«EN TODO PAZ Y BIEN»

Arzobispo celebra a San Francisco de Asís en Bernal y en Piura

04 de octubre de 2019 (Oficina de Prensa).- Ante una gran cantidad de devotos del Pobre de Asís, nuestro Arzobispo Metropolitano Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., celebró su fiesta en la Parroquia de San Francisco del distrito de Bernal y en su Santuario de la ciudad de Piura, dirigido por los padres y religiosos franciscanos. En ambas Eucaristías participaron también los miembros de la tercera orden franciscana y un numeroso grupo de miembros de las hermandades de peregrinos del Señor Cautivo que se preparan estos días para ir a su encuentro a la ciudad de Ayabaca.

Mirar a Cristo crucificado, vivir la paz de Jesús y cuidar la creación

En sus homilías nuestro Arzobispo reflexionó en estos tres rasgos de la vida del Santo de Asís: “Más de 800 años han pasado desde que San Francisco vivió entre nosotros y su santidad sigue cautivándonos hoy en día y más aún mantiene toda su vigencia y actualidad. ¿Cuáles son los rasgos principales de su santidad? ¿Qué nos dice con el ejemplo de su vida? Lo primero que nos dice es que ser cristiano es tener una relación viva con la Persona de Cristo, que nos conduce a asemejarnos a Él. Francisco comienza su camino de configuración con el Señor mirando la Cruz, en particular la que está, hasta nuestros días, en la iglesia de San Damián. Ahí delante del Señor crucificado, reza, contempla, le habla a Cristo, y se deja recrear por el amor misericordioso del Señor. El Cristo de San Damián tiene los ojos abiertos, no cerrados, y de sus manos, pies y costado brotan ríos de sangre. Es un Cristo que nos habla de una muerte que es vida. Aquí comienza todo en la vida de San Francisco, por eso esta mañana le pedimos que nos enseñe a permanecer siempre con Jesús en la Cruz. Toda la fecundidad evangelizadora de nuestra vida parte de estar con Cristo y tener una relación de vida con Él, que en el caso de San Francisco lo llevará a recibir el don de los estigmas”.

Prosiguiendo con su homilía Monseñor Eguren dijo: “En segundo lugar Francisco nos enseña el valor de la paz de Cristo, que es fruto de la Pascua. La paz no es ausencia de conflicto ni un mero deseo o sentimiento vago o melifluo. San Francisco nos enseña que la paz cristiana brota de acoger y dar el amor de Cristo crucificado. La verdadera paz brota de vivir el mandamiento nuevo del amor del Señor. Cuando uno ama como Cristo no hay yugo ni carga pesada, todo se hace ligero, y lo más importante nuestra vida social se llena de armonía y unidad. Por eso hoy le pedimos a San Francisco que nos enseñe a acoger y a dar el amor de Cristo que llegó hasta el extremo de la Cruz, para que así en todo momento seamos auténticos instrumentos de paz y bien».

“Finalmente un tercer rasgo de su santidad es el amor y el cuidado por la creación. Ojo, digo creación y no madre tierra o cosmos, porque este mundo en el que vivimos refleja la belleza de Dios su creador y Él nos lo ha confiado para que lo usemos y cuidemos de él con reverencia. El ser humano ha recibido de Dios la misión de ser «señor de la creación», lo cual supone que este mundo debe orientarse a la mayor gloria de Dios. Cuidemos la creación, no abusemos de ella y menos aún no la destruyamos. Sigamos las orientaciones que al respecto el Papa Francisco nos ha dado en su Encíclica Laudato sí, sobre el cuidado y el respecto de nuestra casa común, que es la creación”. 

El pobrecillo de Asís ante el Sultán       

Al final de su homilía nuestro Pastor recordó que estamos celebrando los 800 años del famoso encuentro de San Francisco con el Sultán Malik Al-Kamil en la ciudad de Damieta, cerca del El Cairo, en Egipto. Ante las preguntas del jefe sarraceno, San Buenaventura cuenta que San Francisco respondió con un corazón intrépido. Que Dios lo había enviado para mostrarle a él y a su pueblo el camino de la salvación y proclamar el Evangelio de la verdad. Y el Sultán, viendo el admirable fervor del espíritu y la virtud del hombre de Dios, lo escuchó con gusto (Legenda Maior, 7-8). “Que como San Francisco llevemos a todos, especialmente a los no cristianos y a los bautizados alejados, la noticia del amor inefable de Dios todopoderoso y misericordioso que quiere que todos los hombres se salven en Cristo (ver Jn 17, 3; 1 Tim 2, 3-4). Como señala San Francisco, hagámoslo con alegría y ardor, sin litigios y contiendas, revestidos solos de fe humilde y de gestos de amor concreto al prójimo; con mansedumbre, pero confesando que somos cristianos (ver Regla no bulada, XVI)”. 

Cabe destacar que la Santa Misa en Bernal fue concelebrada por el R.P. Manuel Castro Sosa, Vicario Episcopal de Bajo Piura, el R.P. Javier Dediós Chunga, Administrador parroquial del lugar y el R.P. Santos Enrique Bautista, Vicario parroquial. Estuvieron también presentes el Sr. Boris Montaño Tume, Alcalde del Distrito de Bernal, el Sr. Raúl Bancayán Antón, Subprefecto del Distrito y la Sra. Susan Montalbán Loro, Juez de Paz del lugar, así como los miembros de la Hermandad de San Francisco de Asís y de la Hermandad del Señor de la Agonía de Bernal. En el Santuario de san Francisco en Piura la Eucaristía fue concelebrada por el R.P. Miguel Rojas Facundo O.F.M., Guardián del santuario y superior de la Comunidad de Padres Franciscanos en Piura y el R.P. Juan Carlos Guerrero Guerrero O.F.M., y el R.P. Rodolfo Ávalos Huapaya O.F.M.

viernes 4 octubre, 2019