EN LA INMACULADA RESPLANDECE EL ENCUENTRO ENTRE LA GRACIA DIVINA Y LA RESPUESTA HUMANA

3

08 de diciembre de 2015 (Oficina de Prensa): En la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, Mons. José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura presidió la Santa Misa de fiesta que se ofreció en acción de gracias por la celebración del 44° Aniversario de Fundación del Sodalitium Christianae Vitae, la ceremonia se realizó en la capilla del Asilo de Ancianos y fue concelebrada por el R.P. Gianfranco Castellanos ante gran cantidad de fieles y miembros de la familia Sodálite.

1Al iniciar su homilía Mons. Eguren se refirió a la importancia de este misterio de la Inmaculada Concepción: «Hoy celebramos la gran fiesta de la Inmaculada Concepción de Santa María Virgen. La contemplación de este misterio no nos distrae de la espiritualidad del tiempo de Adviento, centrada en la espera del Salvador, sino que la hace más atenta, pues María es la aurora que anuncia la Luz. El misterio de la Purísima, proclama que la gracia divina ha bendecido y embellecido a María de tal forma, que la ha hecho digna de ser la Madre de Dios. Por eso el Arcángel Gabriel la saluda con aquellas palabras que no sólo la turban y sorprenden a Ella sino también a todos nosotros: “Alégrate, llena de gracia” (Lc 1, 28).»

«La fiesta de hoy – continuó nuestro Pastor – proclama la primacía de la gracia. Ciertamente Dios nos pide una colaboración real a su gracia pero sin la iniciativa divina no podemos hacer nada. Y esto se contempla de manera nítida y hermosa en el misterio de la Inmaculada: en Santa María se da el encuentro de la gracia que todo lo transforma, haciéndola capaz de darle a Dios un Sí total que cambia la historia de la humanidad en historia de salvación. »

2Durante su homilía nuestro Arzobispo se dirigió también a los miembros de la familia Sodálite animándoles a perseverar en la confianza a la Inmaculada, renovando así su entrega al Señor: «La Inmaculada Concepción proclama que la última palabra no la tiene el misterio de la iniquidad, y por tanto el demonio y el pecado. La última palabra la tiene Dios, que es un Padre misericordioso, que no se resignó a perdernos después de la desobediencia de Adán y Eva, sino que nos amó más, concibiendo un plan de amor para salvarnos: “Enemistad pondré entre tú y la Mujer, y entre tu linaje y el suyo; él te herirá en la cabeza, mientras tú asechas su talón” (Gen 3, 15). Por ello hay que acoger hoy más que nunca queridos hermanos de la Familia Sodálite la invitación del Arcángel a alegrarnos. Por más grande que sean los problemas por los cuales hoy pasamos, por más pesada que sea la Cruz que hoy está sobre nuestros hombros, no hay que desesperar ni caer en desesperanza sino todo lo contrario. Desde nuestros orígenes fuimos confiados a la Inmaculada. Aferrémonos a su manto maternal y a su mano que no nos suelta y hoy con Ella renovemos nuestro Sí y nuestra entrega al Señor Jesús, conscientes de nuestro pecado e indignidad, pero también conscientes que la misericordia de Dios es capaz de hacerlo todo nuevo.»

El Jubileo Extraordinario de la Misericordia

4Finalmente Mons. Eguren recordó la importancia de esta fecha, en la que se inicia también el Jubileo Extraordinario de la Misericordia, uniéndose en oración al Santo Padre en Roma e invitando a todos los fieles presentes a participar activamente de la apertura de la Puerta Santa de la Basílica Catedral de Piura que se realizará el domingo 13 de diciembre a las 10 am. Con esta ceremonia se inaugurará y dará inicio a las actividades propias del Año Santo de la Misericordia en nuestra Arquidiócesis: “Hoy con el Papa Francisco hemos comenzado a vivir el Jubileo Extraordinario de la Misericordia. Nadie mejor que Santa María, quien experimentó su vida como misterio de misericordia, para guiarnos a vivir este Año de gracia. Que en este Año Santo tengamos el valor de entrar por la puerta santa que significa convertirnos de nuestro pecado, que nos pide descubrir y acoger la profundidad de la misericordia del Padre manifestada en Cristo Jesús. Con el Papa les digo: “abandonemos toda forma de miedo y temor, porque no es propio de quien es amado; vivamos más bien la alegría del encuentro con la gracia que todo lo transforma”. Que al atravesar la Puerta Santa, que para nosotros es la puerta de nuestra Basílica Catedral, sea también para comprometernos a vivir la misericordia del Buen Samaritano para con los demás.»

7

martes 8 diciembre, 2015