“EN NAVIDAD EL AMOR SE HACE VISIBLE, SE HACE TANGIBLE”

Arzobispo de Piura presidió Santa Misa de Nochebuena

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25 de diciembre de 2015 (Oficina de prensa).- La noche de hoy, la Basílica Catedral de Piura se vio colmada de fieles que participaron con alegría y fervor de la Solemne Santa Misa de Nochebuena, presidida por Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura.

1.En su homilía Monseñor Eguren reflexionó sobre el verdadero sentido de la Navidad señalando que: “Navidad es la buena noticia que Dios ama tanto al hombre que por él viene a la tierra y nace de María, la Virgen, en Belén de Judá. Dios me ama tanto a mí que por mí viene al mundo para salvarme, para acompañarme, y así ser mi camino de felicidad y mi fuente de vida verdadera y eterna. En esta noche santa somos invitados a descubrirnos amados por Dios en Jesucristo su único Hijo. No hay por tanto lugar para la tristeza a pesar de los problemas y dificultades que podamos tener. El sabernos amados por el Señor llena nuestra vida de confianza, seguridad y consuelo, llena nuestra vida de esperanza”.

11.Más adelante nuestro Arzobispo continuó diciendo a los presentes: “San Pablo nos dice en su carta a Tito: «Ha aparecido la bondad de Dios y su amor al hombre» (Tt 3, 4). Por tanto, el mal que muchas veces nos aflige de tantas y diferentes formas no tiene la última palabra. La última palabra la tiene el amor que se ha hecho visible y tangible en un niño del cual se nos dice que es “Dios fuerte, Padre perpetuo y Príncipe de la Paz” (ver Is 9, 5ss). He aquí la paradoja: Un niño, en toda su debilidad, es Dios todopoderoso. Un niño, en toda su indigencia y dependencia, es Padre perpetuo. Un niño en toda su pobreza y fragilidad es la fuente de la paz sin límites. Dios se ha manifestado y lo ha hecho como niño. Y he aquí la señal que confunde a los sabios y entendidos, y que sólo entienden los humildes y sencillos como los pastores y los reyes magos: En la pequeñez de este niño yace el poder del amor de Dios que es capaz de vencer al pecado, a la muerte y al mal; que es capaz de dar vida a todo aquel que lo acoge con fe y amor; que es capaz de renovarlo y hacerlo todo nuevo. Sin este amor persona que es Jesucristo, nunca será posible construir los cielos nuevos y la tierra nueva que anhelamos. El mundo de hoy sumido en la violencia y la injusticia necesita urgentemente del amor que le trae el Niño Dios”.

6.En otro momento de su homilía, nuestro Pastor mencionó la importancia de que esta Navidad se encuentra enmarcada dentro del Jubileo de la Misericordia: “Queridos hermanos: Estamos viviendo el Jubileo Extraordinario de la Misericordia. No nos olvidemos que la evangelización es la obra más importante de misericordia sin desmerecer a las demás, porque a través de ella damos a los hermanos a Jesús, el Salvador, y la fe en Jesucristo da la vida eterna. Por ello en Navidad vivamos el Año de la Misericordia compartiendo nuestra fe con los demás, dando a Jesús a los demás, siendo una «Iglesia en salida» como nos pide el Papa Francisco. Que como Santa María seamos capaces no sólo de acoger a Jesús, sino además de dar a Jesús a los demás. Este es el regalo más importante de Navidad”.

7.1“Hermanos, acerquémonos confiados a Jesús, el Niño Dios, acerquémonos confiados al pesebre. Abramos nuestro corazón a su presencia y acojamos la vida nueva que Él nos ofrece. Sólo así será Navidad y sólo así podremos vivir un Año Nuevo lleno de la belleza, la bondad, la alegría y la misericordia del Señor”, concluyó nuestro Arzobispo.

En esta noche santa, todos los presentes tuvieron la oportunidad de obtener el don de la Indulgencia plenaria al participar activamente de la celebración eucarística y cumpliendo con los requisitos que nos pide la Iglesia. Asimismo al concluir la Santa Misa los fieles junto a nuestro Arzobispo, de rodillas ante el Nacimiento, adoraron en silencio al Niño Jesús y elevaron su oración por la salvación del mundo entero.

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viernes 25 diciembre, 2015