“ÉRASE UNA VEZ UNA VIDA”

Patricia Sandoval brinda su testimonio Pro Vida ante cerca de 5000 personas en Piura

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16 de noviembre de 2016 (Oficina de prensa).- A unos días de concluir el Jubileo Extraordinario de la Misericordia convocado por el Papa Francisco, hoy el Coliseo del Colegio Salesiano Don Bosco se vio colmado por cerca de cinco mil personas que se congregaron para escuchar el conmovedor testimonio sobre el drama del aborto: “Érase una vez una vida”, a cargo de la líder Pro Vida internacional Patricia Sandoval, quien por primera vez en el Perú y en Piura, compartió con todos los asistentes un esperanzador mensaje en defensa de la vida del Niño por nacer. Estuvieron presentes las máximas autoridades políticas, civiles y militares de nuestra Ciudad, así como gran número de sacerdotes, religiosas y laicos venidos de las diferentes parroquias, movimientos eclesiales, hermandades y cofradías de la Arquidiócesis.

conferencia-patricia-sandoval-jueves-20La noche se inició con una oración y las palabras de bienvenida de Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura, quien agradeció la presencia de Patricia Sandoval entre nosotros, destacando el ahínco con el que recorre el mundo entero compartiendo su testimonio sobre el drama del aborto que le tocó vivir, gracias al cual se cuentan por miles el número de personas que han desistido de abortar o que han cambiado su parecer respecto al aborto.

conferencia-patricia-sandoval-jueves-27Patricia Sandoval nació en California (EEUU) en el seno de una familia de origen mejicano que se consideraba católica, pero en la práctica vivían muy lejos del Señor, empapados de las doctrinas y formas de “espiritualidad” de la Nueva Era: “Nosotros no conocíamos a Dios, no conocíamos quién era la Virgen, no conocíamos la vida de los santos, no sabíamos rezar el rosario. En realidad, no practicábamos la fe en casa. Nosotros practicábamos la Nueva Era. Decíamos que éramos católicos, pero practicábamos la Nueva Era. Creíamos mucho en la reencarnación, en el yoga, los psíquicos. Mis hermanos y yo jugábamos a la ouija. En mi casa no había mucha bendición, la verdad”. Confundida por la falta de Dios, fue hundiéndose en su vanidad y egoísmo, aunado a la separación de sus padres y su soledad. Paso por tres abortos, luego de lo cual se deprimía cada vez más, pues caía en el síndrome post aborto. Más tarde tuvo noticia de que la clínica de Planned Parenthood de esa ciudad necesitaba una enfermera bilingüe y ella comenzó a trabajar para ellos. Por lo tanto, conoció a Planned Parenthood tanto como cliente, como trabajadora suya.

conferencia-patricia-sandoval-jueves-7Su primera sorpresa es que la formaban para mentir a las mujeres para multiplicar así el número de abortos. Cada día, como una pesadilla real, después de cada aborto, debía asegurarse que todos los miembros del descuartizado cuerpo del bebé hubieran salido del útero materno. Allí comprendió que era mentira que en los primeros meses de embarazo el bebé solo fuera “una bolsa de células”. Lo comprendió porque lo palpó con sus propias manos: “Cuando comencé a trabajar ahí descubrí una verdad muy cruda, muy real. Fui testigo de cómo engañaban a las mujeres para obtener más abortos. Al principio yo pensé que yo iba a ayudar a las mujeres, que yo iba a estar ayudando a las jóvenes. Yo estaba muy entusiasmada, muy contenta de ser parte de ellos. Pero trabajando ahí es cuando me di cuenta de la verdad: de que todo era una mentira, todo era un engaño. A mí me dijeron: «Bueno, aquí en esta clínica, está prohibido usar la palabra bebé, él o ella, mamá o papá. Lo más importante de esta clínica es no permitir nunca que la mujer mire la pantalla durante su ecografía antes del aborto». Y cuando la encargada me dice: «Patricia, tú te encargas de que ninguna chica falte a su cita de aborto. Si vieras que tienen mucho miedo, tú tienes que hacer todo lo que esté en tu poder para que ella no falte. Tú les vas a decir que tú tuviste tres abortos, y que van a estar bien, y que no es más que una vuelta de células y eso es todo, el aborto no va a durar más de cinco minutos». Al principio me quedé un poco confundida, porque dije: «No es posible que ellos me estén entrenando para ocultar algo». Pero todavía no entendía mucho. Cuando asistí al primer aborto, era de una joven de dieciséis años, su bebe tenía tres meses de gestación, pero todavía yo creía que era una bolsa de células. En mi pensamiento yo decía: «Bueno, hasta los cinco meses no es un bebé en realidad». No sé por qué tenía este pensamiento. Y cuando me tocó buscar las partes del bebé pude darme cuenta que ya tenía los brazos, las piernas, la cabeza. Ahí fue cuando dije: «Esto no es una bolsa de células, esto es un ser humano»”.

