y es el gozo y la dicha de la Iglesia, es decir de todos nosotros”.   

En el día en que se celebra también al Papa, Monseñor Eguren exhortó a los fieles católicos a rezar todos los días del año por el Santo Padre, quien es el Vicario de Cristo, aquel que hace presente a Jesús en la tierra: “Pero hoy también celebramos el Día del Papa, es decir al Pedro de hoy, al Papa Francisco. A la confesión de fe de Pedro siguió de parte de Jesús la promesa de confiarle a Pedro y a sus sucesores una misión y un poder dentro de Su Iglesia: «Te daré las llaves del Reino de Dios». El Papa es el fundamento, la piedra de la unidad de la Iglesia que Cristo fundó sobre Pedro, y en el caso de Francisco, valoramos su gran capacidad de acercarse a los corazones de las personas sin hacer distinciones. La fiesta de hoy es ocasión para renovarle al Papa, sucesor de San Pedro, nuestra adhesión, fidelidad y amor. Pastores y fieles debemos estar unidos al Papa, y nunca perder la conciencia que nuestra fe se cimenta en la solidez de la fe de Pedro y de la Iglesia, y no en las arenas movedizas de las modas, de las ideologías, y de nuevos vientos de doctrina que cambian. De otro lado nos consuela saber que la Iglesia prosigue su camino en medio de las persecuciones y consuelos de Dios y que el Señor es fiel a su promesa de que las puertas del infierno no prevalecerán sobre Ella”.

“Hoy también recordemos con afecto y gratitud la Visita del Papa Francisco al Perú hace menos de dos años, así como sus enseñanzas que nos renovaron en la esperanza y en la alegría de vivir: «Hay momentos donde pueden sentir que se quedan sin poder realizar el deseo de sus vidas, de sus sueños. Todos pasamos por situaciones así. En esos momentos donde parece que se apaga la fe no se olviden que Jesús está a su lado. ¡No se den por vencidos, no pierdan la esperanza! No se olviden de los santos que desde el cielo nos acompañan; acudan a ellos, recen y no se cansen de pedir su intercesión. Esos santos de ayer pero también de hoy: esta tierra tiene muchos, porque es una tierra ensantada. Perú es una tierra ensantada»”, concluyó nuestro Arzobispo.

domingo 30 junio, 2019