conferencia-patricia-sandoval-jueves-12Un día llegó a la clínica una joven de quince años, embarazada de gemelos. Tenía ya seis meses de embarazo e iba a abortarlos. Nunca había estado en el aborto de unos bebés en tan avanzado estado de gestación. Solo de pensarlo, Patricia se llenó de terror y huyó de la clínica. Fue en esos momentos cuando el síndrome del postaborto estalló en lo más profundo de su corazón. El peso de su conciencia se descargó sobre ella. Entró con fuerza en el mundo de las drogas y lo perdió todo en ese espiral de autodestrucción: “Rompo con Plannned Parenthood. Quedo totalmente traumada, reconociendo que yo había abortado tres veces, que maté tres veces, que yo asesine a tres hijos míos, propios, y a parte siendo cómplice, ayudando a otras mujeres a matar a sus hijos, engañándolas. Sentía mucha culpabilidad, mucho dolor y me metí muy fuerte en la droga. Pierdo todo, pierdo mi casa, pierdo mi carrera, pierdo mis estudios, pierdo mi familia, mis amigos y quedo tres años tirada totalmente, drogada en mi dolor, en las calles”.

conferencia-patricia-sandoval-jueves-28Una fuerte experiencia de Dios y la ayuda de su madre, que en esos tres años había vuelto a su fe católica, la rescataron del infierno en que vivía: “Un día, bueno, es el día en que yo sentí que había tocado fondo, porque no tenía a nadie. Literalmente, yo estaba sola en la banca de un parque llorando, y lo único que tenía era a Dios. Yo recordaba el catecismo, yo recordaba a Jesús. Recordaba que Dios era mi papá. Lo poco que recordaba de Dios, empecé a hablar con Él y lo sentí en mi corazón muy fuerte. Y cuando yo miro al cielo le digo: «Perdóname por lo que he hecho y gracias por todas las bendiciones que me has dado». Y en ese momento, empecé a llorar. Y así, en medio de mi llanto, sentí un abrazo. Y cuando yo abro mis ojos, está una jovencita de ojos azules llenos de misericordia que me dice: «Jesús te ama. Mientras que tú estabas aquí llorando sentada, yo te miraba por aquella ventana. Yo trabajo en aquel restaurante. Dios me habló y me dijo que te dijera que te amaba, que Él está contigo hasta el final de los tiempos». Entonces, esa chica me levanta de la calle y me lleva a casa. Y cuando me lleva a casa, gracias a Dios, mi mamá ya había tenido una conversión. Los tres años que yo estaba ausente, mi mamá estaba angustiada, entonces volvió a la fe católica y ella por tres años oró por mí. Iba al Santísimo, a misa, y gracias a ella yo pude sanar, y con la fe y con la ayuda de Dios, salí de las drogas y salí de todo”. “Mi madre me llevó a la confesión, mi madre me llevó a la Eucaristía. Mi madre me dijo que soy hija de Dios y que la maldad del demonio me robó mi identidad pero que mi identidad verdadera es que yo soy una princesa, hija del Rey de reyes. Gracias al descubrimiento de esa dignidad como hija de Dios, de los sacramentos y de la fe, pude salir de todo esto y pude sanar gracias a Él”. “Cuando yo hice una confesión general de todos los pecados de mi vida sentí la misericordia de Dios, que me perdonó todo gracias a su amor. Yo pude sanar, salir adelante y ser Pro Vida cuando sentí el perdón de mis hijos. Cuando pude sentir que ellos me perdonaban, que estaban orando por mí y que están bajo el cuidado de la Virgen María. Es cuando yo pude, en realidad, perdonarme a mí misma por los abortos, y tuve el valor de defender la vida”.

conferencia-patricia-sandoval-jueves-19Patricia termina su testimonio lanzando un mensaje de esperanza: “Yo quiero decirle a todas esas chicas que nunca es tarde para volver a empezar. El Señor ha tenido misericordia de mí, ha tenido misericordia de ti y no importa lo bajo que hayas caído: Dios siempre te levanta y Dios siempre te renueva, y siempre te devuelve esa dignidad que has perdido. Entonces todas esas mujeres que han abortado, sus hijos viven. Son madres todavía, y esos hijos están orando por ti, y algún día los vas a volver a ver, esto es verdad. Pero nunca es tarde para volver a empezar. Es posible, con la ayuda de Dios, transformar tu vida después de una desgracia”.

Al finalizar, Monseñor Eguren dirigió unas palabras de agradecimiento a Patricia por su valiente testimonio pro vida y la labor que realizar por todo el mundo, y le hizo entrega de un presente en nombre de todos los piuranos.

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Jueves 17 Noviembre, 2016